Por Orlando Oramas León
Fotos:Rosa Mesa
Es la intención de Beatriz Martínez y Óscar Moreno, matrimonio unido por el amor, las causas políticas y la incondicionalidad de la solidaridad con la mayor de las Antillas, asediada por Estados Unidos.
Ellos integraron la Brigada Primero de Mayo que en abril último representó a la central sindical PIT-CNT en las celebraciones en la isla por el Día Internacional de los Trabajadores.
Tuve el honor de portar la bandera uruguaya en el multitudinario acto celebrado la Plaza de la Revolución de la Habana, dice ella.
Ambos conversan con Prensa Latina en encuentro fraternal de la brigada realizado en Ciudad Líber Seregni, departamento de Canelones, que tuvo como trasfondo la conmemoración del aniversario 73 de los asaltos a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, en el oriente cubano.
Es para Cuba, el 26 de julio, Día de la Rebeldía Nacional, que ahora tiene connotación particular cuando la nación antillana pasa por uno de sus momentos de mayor peligro ante el bloqueo y acecho del gobierno estadounidense.
Beatriz reconoce que el viaje a Cuba no estuvo exento de temores, debido a la marea envenenada provocada por la guerra en redes sociales y las amenazas de intervención proferidas desde Washington.
Pero ya estamos alistándonos para volver, acota su compañero, que subraya la encomienda solidaria que el grupo de uruguayos llevó en sus valijas y entregó físicamente en centros de salud, de atención a ancianos y un hogar de niños.
A la pareja le impactó “el lugar, la educación, el respeto de la gente“ y la resistencia ante las necesidades.
Es la tenacidad frente a la política de exterminio, expresó en el encuentro el ministro consejero de la embajada de Cuba, Freddy González.
Denunció que el cerco a su país busca negar la hemodiálisis a los enfermos renales y los citostáticos a los que luchan contra el cáncer. Es responsable, subraya, del aumento de la tasa de mortalidad infantil, de la que Cuba consiguió índices de privilegio mundial.
La cónsul cubana aquí, Rachel Maury, detalló las penurias diarias que resisten sus compatriotas por el cerco petrolero decretado por Donald Trump, las órdenes ejecutivas contra Cuba y su inclusión en una lista de países promotores de terrorismo.
Se busca imponer la narrativa de que en Cuba hay un Estado fallido mientras se le niega el combustible y se obliga a países y empresas a cortar sus nexos económicos y comerciales con la isla, apunta.
Y en todo ello ambos diplomáticos reconocen el valor de la solidaridad y el aliento que ha acompañado a su pueblo en estos duros años, en particular desde Uruguay.
LOS DOS PEDROS
Resulta una relación entre ambos pueblos que se teje y nace a veces de forma fortuita, como le ocurrió a otro brigadista, Pedro Rasenti, quien consiguió en su viaje a La Habana a una especie de alma gemela y amistad para siempre.
“Recorría las calles cercanas al hotel y voy saludando a mi paso. Saludo a un señor que está en el portal de su casa y entablamos conversación que inició informal. Me invitó a entrar, conocí a su familia, departimos y quedamos como amigos”, cuenta
Resulta que también se llama Pedro y comparte conmigo el apellido Pérez. La casualidad es mayor, nacimos el mismo día del mismo año, hace 68, acota y añade otro motivo para ir preparando su incorporación a una próxima brigada solidaria uruguaya. En el encuentro se habla de nuevas recogidas de insumos para la nación antillana, que muchas veces llegan de manos anónimas.
Axel, joven trovador, le da el toque final a la fraternal reunión, y nos vamos tarareando los versos de Silvio Rodríguez: “¿qué cosa fuera, la maza sin cantera?”.
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