Semejante a la palma de corojo que crece con elegancia en los campos, Taguasco, el municipio más pequeño de Sancti Spíritus, se yergue, sostenido en el quehacer y el compromiso cotidianos de su pueblo.
¡Y no sorprende! Desde la propia génesis de ese fragmento de tierra, donde nace o termina la Autopista Nacional —según la dirección del trayecto—, muchos hitos marcan su historia. Todo inicia con los asentamientos de los primeros pobladores precolombinos en las márgenes de los ríos Zaza, Tuinucú y Taguasco.

Entre sus primeros trazos, específicamente 1695, se conoce la existencia de un trapiche que en el siglo XIX tomó cuerpo de ingenio y, luego, central. Ahí están las raíces de la Empresa Melanio Hernández, de Tuinucú, que, tras sortear más de un escollo, es la única industria azucarera con vida en Sancti Spíritus y en Cuba, de las pocas que dejan escapar su pito de fin de zafra.

De rebeldía conoce bien. Sus campos fueron testigos de la bravura del Ejército Libertador, liderado por hombres que honran el altar de la Patria, como el Generalísimo Máximo Gómez, el Lugarteniente General Antonio Maceo y el Mayor General Serafín Sánchez. Precisamente, el Paladín de las Tres Guerras libró allí 18 acciones militares. Y la historiografía resguarda su caída en combate en Las Damas y su primera sepultura en la Finca Las Olivas, ambos puntos de la geografía taguasquense.
Con la fuerza de su última orden: ¡Siga la marcha!, los hijos de la tierra de las taguas han ubicado, también, en lo más alto del altar de su historia vegas de tabaco —fundadas por las manos de sus inmigrantes canarios— y, con sello propio, las seductoras y estridentes parrandas de barrio en Zaza del Medio, la maestría de sus sonetos, la vigorosidad de las producciones de la Fábrica de cemento Siguaney hasta donde llegó en mayo de 1989 el Comandante en Jefe Fidel Castro.

El municipio más pequeño de Sancti Spíritus acunó a dos comandantes de la Revolución: Faustino Pérez y Armando Acosta. Este último acompañó a su pueblo en momentos trascendentales antes y posterior al triunfo de la Revolución como las luchas de la clase obrera, la visita del Che al territorio como antesala de la construcción de la industria cementera y la tribuna antimperialista celebrada el 17 de agosto de 2002, presidida por el General de Ejército Raúl Castro.

Son apenas algunos trazos de una historia de empujes y compromisos colectivos. Sin darles la espalda a los obstáculos diarios, Taguasco no pierde sus esencias de pueblo laborioso, sacrificado y sencillo.






