
Foto: Osvaldo Guttierez
Hay quien dice que el rostro de las personas de Majagua es el reflejo del río: alegría si corre como torrente, y tristeza si enseña el espinazo y no muestra la fuerza necesaria para saltar el dique de hormigón que represa sus aguas, como ha sucedido en reiteradas ocasiones.
Quiso la primavera que esta vez el torrente se mostrara límpido, alegre y anchuroso, y diera la oportunidad para que nativos y forasteros disfrutaran de sus aguas, como pocas veces había sucedido en los últimos años.
Entre la sequía, la COVID-19 y la contaminación de la corriente, los pobladores del municipio, de la propia provincia de Ciego de Ávila y de otros territorios vecinos tardaron casi un lustro para volver a disfrutar de las bondades de la corriente.
Demasiada espera para visitar uno de los lugares de verano más emblemáticos del territorio, tanto que, este año, como en reiteradas ocasiones, fue la sede en la provincia del inicio de la etapa estival, que, si bien no cuenta con la bonanza de períodos anteriores, intenta llegar hasta el último rincón de la geografía avileña con opciones para toda la familia, diseño en el que desempeñaron un rol importante las potencialidades de cada territorio, los que debieron apelar, en lo fundamental, a su autogestión y el talento local, ese que sobra en municipios como Majagua, Florencia, Chambas y Bolivia, por solo citar algunos.
El Complejo recreativo La Playita lo conforman el restaurante, el bar, una pista para el baile y las áreas de baño, a lo que se agrega las cabañas de buen confort, que abren sus puertas al visitante.
Convertido en un Proyecto de Desarrollo Local desde el 2023 el Complejo ganó en autonomía a partir de esa fecha, no se siente atado a la Empresa de Comercio y gana en autonomía propia.

Ahora dependen de su propia gestión, más flexible, más autónoma al disponer de su propio financiamiento, una idea muy bien plantada, aun con las limitaciones con la corriente eléctrica, y el desabastecimiento que siempre golpea y causan insatisfacciones, pero, se sabe, esas realidades no solo son exclusivas del lugar, el municipio o la provincia.
Desde La Habana llegó el oftalmólogo Emigdio Correa López, para el disfrute del río, «el mejor de la provincia», según dice. «Todos los veranos hago el tiempo necesario para venir hasta acá y disfrutar en unión de mi familia y amistades».
La familia Pérez Sardiña también se dio un «saltico» desde la vecina ciudad de Jatibonico, en la provincia de Sancti Spíritus, y suple los apagones con un chapuzón en el río, con una cerveza u otro refrescante o con el disfrute del aire puro que llega desde el nordeste.
Uno cruza el río por el único puente colgante existente en la provincia y llega al área de baño, donde cientos de personas disfrutan bajo la lupa escudriñadora del cuerpo de salvavidas, quienes también vigilan a quienes se introducen en una especie de tobogán criollo —tubo de 12 metros de largo y 600 milímetros de ancho, fabricado en Ciegoplast—«nacido» allí por la ingeniosidad de los trabajadores en el afán de hacer un verano diferente y buscar alternativas que diviertan al visitante.
Distingue a La Playita la matiné del domingo, las actividades para los niños en el horario de la mañana y para los adultos en la tarde, algo que corroboramos uno de estos domingos de verano.
No solo el río de Majagua es protagonista en la actual etapa estival en Ciego de Ávila. Como novedad, Yankiel DJ y su proyecto Habana Team Cuba llega a varios lugares de la provincia, con la producción de un gran espectáculo que, bajo el lema «Verano siempre joven», brinda música, en las principales plazas, en localidades distantes de las cabeceras municipales y eso alegró a un mayor número de personas.
Si algo caracteriza al verano en Ciego de Ávila es la amplitud de ofertas recreativas, que llegan hasta las comunidades más intrincadas, con iniciativas como planes de la calle y competencias para quienes gusten del ejercicio físico; de manera que la integración entre los diferentes organismos allanó el camino para el logro de un verano con oportunidades para todos los gustos y las edades.
El río Majagua no es solo un fenómeno geográfico; es un sitio histórico. Originalmente conocido como Río Grande, su cauce fue testigo de la fundación del poblado y de las gestas independentistas, cuando el Mayor General Máximo Gómez libró sus primeras batallas en la comarca, en 1875.
Su historia está tan ligada a la de la tierra como la de sus habitantes, quienes han visto cómo el agua, en ocasiones, se va, y siempre regresa.
La revitalización del río Majagua este verano es un recordatorio de la resiliencia de la naturaleza y de la capacidad del ser humano para adaptarse y celebrar la vida, incluso en los entornos más adversos.


