A partir del primer trimestre del año, las instituciones de salud de la provincia garantizan continuidad en la prestación de servicios básicos y de urgencia a los pacientes, aun en medio de la difícil coyuntura energética que provocan los extensos y sistemáticos apagones. Se debe a la habilitación de sistemas de paneles fotovoltaicos con capacidad de generación de 2 kilowatts (kW), compuesto por un inversor y cuatro paneles de 560 Watts(W) cada uno.
En el municipio cabecera del territorio se beneficiaron el hogar materno, el hogar de ancianos, la clínica dental y los policlínicos Tomas Romay, Adrian Sansaricq y 27 de noviembre, este último ubicado en la localidad de Las Cañas.
No obstante las ventajas que trae el montaje de estos sistemas, son diversos los criterios de la población, pues estos no cubren todas las necesidades, en tanto su capacidad generadora es insuficiente para asegurar el funcionamiento de algunos equipos. En la clínica dental, por ejemplo, cuando falta el fluido eléctrico su personal especializado se ve impedido de dar atención adecuada a todos los casos de urgencia en el cuerpo de guardia.
«En no pocas ocasiones los pacientes muestran inconformidad y molestias, sobre todo aquellos cuya atención requiere del uso del sillón estomatológico, que no podemos usar porque la generación a base de paneles es de 110 W y no alcanza para activar el compresor trifásico y de 220 W. Nos vemos limitados entonces a realizar suturas, curaciones, diagnósticos. Sin el micromotor y el sillón es imposible tratar un dolor de muelas, abrir la cavidad, drenar accesos, eliminar caries ni ponerle sellado». Informó Lyanet Leyva Rojas, subdirectora de la institución.
En los policlínicos la situación no es diferente. Al faltar el fluido eléctrico, la capacidad generadora de los paneles fotovoltaicos garantiza, en el laboratorio clínico, la conservación de las vacunas, los insumos y de las muestras. Mas, no permite hacer análisis complementarios o que no son de urgencia al depender su procesamiento de los equipos de química y requerir estos de mayor capacidad de generación. De las urgencias, se asegura solo el encendido de la microcentrífuga y el trabajo con el microscopio para los análisis de orina y los hemogramas.
Yaniseydis Valdés Pérez, subdirectora de Asistencia Médica del Policlínico Adrian Sansaricq, explicó: «Incluso, se afecta el trabajo de la microcentrífuga, cuando funciona el compresor del equipo de aerosol en el cuerpo de guardia. Por la poca generación eléctrica no hay posibilidad de la prestación de servicios de manera simultánea, lo cual hace más lenta la atención a los pacientes».

Por la misma causa al hogar materno se le presenta una disyuntiva semejante. A diario la administración se ve obligada a establecer prioridades con el fin de proteger en horarios diferentes los equipos de refrigeración, el bombeo de agua, el alumbrado y los equipos de ventilación en las salas de embarazadas.
Trascendió desde la Dirección General de Salud en Artemisa que, no obstante las limitaciones, la instalación de módulos fotovoltaicos en las instituciones, marcan notable diferencia en la continuidad y calidad de los servicios y el personal médico trabaja por suplir algunas de estas dificultades con más sensibilidad y mayor sentido de pertenencia..
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