‘El exilio también es violencia’: Luis Manuel Otero Alcántara relata prisión y separación familiar
Luis Manuel Otero Alcántara recuperó la libertad, pero no pudo quedarse en Cuba. El artista y activista, considerado uno de los rostros más visibles de la disidencia cubana, llegó el 18 de julio a Miami tras cumplir una condena de cinco años y aceptar el exilio como condición para salir del país.
Su liberación pone fin a uno de los casos de presos políticos más seguidos internacionalmente desde las protestas del 11 de julio de 2021, pero también abre un nuevo capítulo marcado por la distancia de su familia y la decisión de continuar su activismo desde Estados Unidos.
En una entrevista con USA TODAY, Otero Alcántara relató por primera vez cómo vivió el encierro en una prisión de máxima seguridad, las secuelas psicológicas que dejó la cárcel y el papel que desempeñó el arte para resistir. También aseguró que su salida no fue un gesto de reconciliación del gobierno cubano, sino parte de una estrategia para desarticular a la oposición.
«El régimen cubano… es especialista borrando la memoria», afirmó Otero Alcantara. «Cuando se está articulando una especie de sociedad civil, fuerzan a casi todos los activistas a que se vayan de Cuba».
¿Quién es Luis Manuel Otero Alcántara?
Luis Manuel Otero Alcántara, de 38 años, es un artista visual, performer y activista cubano reconocido por convertir el arte en una forma de protesta contra el gobierno de la isla.
Cofundó el Museo de la Dicidencia Cubana y el Movimiento San Isidro, un colectivo de artistas, periodistas e intelectuales que surgió en La Habana para defender la libertad de expresión y denunciar la censura.
Su trabajo y activismo lo convirtieron en una de las voces más visibles de la disidencia cubana antes de las históricas protestas del 11 de julio de 2021.
Su arresto durante esas manifestaciones lo colocaron en el centro de las denuncias internacionales sobre derechos humanos en Cuba.
Amnistía Internacional lo declaró preso de conciencia y gobiernos y organizaciones de derechos humanos pidieron reiteradamente su liberación.
Tras cumplir la condena, llegó a Estados Unidos en condición de exiliado, donde asegura que continuará utilizando el arte para denunciar la situación en Cuba y defender la liberación de quienes permanecen encarcelados por motivos políticos.
¿Por qué Luis Manuel Otero Alcántara salió de Cuba?
Otero Alcántara, , fue detenido durante las mayores protestas antigubernamentales ocurridas en Cuba en décadas.
En 2022, un tribunal lo condenó a cinco años de prisión por desórdenes públicos, desacato y ultraje a los símbolos nacionales. Amnistía Internacional lo declaró preso de conciencia. El gobierno cubano rechaza esa clasificación y sostiene que los manifestantes condenados cometieron delitos comunes.
Otero Alcántara dijo que su salida forma parte de una práctica repetida: encarcelar, presionar y expulsar a los activistas cuando comienzan a crear movimientos independientes dentro de la isla.
Según explicó, ese proceso corta la continuidad de la oposición y obliga a quienes permanecen en el país a reconstruir redes casi desde cero.
Estados Unidos autorizó su entrada mediante un Parol Hunamitario. Otero Alcántara había rechazado antes la posibilidad de salir de Cuba a cambio de una liberación anticipada, pero esta vez aceptó marcharse después de completar la condena.
¿Cómo vivió Luis Manuel Otero Alcantara sus cinco años en prisión?
Otero Alcántara estuvo recluido en la prisión de máxima seguridad de Guanajay, cerca de La Habana. Dijo que los presos políticos reciben un trato distinto al de los condenados por delitos comunes.
“Los presos políticos no tienen” acceso a beneficios como permisos, trabajo, campamentos penitenciarios o libertad condicional, afirmó.
Al llegar a prisión, pasó dos meses en una celda de castigo. Estaba solo, sin televisión y con una visibilidad limitada por paredes que cubrían la abertura de la celda. Después fue trasladado a un espacio compartido con otros tres presos.
