¿Qué impactos tendría que el Gobierno de De la Espriella retire la embajada de Colombia de Cuba?
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¿Qué impactos tendría que el Gobierno de De la Espriella retire la embajada de Colombia de Cuba?

Bula, quien fue coordinador regional para América Latina del Programa Mundial de Alimentos de Naciones Unidas, anunció además que, desde el venidero 7 de agosto —fecha de la toma de posesión—, la nación sudamericana tendrá como prioridad los vínculos con Estados que compartan «la visión de los valores occidentales».Laura Devia, representante de la Comisión Internacional del Partido Comunes de Colombia, recordó para Sputnik que su país jamás ha roto vínculos con Nicaragua; con Cuba solo lo ha hecho en dos ocasiones: la primera en 1961, luego del triunfo de la Revolución y en consonancia con las líneas de la Organización de Estados Americanos (OEA) en el contexto de la Guerra Fría.La segunda ruptura aconteció en 1981, «por el supuesto apoyo de La Habana a la guerrilla del Movimiento 19 de abril»; sin embargo, desde la década de 1990, todos los Ejecutivos colombianos han mantenido vínculos con la isla; por tanto, el reciente aviso del canciller «dibuja un mapa donde prevalecen la afinidad política y el pragmatismo por encima de la tradición diplomática».Una agenda conservadoraPavel Alemán, profesor e investigador de la Facultad de Filosofía e Historia de la Universidad de La Habana, refirió por su parte a este medio que, de manera tradicional, los Gobiernos colombianos han privilegiado, en materia de política exterior, su relación con Estados Unidos, independientemente de la Administración que esté en la Casa Blanca.A su juicio, el nuevo Gobierno adoptará una perspectiva visceral hacia lo interno, «tratando de destruir todo aquello que pueda haber sido resultado de la política de búsqueda de paz desde, incluso, antes de la época de Juan Manuel Santos, con una visión muy inclinada al uso de la fuerza para resolver el conflicto, similar a la posición de Washington de imponer la paz por la fuerza».Alemán subrayó que este anuncio acontece en un escenario en el cual otras gestiones conservadoras han roto relaciones con la mayor de las Antillas o mantienen vínculos con un perfil diplomático más bajo. Todo esto, en su opinión, «tributa a la campaña de hostigamiento y aislamiento político de Cuba en la región, en sintonía con la visión de EEUU».A comienzos del pasado mes de marzo, Ecuador declaró persona «non grata» al embajador de La Habana, Basilio Antonio Gutiérrez García, y a otros 21 miembros del personal diplomático, consular y administrativo de esa misión en Quito; unos días después, Costa Rica comunicó el cierre de su embajada en Cuba, decisión que incluyó el retiro del personal en San José.Lucero Rivas Santacruz, abogada y defensora de derechos humanos de Colombia, refirió que estas declaraciones buscan enviar una señal política y expresan el rumbo ideológico del Ejecutivo entrante, mediante la ruptura con Gobiernos latinoamericanos de izquierda y una agenda conservadora, con marcados alineamientos hacia la Casa Blanca e Israel.»Este tipo de anuncios que se realizan, inclusive antes de la toma de posesión, manifiestan una visión del mundo donde no caben ni el socialismo, ni el comunismo, ni las ideas progresistas. Los estados con este tipo de corrientes son concebidos como enemigos», ahondó la especialista.¿Cese de la cooperación bilateral?En opinión de Pavel Alemán, esta decisión indudablemente «colocará en una situación compleja varios de los ámbitos bilaterales, entre ellos, los estudiantes colombianos becados en la isla».La mayoría de ellos cursa medicina gracias a becas derivadas de los Acuerdos de Paz, firmados en 2016 entre el Gobierno colombiano y las FARC-EP, programa que, hasta la fecha, según cifras oficiales, ha formado a más de 800 médicos en La Habana y otras provincias, sumado al apoyo institucional para ejercer como profesionales de la salud en el territorio sudamericano.Para Rivas Santacruz, de concretarse esa determinación, «los principales afectados serán, evidentemente, los ciudadanos colombianos que residen en la isla, sobre todo los estudiantes, pero también nuestra solidaridad con el pueblo cubano, pues existirán menos canales para el envío de medicamentos, comida y otros insumos».Igualmente, «afectará programas de cooperación en salud, educación, cultura y construcción de la paz, se limitarían las visitas a Cuba, las capacidades de participación e interlocución, será mucho más difícil conocernos; el discurso de derecha define a la isla como lo peor, pero cuando llegas allí descubres un pueblo con raíces y costumbres hermosas».En junio último, la Agencia Presidencial de Cooperación Internacional de Colombia informó sobre el envío al país antillano de un cargamento de 100 toneladas de ayuda humanitaria que incluyó insumos prioritarios como alimentos no perecederos, medicamentos, suministros hospitalarios, paneles solares y materiales eléctricos.Cambio de postura frente al bloqueoLa abogada Rivas Santacruz indicó, asimismo, que esta decisión puede implicar un cambio de postura frente al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos a Cuba.En este sentido, «Colombia pasaría de defender el diálogo y el rechazo a las sanciones unilaterales, a asumir la misma política estadounidense de aislar a Cuba y a todo lo que represente el comunismo o la izquierda».Para Laura Devia, si bien las relaciones diplomáticas entre ambos países se han sostenido con cierta estabilidad desde hace casi 40 años, «no podemos olvidar que en 2019 y en 2021, el Gobierno uribista de Iván Duque se abstuvo de votar en la Asamblea General de la ONU a favor del levantamiento del bloqueo».

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