Este 26 de Julio los pinareños celebraron el Día de la Rebeldía Nacional por sus méritos, su consagración al trabajo y por borrar la palabra imposible de su vocabulario en medio de tantas imposibilidades. Así lo reconoció el Primer Secretario del Comité Central y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, justo cuando el amanecer reflejaba algo más que una fecha histórica: la esperanza de superar esta dura situación económica y social a la que nos han llevado los bloqueos y la asfixia del Gobierno de Estados Unidos.

En los próximos días la Asamblea Nacional del Poder Popular se reunirá en su Sesión Ordinaria para fiscalizar, analizar y reflejar el pensamiento del pueblo a través de sus diputados. Las transformaciones aprobadas tienen que pasar de los papeles a la realidad y señalar el camino deseado, cual reflejo de que rendirse nunca ha sido la apuesta de esta nación, por más que el imperio lo pretenda imponer por todas las vías.
Asimismo, nuestra delegación deportiva que compite desde el 24 de julio en los XXV Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026, ya vive emociones, vivencias y medallas que no caben encerrarlas en oro, plata o bronce, por más que las convenciones del músculo así las cuenten.
Cada uno de los títulos y sorpresas, cada actuación con deudas de entrenamiento, alimentación o topes de preparación vuelven a ser reflejo de las mismas ideas y convicciones que movieron hace 60 años al barco Cerro Pelado para participar en la décima edición de esta lid regional. Ellos, como los de ahora, nunca aceptaron caprichos enfermizos del Gobierno estadounidense de turno.
El heroísmo cotidiano del que habló Díaz-Canel este 26 de Julio no tiene parangón. Va en el médico, el ama de casa, el soldado, el deportista, específicamente en la masa trabajadora, a la cual no le es redundante ese calificativo, pues con toda intención periodística, refleja lo que estamos haciendo y haremos por la vida, porque el himno se escuche fuerte, cual llamado al combate permanente.


