La otra Martha
Portada

La otra Martha

Marta Abreu de Estévez


Foto: Freddy Pérez Cabrera

Cuando se habla de Santa Clara, villa que este 15 de julio arriba a sus 337 años de fundada, de manera inmediata viene a la mente el nombre de Doña Marta Abreu de Estévez, considerada con justicia como la benefactora de la ciudad, por las muchísimas obras de beneficio público que legó a esta urbe.

Sin embargo, aquí también habita otra Martha, una mujer toda historia y delicadeza, que igualmente constituye  orgullo de todos los que dicen llamarse pilongos, epíteto con el que se conoce a todos los nacidos en esta tierra.

Así es la doctora Marta Josefina Anido Gómez-Lubián, tan clara como la villa que la vio nacer y una mujer que se enorgullece de llevar el nombre de la otra fémina que dejó su huella en varios espacios de la urbe.

Dueña de uno de los apellidos más arraigados en Santa Clara, esta cubana es reconocida como una de las mayores conocedoras de la historia y las tradiciones de la ciudad. 

Cuando habla de su villa, las palabras le brotan del alma porque siente como suyo cada pedazo de esta tierra. «Fueron 18 las familias y cerca de 176 las personas que vinieron procedentes de Remedios, para establecerse en esta región, que era muy fértil. En poco tiempo comenzaron a aparecer ingenios, minas de cobre y de oro; las cosechas de trigo eran inmensas, por eso yo digo que es cuestionable que vinieran huyendo de corsarios y piratas; ellos buscaban progreso económico».

Al caracterizar a los pilongos, como suele llamarse a los nativos de esta tierra, expresa que «los santaclareños son personas desprendidas, que comparten todo lo que tienen, y nunca cierran el paso a nadie que lo necesite. Además, aquí hay una tradición de apego al terruño muy fuerte, incluso antes de tener arraigado el sentimiento de nación y nacionalidad», señala la doctora Anido.

Y para demostrarlo, menciona algunos pasajes poco conocidos: «En 1742, cuando los ingleses entran por Guantánamo, las milicias de esta tierra marcharon hacia el Guaso a combatir al agresor, y luego, durante la toma de La Habana por los ingleses, se convocó a los varones mayores de 12 años de esta tierra a defender esa ciudad, y no fueron pocos los que marcharon hacia allá y murieron junto a Don Juan de Moya, en Guanabacoa y otros lugares de la capital».

Foto: Pérez Cabrera, Fredy

Asimismo, explica que lo que es hoy el Parque Leoncio Vidal, es la única Plaza de Cuba que fue asaltada en las tres guerras por nuestra independencia. En la del 68, Manuel Tita Calvar, atacó y tomó este parque; luego, en 1896, Leoncio Vidal combatió de manera fiera para conquistarla, hasta caer mortalmente herido; y en diciembre de 1958, el Che batalló muy duro allí hasta rendir a las fuerzas batistianas apostadas en el Gran Hotel, hoy Santa Clara Libre.

Entre su méritos, también figura el hecho de haber fundado hace setenta años la primera Academia de Ballet de Santa Clara, labor a la que se consagró durante muchos años, al igual que a otra tareas vinculadas a la promoción y salvaguarda de la cultura cubana.

Este 15 de julio, cuando suene la diana mambisa que dará inicio a los festejos por el nuevo cumpleaños de la urbe, allí estará presente esta mujer que ha sabido honrar con su vida el honor de llamarse Martha, un alma que vive y respira por Santa Clara, ciudad donde nació hace 95 años y a la que ha dedicado todas sus energías

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *