La mañana transcurre con normalidad en el Policlínico Rosa Elena Simeón, de La Sierpe. En los consultorios se atienden pacientes, los equipos médicos funcionan sin interrupciones y los medicamentos permanecen bajo las condiciones de conservación requeridas. Detrás de esa aparente rutina, existe un cambio que hoy marca la diferencia: la energía que alimenta parte de la institución proviene del sol.
La instalación de paneles solares en este policlínico y en el Hogar Materno Vilma Espín Guillois constituye una de las acciones encaminadas a fortalecer la estabilidad de los servicios de Salud en el municipio espirituano. En tiempos en que las interrupciones del suministro eléctrico pueden afectar la prestación de servicios esenciales, disponer de una fuente renovable de energía representa una garantía para pacientes y trabajadores.
Más que una alternativa tecnológica, estos sistemas fotovoltaicos aseguran el funcionamiento de equipos médicos indispensables, la conservación de medicamentos que requieren refrigeración y mejores condiciones para desarrollar la labor asistencial.

Para el doctor Carlos Javier Muñoz Nazco, especialista en Medicina Interna y Cardiología del Policlínico Rosa Elena Simeón, este cambio ya se percibe en el quehacer diario.
«La implementación de paneles solares llegó para mejorar la asistencia médica, el trato hacia los pacientes y la respuesta del personal sanitario ante las complicaciones que puedan presentarse. Debemos continuar extendiendo estas tecnologías por el bienestar de la población», afirma.
Sus palabras reflejan una realidad que viven quienes cada día sostienen el funcionamiento de los servicios de Salud en el territorio. Contar con una fuente estable de electricidad significa disponer de mejores condiciones para atender urgencias, mantener activos los equipos de trabajo y ofrecer una atención más segura.
En el Hogar Materno Vilma Espín Guillois, donde permanecen ingresadas mujeres con embarazos que requieren vigilancia médica, la transformación también tiene un impacto directo. La electricidad garantiza la conservación de alimentos, el funcionamiento de los equipos y un ambiente más confortable para las futuras madres.
Daniela Dalila Ortega Román, una de las gestantes ingresadas en la institución, reconoce la importancia de la medida. Saber que los servicios continúan funcionando incluso durante una interrupción eléctrica le transmite tranquilidad en una etapa especialmente sensible de su embarazo.
Esa percepción también la comparte Missouri Muñoz Vásquez, enfermera del policlínico y, al mismo tiempo, embarazada, vive la experiencia desde dos perspectivas. Como profesional de la Salud conoce cuánto depende la atención médica del suministro eléctrico; como madre agradece la seguridad que ofrece esta nueva tecnología.
«Es una tranquilidad para quienes trabajamos aquí y también para las pacientes», resume.

Desde la administración del hogar materno, Secundino González Martínez destaca que los kits fotovoltaicos aportan mayor seguridad al trabajo cotidiano. Gracias a ellos se garantiza el funcionamiento continuo de los equipos médicos, la refrigeración de los alimentos y la estabilidad de servicios imprescindibles para la atención de las gestantes.
La incorporación de sistemas solares en instituciones sanitarias forma parte de la apuesta del país por ampliar el uso de fuentes renovables de energía en sectores estratégicos. En lugares como La Sierpe, donde cada minuto de atención médica cuenta, la electricidad generada por el sol deja de ser únicamente una alternativa energética para convertirse en una herramienta que protege la salud y mejora la calidad de vida de la población.
Mientras los paneles captan silenciosamente la luz sobre los techos de ambas instituciones, dentro de sus salas continúa otro proceso igual de importante: el de médicos, enfermeras y trabajadores que con el respaldo de una energía más estable, pueden concentrarse en lo esencial, salvar vidas.
*Estudiante de Periodismo

