La Jiribilla

En esta obra todo sale bien

Son muy motivadoras las piezas que “desmontan” los entretelones, lo que ocurre tras la “cuarta pared” del teatro.

Recientemente hubo otra temporada de Asesinato en la Mansion Haversham (subtitulada La obra en que todo sale mal), de Henry Lewis, Jonathan Sayer y Henry Shields, por la compañía Nave Oficio de Isla: una apología del disparate y la chapucería dentro de una puesta en escena.

Ahora, Argos Teatro ha ofrecido una versión de En esta obra nadie muere, basada en Un cuento realizado de Juan Carlos Onetti (Uruguay, 1909-1994), en versión de Eme Fonseka quien también dirige tras una versión para TV.

“La nueva puesta del colectivo que dirige la experimentada Yailín Coppola se ve felizmente reforzada por el eficaz vestuario que se ajusta a los tiempos y oscilaciones del texto (…)”.

Se trata en puridad de un ejercicio metateatral, donde asistimos a frecuentes desdoblamientos de los personajes/actores , dentro de una estructura dialógica en que las transiciones entre re-presentación y realidad establecen un sutil puente de interconexión que permite asistir a rivalidades entre los actantes ─dentro y fuera del relato─, las bizantinas pugnas entre arte legítimo y comercio, el absurdo que salta de las tablas y atraviesa la “vida real” y los problemas logísticos y económicos por los que atraviesa ahora (¡sobre todo ahora!) el teatro, el arte todo.

Las inserciones de Bretch y Stanislavski, la intertextualidad (no solo Shakespeare sino hasta un hipertexto como Máquina Hamlet), la sutil relación entre comedia y drama(s) ofrecen un rico espectro de lecturas e interpretaciones que la puesta en “teatro arena” facilita en cuanto a cercanía de/ e interacción con/ el público.

La nueva puesta del colectivo que dirige la experimentada Yailín Coppola se ve felizmente reforzada por el eficaz vestuario que se ajusta a los tiempos y oscilaciones del texto, así como la dinámica escénica que saca jugoso partido al espacio.

El montaje encuentra en sus actores las piezas ideales para un complejo ajedrez escénico donde realidad y ficción se confunden.

Pero sobre todo encuentra en los actores las piezas ideales para un tablero que erige un complejo y sugerente ajedrez escénico: la propia Yailín, Yaité Ruiz (excepcional en sus varios roles), Iván Balmaseda, Ernesto Pazos, Johan Ramos, y Enmanuel Castillo.

Bienvenidas entonces estas piezas que se sumergen en el teatro (dentro del teatro dentro del…) y lo radiografían desde sus convenciones y sus propias herramientas.

Y respecto a la relación con los críticos ─otro ítem abordado─ ya pueden ven sus personajes como también a veces escriben.

Y en ocasiones hasta bien (RISAS).

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