Herrera, autor del sexto oro de la delegación antillana en la cita multideportiva, explicó a la Agencia Cubana de Noticias que durante el descanso previo a las definiciones de medalla se trazó como estrategia aprovechar la fuerza de sus agarres y, además, atacar el tren inferior del rival de turno, el mejor ranqueado mexicano Ulises Méndez.
«En general fue un gran torneo, al cual llegué en muy buena forma deportiva, el pronóstico a ojos de la mayoría era conseguir cualquier medalla, pero la meta personal y el deseo de mi familia era que me colgara la de oro y salió», alegó el atleta natural de la oriental provincia de Holguín, quien tiene por ídolo en el judo a la estelar coterránea Legna Verdecia.
Acerca de la importancia de su entrenador, en la consecución de este éxito, dijo que los preparadores suelen influir desde la confianza que transmiten en cada pelea y las observaciones técnico-tácticas que pueden hacer para definir que decisión tomar y hoy fue precisamente una muestra clara de ambas cosas.
«Sé que mucha gente está al tanto de mi, yo soy un buen muchacho y todos me admiran, por eso intenté siempre no defraudar», señaló con humildad al ser interrogado por quien en Cuba lo apoyaba más y justo antes de avisar que este oro centroamericano constituye apenas un primer paso en lo que pudiera ser una gran carrera deportiva, repleta de triunfos olímpicos y mundiales.
«Quiero dedicar la medalla especialmente a mi abuela, recientemente fallecida, así como también a mis padres y a todo los que me siguen», sentenció visiblemente emocionado.