La jornada comenzaba a las 6 de la mañana. Los guardias realizaban tres recuentos diarios y permitían cerca de una hora en el patio para hacer ejercicio.
“El encierro es una situación sumamente difícil. Es algo inhumano”, dijo. “Te lleva a un nivel de depresión muy difícil de manejar”.
También describió la prisión como una experiencia que altera la mente y dificulta el regreso a la sociedad.
“El encierro te fractura el cerebro”, afirmó.
Desde el inicio se propuso salir con la estabilidad suficiente para contar lo que había vivido. Pintar fue su principal forma de resistencia. Sus amigos le enviaban materiales y, cuando no los tenía, trabajaba sobre servilletas o cualquier superficie disponible.
“Nunca dejé de pintar”, dijo.
Durante esos cinco años dibujó plantas, flores y tatuajes de otros presos. También creó obras inspiradas en las personas que lo apoyaron desde fuera.
“Mis amigos son los héroes. Yo no soy el héroe de esta película”, afirmó.
La salida secreta y la despedida de su hijo
Unos 20 días antes de su liberación, agentes de la Seguridad del Estado le informaron que prepararían su pasaporte y autorizarían su salida. También le dijeron que contactara a sus amigas para iniciar el proceso migratorio en Estados Unidos.
Días después, le avisaron que sería trasladado a una casa secreta.
“Nadie sabe dónde está, y tú tampoco lo sabrás”, recordó que le dijeron.
Durante varios días, familiares y defensores desconocieron su paradero. Cubalex presentó un recurso de habeas corpus para exigir información y determinar si seguía detenido después de cumplir la condena.
La incertidumbre terminó cuando abordó el avión rumbo a Miami. Pero la salida abrió otra herida: la separación de su hijo.
Otero Alcántara lloró al recordar la conversación en la que le dijo que lo amaba antes de marcharse.
“Hay gente que no puede ir a ver el último minuto de su abuela, de su mamá o de su hijo”, dijo. “Se mueren y no pueden darles la última despedida”.
Para el artista, el exilio prolonga el castigo mediante la distancia, la pérdida del hogar y la separación familiar.
“Aquí hay una nueva fractura, un nuevo tipo de violencia de Estado”, afirmó.
A su llegada al Aeropuerto Internacional de Miami, simpatizantes lo recibieron con canciones, teléfonos en alto y una bandera cubana con las palabras “Patria y Vida”.
Después visitó el Santuario Nacional de Nuestra Señora de la Caridad. Llevaba una figura rota de la Virgen María que trajo desde Cuba y que describió como un símbolo de esperanza: la posibilidad de reconstruir algo a partir de sus fragmentos.
¿Qué sigue para Luis Manuel Otero Alcántara?
Otero Alcántara dijo que continuará creando arte y denunciando la situación en Cuba desde Estados Unidos. Su salida de la isla, aseguró, no significa abandonar la lucha, sino continuarla desde el exilio para mantener la atención sobre los presos políticos que siguen encarcelados, entre ellos Maykel «Osorbo» Castillo Pérez, integrante del Movimiento San Isidro y coautor de Patria y Vida, cuya liberación continúa siendo reclamada por organizaciones como Amnistía Internacional.
Su nueva vida también estará marcada por la distancia de su hijo, quien permanece en Cuba. Durante la entrevista con USA TODAY se quebró al recordar la despedida antes de partir y lamentó que miles de familias cubanas hayan sido separadas por motivos políticos.
Para él, esa separación forma parte del castigo: «Aquí hay una nueva fractura, un nuevo tipo de violencia de Estado».
Ahora, desde Miami, dice que su misión será seguir usando el arte para denunciar lo que vivió en prisión, defender a quienes siguen encarcelados y mantener vivo el vínculo con el país —y con el hijo— que tuvo que dejar atrás.
Contribución: Rick Jervis, USA TODAY
Boris Q’va es reportero nacional de noticias en tendencia en español para Connect/USA TODAY Network. Puedes seguirlo en X como @ByBorisQva o escribirle al correo BBalsindesUrquiola@gannett.com.
