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Las redes sociales crearon comunidades donde las personas pudieron encontrar otros con gustos similares, pero también iniciaron una gran crisis de pensamiento crítico y de alfabetización mediática.
Al tener la información en la punta de nuestros dedos, aún más cercana y poco confiable gracias a la IA, nos acostumbramos a que todo tiene que estar explicado fácilmente, sin requerir analizar críticamente lo que tenemos delante de nuestros ojos.
No hay una comunidad más afectada que la literaria. La Covid-19, al obligar a todos quedarse dentro de sus casas, trajo un aumento de la compra de libros y de la lectura. Muchos reencontraron su amor por la lectura, y otros que entraron nuevos en este mundo, y se quedaron al encontrar en las páginas un escape.
Pero, hay personas que solo empezaron a leer al ver que booktok (la comunidad literaria en la aplicación Tiktok) se volvió tan popular que llego al mainstream (cultura dominante), lo cual trajo una gran cantidad de mala fama a los lectores.
Desde decir públicamente que solo leían los diálogos en los libros, pues las descripciones y la narración de los hechos era demasiado difícil de comprender, hasta la más reciente, donde en Threads, hay lectores públicamente pidiendo a los autores que utilicen palabras más fáciles de entender en sus libros.
Es verdad, en todos los idiomas existen palabras poco conocidas y difíciles de entender, pero todos tenemos a solo un clic de distancia lugares donde es posible buscar el significado de cualquier palabra que exista en el mundo. Al encontrar palabras desconocidas es una oportunidad para aprender algo nuevo, para tener más conocimiento a nuestro alcance.
Hemos llegado a un momento en que esperamos que toda la información llegue a nosotros de una manera digerida, sin requerir ningún trabajo cerebral de nuestra parte, volviéndonos más estúpidos con cada momento que pasamos encerrados en el bucle infinito de contenido basura creado para adormecer la mente del consumidor.
Una de las formas más sutiles en que las redes sociales afectan el pensamiento crítico es con la creación de un condicionamiento cognitivo. En el ambiente digital el algoritmo nos presenta contenidos adaptados específicamente para nuestros gustos y sensibilidades. Nos hemos acostumbrado a que todo tenga esas características, y cualquier cosa que nos incomode o nos obligue pensar más allá de lo que está delante de nuestros ojos es algo que tiene que ser editado.
La necesidad de pensar hace más difícil conseguir las recompensas rápidas a las que nos han acostumbrado las redes sociales. Se ha hecho casi imposible tener un sostenido pensamiento analítico. Nuestros cerebros aprendieron a favorecer la dopamina inmediata, que la que se obtiene al completar diferentes tareas o aprender algo nuevo.
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