Michael Waltz, el embajador del presidente Donald Trump ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU), dijo aquí que el bloqueo es un “mito”, así calificó al mismo cerco unilateral económico, comercial y financiero que gravita hace más de seis décadas sobre el pueblo cubano tratando de asfixiarlo.
Durante su intervención y contrario a lo que planteaban otros representantes Waltz negó la existencia del “un embargo o bloqueo, como quieran llamarlo” y se preguntó cómo es posible que llegue asistencia humanitaria al país si en verdad se aplicara esa política que ha condenado por más de 30 años la comunidad internacional en este mismo escenario de la Asamblea General.
Al expresar que el bloqueo no existe, el propio embajador de Estados Unidos entró en contradicción con lo expresado por el gobierno al que representa, el cual dejó explícito en un memorando secreto del Departamento de Estado el 6 de abril de 1960 los fundamentos de esa política genocida contra la isla.
El canciller de Cuba, Bruno Rodríguez, quien encabeza la delegación de la isla a esta 99 sesión plenaria del 80 periodo de la Asamblea General, llamó en dos ocasiones a una cuestión de orden.
Rodríguez pidió al presidente de la sesión que “llame al decoro al señor representante permanente”. Apuntó que la Asamblea General “no es un campamento de boinas verdes” y afirmó: “Es usted un mentiroso señor Waltz”.
En otro momento, el ministro de Relaciones Exteriores interrumpió al embajador de Estados Unidos por referirse “de manera ofensiva contra mi país” y solicitó al presidente del plenario “que llame al decoro”.
Con 136 votos a favor, nueve en contra -entre ellos Estados Unidos e Israel- y 30 abstenciones, la Asamblea aceptó celebrar este martes el debate propuesto por Cuba sobre la necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por sucesivos gobiernos estadounidenses sobre la nación insular.
Previamente, en su cuenta en X, el canciller cubano escribió que en esta sesión defendería «nuestro derecho soberano a vivir sin cerco energético, sin asfixia externa, sin coerción, sin amenazas de un baño de sangre, sin un castigo colectivo».
Además, denunció que gobierno de Estados Unidos trató de impedir que la Asamblea General de la ONU se pronuncie y buscó presionar y coaccionar «la voluntad soberana de los Estados miembros».
La Asamblea General de la ONU condenó en 31 ocasiones anteriores el bloqueo contra Cuba, con el respaldo mayoritario de la comunidad internacional.
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