La primera réplica del Escudo de Holguín, entregada al líder histórico de la Revolución Cubana Fidel Castro en el acto central por el Día de la Rebeldía Nacional de 1996, cumple tres décadas como símbolo de historia e identidad provincial.
El gesto, materializado en los salones de la Plaza de la Revolución Mayor General Calixto García en el marco de las celebraciones del 26 de Julio, respondió a un acuerdo de la Asamblea Provincial del Poder Popular y constituyó un reconocimiento personal a Fidel en ocasión de su cumpleaños 70.
Según testimonios de la época, Fidel valoró el emblema como un alto honor y una muestra sincera del cariño del pueblo holguinero, del cual destacó su carácter laborioso y comprometido.
Concebido a partir de un concurso ganado por el teniente coronel Oclides Escalona, el escudo sintetiza en su diseño elementos históricos, culturales y económicos que distinguen al territorio.
Integrado por seis colores, tiene como eje central el Hacha de Holguín, considerada símbolo supremo de la provincia, cuyas mitades evocan momentos esenciales del devenir de la región.
En el cuartel superior se representa el mar Atlántico que penetra en la bahía de Bariay, alusión al arribo de las embarcaciones de Cristóbal Colón y al encuentro de culturas, acompañado por un sol naciente con una estrella por cada uno de los 18 generales holguineros que combatieron durante las Guerras de Independencia.
Las zonas montañosas a la derecha remiten a las descripciones del almirante en su Diario de Navegación, mientras que el arcoíris, formado por los colores rojo, azul y franjas amarillas, alude a la Medalla Calixto García, otorgada por méritos militares.
Abajo, el cuartel inferior recrea la batalla de Loma de Hierro, donde tropas mambisas conducidas por Calixto García lograron la primera victoria sobre fuerzas españolas con el uso de la artillería, hecho resumido en el cañón, la inclinación del fusil y el machete como triunfo de la infantería y la caballería, respectivamente.
Su diseño incorpora además referencias a la economía local, con el humo de las industrias azucarera y niquelífera, que se entrelaza con el del cañón insurecto como expresión de la coincidencia de ideales de los patriotas de las gestas independentistas.
Completan la iconografía un haz de cafeto y otro de caña junto a cintas que evocan la enseña nacional y la del Movimiento 26 de Julio.
En la base resalta el Jazmín del Pinar, flor autóctona de la provincia.
A tres décadas de su entrega a Fidel, el Escudo de Holguín trasciende la condición de emblema y se mantiene como resumen de pasajes esenciales de la historia y la identidad del territorio oriental.
Con información de ACN
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