
Foto: Ronald Suárez Rivas
PINAR DEL RÍO.–Más de 780 nuevos profesionales de la Salud, egresados de la Universidad de Ciencias Médicas de Pinar del Río, recibieron su título este jueves, durante la graduación número 50 de la casa de altos estudios.
Con ellos, suman varias decenas de miles los jóvenes formados a lo largo de medio siglo, en una provincia donde antes de la Revolución, la educación superior tuvo una peculiaridad: nunca llegó a graduar a nadie.
De ahí que durante la ceremonia, no faltara la evocación al Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, cuyo pensamiento humanista sustentara las bases de la Salud Pública cubana.
El doctor Guillermo Luis Herrera Miranda, rector de la reconocida institución, recordó que la formación de esta nueva promoción de profesionales transcurrió en un contexto marcado por el recrudecimiento del bloqueo estadounidense a niveles inusitados.
El bloqueo no es una abstracción –dijo–, sino la razón por la que en muchos hospitales faltan medicamentos que salvan vidas, la causa de cortes eléctricos que comprometen cadenas de frío en las que reposan vacunas, el obstáculo que hace más difícil adquirir equipamientos, reactivos, materiales de laboratorio, softwares científicos.
Cada uno de los nuevos graduados ha concluido sus estudios en ese contexto, y eso, lejos de minimizar su esfuerzo, lo acrecienta, aseguró.
«Graduarse como profesionales de la Salud, con recursos escasos, es también aprender a priorizar, a improvisar con criterio, a encontrar en la observación clínica directa la herramienta que no puede ser sustituida con ningún aparato.
«Esa habilidad, que quizá no aparezca en ningún plan de estudio, es una de las fortalezas más genuinas de los profesionales de la Salud cubanos», añadió.
También se refirió al proceso de descentralización de la educación superior en Salud, algo que en un primer momento generó escepticismo, pero que ha revelado que Pinar del Río posee profesores en todos los municipios capaces de impartir clases con entrega y calidad, directivos en esos territorios que han asumido la formación académica con responsabilidad, y estructuras de información y gestión del conocimiento que han respondido al reto con creatividad e iniciativa.
Junto a los egresados de todos los rincones de Pinar del Río, una vez más recibieron su título graduados provenientes de otros países que decidieron estudiar acá.
El saharaui Sidbrahim Hessina, es uno de ellos. Cuenta que llegó a Cuba siendo un niño, que la calidad de la enseñanza es muy alta, y que gracias a Fidel y su vocación humanista, muchos jóvenes de otras partes del mundo han tenido la posibilidad de cumplir su sueño de cursar una carrera universitaria.
