Lamento profundamente el fallecimiento de Pablito Milanés.
Hoy me levanté con esta triste noticia, a las seis de la mañana, de que había fallecido aquí en Madrid a la edad de 77 años, pues había nacido en 1945.
A Pablito le conocí en mi casa de Bayamo en 1968, cuando David Rodríguez, un periodista bayamés amigo suyo, mío y de mi familia, lo llevó para que conociera y saludara a mi padre, Robert A. Paneque.
Yo tenia 14 años estaba entonces en la escuela secundaria básica Vicente Quesada, y cuando llegué a la casa me encontré a Pablo y a dos o tres más charlando distendidamente con mi padre.
Realmente no sabía quiénes eran ellos; aunque me quedé allí a enterarme del chisme y hablando con David.
No recuerdo bien quiénes eran. Creo uno era Silvio Rodríguez, el otro Noel Nicola y una mujer, pero no tengo precisión de quién era ella, pero también era trovadora.
Estaban allí conversando con mi padre de la historia de Bayamo y de su vida, y demás y luego fueron al parque, porque creo que iban a cantar en la Plaza
Me invitaron y me fui con ellos. Estuvimos allí sentados en el parque un buen rato, conversando y ellos con sus guitarras tocando y cantando.
Era justo en los bancos que están frente a lo que fue el Ayuntamiento de Bayamo, que hoy es el Gobierno Municipal de Bayamo.
De ahí fuimos a comer a algún restaurante cercano por allí que no recuerdo bien.
El que tenía todo fresco en su memoria siempre fue nuestro querido amigo David Rodríguez, lo que lamentablemente falleció hace un tiempo reciente en Bayamo.
David luego estuvo con él trabajando en la Fundación Pablo Milanés en La Habana, en los estudios de grabación, que creo estaban ubicados en el Hotel Sierra Maestra.
Posteriormente, cuando yo empecé a estudiar en la secundaria Arbelio Ramírez, que creo que sería 1969 o 1970, lo fui a saludar en algún lugar que cantaba él, que si mal no recuerdo era el Gato Tuerto.
Cuando aquello Pablito estaba parando en casa de Sareska Escalona, en un edificio muy próximo al Gato Tuerto; aunque es algo que tampoco puedo precisar, porque no lo recuerdo perfectamente.
Lo que sí sé que en aquella época él estaba en el Vedado, porque yo coincidía con él donde quiera en los años 69 y 70.
Más adelante, cuando estaba yo en el Instituto Preuniversitario José Martí de La Habana, en Zulueta y Teniente Rey, detrás del cine Payret, estuve un tiempo compartiendo una casa con el grupo Manguaré, que estaba ubicada en M esquina 11, el Vedado, a 50 metros de lo que es hoy el hospital Camilo Cienfuegos, y también coincidí muchas veces con Pablito en la zona aquella, y siempre nos saludamos con el mismo afecto.
Nos acercábamos a la década de 1980 y nuestras relaciones de amistad en encuentros esporádicos, se fue fortaleciendo.
Siempre agradeceré a Pablito que cada vez que nos veíamos por aquella zona o por la Casa de las Américas, cuando iba yo a verle cantar, me trató siempre con mucho afecto, como a aquel niño bayamés al que él conoció en 1968.
Pablito siempre fue muy amable conmigo y con todo el mundo de la trova y de la música.
El mismo sentimiento siento hacia Noel Nicola, con quien luego tuve una amistad muy bonita siempre.
Tengo muy buenos recuerdos de Pablito porque fue muy amable conmigo. Cada vez que nos veíamos me preguntaba por “los viejos”.
David Rodríguez fue siempre nuestro interlocutor, porque trabajaba junto a él en la Fundación Pablo Milanés, y cada vez que yo veía David le mandaba saludos a Pablito y viceversa.
También con Alikó -un famoso productor musical venezolano que vivía en Cuba y que estuvo trabajando en la Fundación Pablo Milanés con Pablito- tenía yo intercambio a través suyo con él, enviándole saludos y viceversa. Recuerdo que incluso Alikó le puso a su único hijo, Pablo, en honor a Pablo Milanés. Tristemente también Alikó falleció hace unos años
Es decir, que no obstante Pablito y yo vernos de cuando en cuando, siempre manteníamos esa amistad, en especial por los lazos que nos unían en el haber nacido los tres en Bayamo.
Alguien me dijo algún día que nuestras abuelas, es decir, la abuela de Pablito y mi abuela paterna, Antonia Paneque, la madre de mi padre, habían sido amigas, o que se habían conocido, o algo de eso, pero no es algo que pueda yo precisar
Lo que sí creo que es bastante certero porque un día David Rodríguez me lo dijo y David era vecino de Pablito de la infancia.
No puedo decir que tuve una amistad estrecha con Pablito, porque sería mentir. En primer lugar porque nos separaban casi diez años de diferencia, y en aquella época 10 años era mucho; aunque, como he dicho, siempre que lo veía o coincidía con él en la calle por el Vedado, me saludaba con mucho afecto.
Le agradezco mucho que un tiempo estuve realizando viajes a México a través de la Fundación Pablo Milanés, en lo cual él obviamente fue decisivo.
Nunca olvidaré un cumpleaños suyo que se le celebró en el Cabaret Turquino del piso 25 del Hotel Habana Libre, donde estuvimos toda la noche disfrutando de su música, en una velada inolvidable.
Creo que también cantaron sus hijas con él. Yo estaba en la última fila de mesas, sentado junto a Yolanda, la madre de sus hijas y su primer amor, y ahí disfrutamos conversando y viendo todo aquel espectáculo.
Éramos cientos de invitados, la inmensa mayoría amigos y allegados. No recuerdo exactamente cuál fue el número de años que cumplía. Lo averiguaré algún día.
Trasmito a su hija, a Yolanda, a su viuda y a su familia, mis más sentidas condolencias por una pérdida tan sensible para la Cultura Cubana.
Con Pablito Cuba pierde a uno de sus baluartes que llevaron la música cubana a las juventudes de todo el mundo durante decenios.
¡Que en paz descanses, mi querido amigo Pablito!
#RobertoAPaneque





Bayamo con su saco (Pablo Milanés)


