Marco Rubio: «El régimen y sus élites corruptas continúan rechazando cualquier esfuerzo de reforma significativa»
En el quinto aniversario del 11J, el secretario de Estado afirmó que la cúpula gobernante sigue bloqueando los cambios que necesita Cuba, exigió la liberación inmediata de los presos políticos y reiteró que Estados Unidos mantendrá la presión sobre La Habana.

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El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, afirmó este sábado que «el régimen y sus élites corruptas continúan rechazando cualquier esfuerzo de reforma significativa», al conmemorarse el quinto aniversario de las históricas protestas del 11 de julio de 2021.
La declaración, difundida por el Departamento de Estado y acompañada de un mensaje en la cuenta oficial de Rubio en la red X, sitúa el inmovilismo del poder cubano como el principal obstáculo para superar la crisis política, económica y social que atraviesa la isla.
«Hasta el día de hoy, cientos de cubanos permanecen injustamente detenidos, sufriendo condiciones brutales, por el simple hecho de preguntar por qué los cubanos no pueden tener negocios propios, participar en el proceso político o proveer para sí mismos y sus familias», señaló Rubio.
El jefe de la diplomacia estadounidense añadió que «el régimen debe liberar a estos presos políticos de inmediato» y reiteró que Washington seguirá utilizando «todas las herramientas a su disposición» para impulsar cambios democráticos y económicos en Cuba.
La frase sobre las «élites corruptas» resume una línea de discurso que Rubio ha mantenido desde que asumió la política hacia Cuba en la administración Trump: la crisis de la isla no responde únicamente al deterioro económico, sino también a la negativa de la cúpula gobernante a emprender reformas que reduzcan su control sobre el poder.
En comparecencias anteriores, el secretario de Estado ya había sostenido que La Habana conoce qué transformaciones necesita para recuperar la economía, pero evita aplicarlas porque pondrían en riesgo el modelo de control político y económico ejercido por el régimen.
En ese contexto, Rubio ha defendido que solo reformas estructurales permitirían sacar a Cuba de la crisis y evitar que continúe profundizándose el colapso económico.
Ese diagnóstico coincide con la postura que la administración Trump ha venido expresando durante los últimos meses: las sanciones buscan aumentar el costo para la cúpula gobernante mientras persista la represión y se niegue una apertura política y económica real.
Rubio también reiteró este sábado cuál es el objetivo de Washington.
«El presidente Trump y yo queremos un futuro mejor para Cuba, en el que los cubanos tengan mayor oportunidad, libertad y dignidad, y en el que Cuba deje de albergar operaciones militares, de inteligencia, terroristas y subversivas a 90 millas del territorio estadounidense», afirmó.
Las protestas del 11 de julio de 2021 constituyeron el mayor estallido social registrado en Cuba en más de seis décadas. Miles de personas salieron a las calles de decenas de ciudades para exigir libertad, mejoras económicas y el fin de la represión.
La respuesta del régimen fue una amplia operación represiva, iniciada tras el llamado del gobernante Miguel Díaz-Canel de que «la orden de combate está dada». Organizaciones de derechos humanos documentaron más de 1.400 detenciones y centenares de condenas contra manifestantes.
Cinco años después, la situación de los presos políticos continúa ocupando un lugar central en la política estadounidense hacia Cuba. De acuerdo con Prisoners Defenders, al menos 338 personas permanecen encarceladas por hechos relacionados con las manifestaciones del 11J.
El indulto anunciado por el régimen el pasado 2 de abril, mediante el cual fueron excarcelados 2.010 reclusos, dejó fuera a los condenados por delitos como desacato o atentado contra la autoridad, figuras utilizadas de forma recurrente contra participantes en las protestas.
En paralelo, Washington ha endurecido la presión sobre las estructuras económicas controladas por el poder cubano. En los últimos meses, la administración Trump ha impuesto nuevas sanciones contra el conglomerado militar GAESA y varias de sus principales empresas, insistiendo en que el objetivo es limitar las fuentes de financiación de una élite que, según Rubio, «continúa rechazando cualquier esfuerzo de reforma significativa».
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