¿Se ha roto el frágil alto el fuego entre EE. UU. e Irán?
La guerra con Iránse ha reavivado después de que Teherán atacara al menos tres buques mercantes en el estrecho de Ormuz el martes 7 de julio de 2026, según fuentes estadounidenses y marítimas.
Como represalia, el Mando Central de EE. UU. (CENTCOM) anunció haber atacado más de 80 objetivos en Irán, entre ellos, sistemas de defensa aérea, radares y más de 60 pequeñas embarcaciones utilizadas por el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán para hostigar a los buques.
El ejército estadounidense asegura haber proseguido el jueves 9 de julio con una nueva ronda de ataques contra unos 90 objetivos.
Irán, por su parte, respondió lanzando misiles contra países del Golfo. El miércoles 8 de julio se registraron sirenas antiaéreas y explosiones en Baréin y Kuwait, y un día después se notificaron más ataques.
En respuesta a esta escalada, la empresa de seguridad marítima MARISKS ha advertido que este «ojo por ojo» supone «el regreso a la confrontación militar directa».
En declaraciones previas a la cumbre de la OTAN en Turquía, el presidente de EE. UU., Donald Trump, dijo que el memorando de entendimiento con Irán ya ha «terminado», y añadió que «es una pérdida de tiempo tratar con ellos», refiriéndose a Teherán».
¿Por qué Irán vuelve a atacar barcos en Ormuz?
Irán está intentando mantener su control sobre el estrecho de Ormuz, la estrecha vía marítima por la que, antes de la guerra, pasaba una quinta parte de las exportaciones mundiales de petróleo y gas desde el Golfo hacia el resto del mundo.
Irán cerró el estrecho después de que unos ataques aéreos de EE. UU. e Israel mataran a varios funcionarios iraníes, incluido el líder supremo Alí Jamenei, el 28 de febrero. Más tarde, Irán atacó a una docena de barcos que se encontraban en el estrecho, antes de que se alcanzara un frágil acuerdo de alto el fuego el mes pasado.
En los días previos a los recientes ataques, las conversaciones de paz apenas habían avanzado en las muchas cuestiones pendientes, como el levantamiento a largo plazo de las sanciones de EE. UU. y las ambiciones nucleares de Irán.
Irán ha utilizado repetidamente el estrecho de Ormuz como moneda de cambio en las negociaciones cuando el proceso diplomático se estanca, además de para lanzar ataques contra países del Golfo como Arabia Saudí, los Emiratos Árabes Unidos y Qatar.
Teherán ve los ataques contra estos importantes países productores de petróleo y aliados clave de EE. UU. como una forma de presionar a Washington y sembrar la inestabilidad, para que la región de Oriente Medio padezca las consecuencias de la guerra.
¿Qué poder tiene realmente Irán?
Los repetidos ataques de EE. UU. e Israel han diezmado al ejército iraní. Como Teherán no puede vencer al ejército estadounidense en un conflicto convencional, está usando la guerra asimétrica como arma.
Aunque Irán no es dueño legal del estrecho, sí controla la costa norte, varias islas estratégicas y un litoral que permite al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica vigilar y amenazar a los barcos que pasan por allí.
Irán recurre a lanchas de ataque rápido, misiles costeros, minas y drones para atacar a los petroleros, lo que perturba el suministro energético mundial sin necesidad de una batalla naval abierta.
Según los informes, Irán también ha empezado a cobrar peajes de hasta 2 millones de dólares (1,75 millones de euros) por barco para garantizar el paso seguro por Ormuz, una medida que los expertos marítimos tachan de ilegal e inaplicable.
Irán insiste en que los barcos utilicen la ruta marítima que ha designado a través de sus aguas territoriales del norte, mientras que EE. UU. apoya el uso de la ruta más cercana a las aguas de Omán.
Sin embargo, sin la exención de las sanciones y ante la posibildad de que se reanude el bloqueo de la Armada de EE. UU., el régimen iraní corre ahora el riesgo de sufrir un colapso económico total.
Según el think tank con sede en Washington Foundation for Defense of Democracies, Irán ha sufrido 144.000 millones de dólares en pérdidas económicas a causa de la guerra, además de miles de millones más en ventas de petróleo perdidas durante el bloqueo.
La moneda del país, el rial, se ha desplomado hasta mínimos históricos de alrededor de 1,7 millones por dólar, y la inflación se ha disparado hasta superar el 88 por ciento.
¿Y ahora qué pasa?
En su último comunicado, MARISKS ha dicho que la revocación de la exención de sanciones a Irán «socava los cimientos políticos» del acuerdo de paz «y reduce los incentivos para seguir actuando con moderación».
La empresa de inteligencia marítima advierte de que «la probabilidad de una mayor escalada ha aumentado considerablemente».
Aunque Trump dijo que probablemente las negociaciones seguirían adelante, calificó a Irán de estar liderado por «gente enferma» y afirmó que no quería tratar con ese régimen.
Pero Irán sigue mostrándose desafiante, y el presidente del Parlamento, Mohammad Bagher Qalibaf, advirtió en X: «La era de la intimidación y la extorsión se ha acabado. No lleva a ninguna parte. No nos vamos a rendir».
Mientras los precios del petróleo subían un 5 por ciento tras la última escalada, algunos expertos advirtieron de que era poco probable que nuevos ataques de EE. UU. cambiaran la estrategia de Teherán.
«Al contrario, corren el riesgo de alejar aún más a ambas partes del resultado negociado que… tanto Washington como Teherán parecen seguir prefiriendo», escribió en X Dennis Citrinowicz, investigador visitante del think tank Atlantic Council.
(gg/ms)
