El 26 de Julio tiene para los pineros la significación especial y vigencia de una consigna hecha pueblo, nacida hace 32 años y devenida en el fragor de la lucha, la firme voluntad de todos los cubanos frente a dificultades inéditas, desde huracanes naturales hasta cerco energético en su máxima expresión con que el imperio yanqui castiga a todo un pueblo.

“La permanente enseñanza de Fidel es que sí se puede, que el hombre es capaz de sobreponerse a las más duras condiciones si no desfallece su voluntad de vencer, hace una evaluación correcta de cada situación y no renuncia a sus justos y nobles principios”, dijo Raúl Castro en el acto central por el Día de la Rebeldía Nacional, desde la misma escalinata del Presidio Modelo que viera salir victoriosos a los moncadistas el 15 de mayo de 1955.
Ante miles de pineros allí congregados, que daban la bienvenida al Comandante en Jefe recién llegado de la constitución de la Asociación de Estados del Caribe (AEC), ese 24 de julio, en lo que sería su última visita al territorio pinero.
Y en el histórico encuentro ocurrido precisamente en el año más difícil del período especial, cuando los enemigos acérrimos de Miami preparaban las maletas para regresar tras el ansiado derrumbe, el entonces Segundo Secretario del Partido, Raúl, subrayó como un epitafio para todos los tiempos: “Que sí se puede resistir, sobrevivir y desarrollarnos, sin renunciar a los principios ni a las conquistas del Socialismo en el mundo unipolar y de omnipotencia de las transnacionales que surgió del derrumbe del campo socialista de Europa (…)”.
Los cubanos supimos sintetizar en el Sí se puede que nos acompañó desde entonces en el duro desafío de esta etapa de doble bloqueo y recrudecida amenaza imperial, la esencia de aquellas certeras orientaciones, interpretarlas como orden de combate en la nueva batalla y hacerla símbolo de nuestra firme decisión, multiplicada en todos los frentes y que aún sigue conquistando rotundas victorias y haciendo realidad sueños que parecían lejanos.
Era el mismo espíritu de Martí, autor intelectual de las acciones del 26 de Julio, contenido en la carta en que escribe: “lo imposible es posible. Los locos somos cuerdos”, y la lección de su mejor discípulo, Fidel, de que sí se podía convertir en triunfo el revés del Moncada, llegar a Cuba en el yate Granma, resistir al enemigo, al hambre, la lluvia y el frío, organizar al Ejército Rebelde en la Sierra Maestra tras la debacle de Alegría de Pío, derrocar junto al pueblo la tiranía batistiana, aplastar en 72 horas la invasión mercenaria en Girón, proseguir la campaña para erradicar el analfabetismo en un año, proclamar el Socialismo a 90 millas del imperio, transformar el país de un extremo a otro, llevar ayuda solidaria a los necesitados y demostrar que un mundo mejor es posible.
En estas más de tres décadas transcurridas el pueblo pinero aprendió a confiar en sus propias fuerzas, a hacer cada día más y a buscar alternativas frente a todos los obstáculos.
Sin pérdida de vidas humanas se enfrentaron varios feroces huracanes que azotaron en menos de un año; en breve tiempo quedaron restablecidos los servicios básicos y rehabilitadas la mayor parte de las casas de los damnificados, y gracias al pujante movimiento de masas, se levantó la devastada agricultura, que hoy continúa recuperándose junto a la economía, burlando las carencias impuestas por el recrudecido bloqueo del gobierno de Estados Unidos y buscando alternativas al cerco energético y otras medidas de máxima presión que obligan a limitar el servicio en aras de sostener por más tiempo y de forma planificada la generación con las pocas cantidades de combustible que entran al territorio.

A pesar del asedio, resulta innegable que en esta etapa la electricidad fue modernizada y extendida hasta los caseríos más apartados, para alcanzar hoy la casi totalidad de las familias pineras, que también vieron incrementarse la proporción de teléfonos por habitantes, una de las más altas del país, al igual que la gasificación de sus cocinas, entre otros indicadores del superior nivel y calidad de vida, precisamente en años tan adversos, pero demostrativos de cuánto se puede lograr.
Sí se puede es actitud ante la vida y sigue acompañándonos en los grandes desafíos y empeños por delante, que hoy representan las 176 transformaciones económicas y sociales aprobadas, con las cuales reafirmamos, como calificara el primer secretario del Comité Municipal del Partido, Rafael Ernesto Licea Mojena en la celebración del 26 este año, “una respuesta soberana, audaz y necesaria, en un contexto que nos exige, como nos legó Fidel, próximo a cumplir el Centenario de su natalicio: ′Cambiar todo lo que tenga que ser cambiado′ ”.
“Estamos hablando –amplió el también diputado a la Asamblea Nacional del Poder Popular– de más autonomía para los municipios, de darles espacios a nuevos actores económicos, de incentivar la inversión, de descentralizar, de soltar amarras que ya no sirven, sin renunciar jamás a la esencia socialista de nuestra Revolución”.
Tales transformaciones dan vida a esa consigna de Sí se puede como estrategia y voluntad de lucha de todos los cubanos frente a dificultades de todo tipo que hoy son mayores, pero no imposibles de vencer.Otros artículos del autor:

