El Movimiento de Amistad y Solidaridad Mutua Venezuela-Cuba ponderó hoy la labor del personal de la Misión Médica Cubana que no dudó un segundo en socorrer al pueblo tras el doblete de sismos del 24 de junio.
En su cuenta de Instagram @fidelidadacuba, la organización solidaria expresó que “ellos estaban allí, entre el polvo y el dolor” cuando la tierra tembló dos veces con magnitudes de 7,2 y 7,5, con saldo de mil 430 muertos, más de tres mil heridos y cientos de infraestructuras colapsadas.
Refirió que “sin condiciones, sin cámaras que registraran su entrega, ya estaban allí, entre el polvo y el dolor”, con sus manos que saturan heridas, voces que calman el miedo y hombros que cargan a los más débiles.
“No esperaron reflectores ni aplausos; su única estrella fue la urgencia del prójimo”, señaló.
El Movimiento reconoció que, con amor y generosidad infinita, los galenos cubanos atendieron a los afectados, convirtiendo cada escombro en un altar de solidaridad.
Su huella, subrayó, no está en los titulares, sino en los corazones que hoy vuelven a latir gracias a su compromiso de hermandad histórica entre nuestros pueblos.
Como ejemplo del accionar del personal cubano, el grupo de solidaridad mutua mencionó la comunidad José María Vargas, de Maiquetía, estado de La Guaira, el más afectado por los seísmos, donde se constituyeron en “baluarte inagotable” desde el trágico día del 24 de junio en la tarde.
Sin descanso, reseñó, los galenos de la Misión Médica de la isla se entregaron en cuerpo y alma, “recorriendo cada hogar y calle para llevar atención médica oportuna y humana”.
Remarcó, en tal sentido, que su presencia trasciende el deber como testimonio vivo de altruismo, internacionalismo y solidaridad.
En estos tiempos difíciles para el pueblo venezolano, su ejemplo se erige como un faro que ilumina la esperanza, recordándonos que la hermandad entre los hijos de Bolívar y Martí son la muestra para construir un futuro mejor, significó.
Prensa Latina visitó la víspera el Centro de Diagnóstico Integral Ludovico Silva, ubicado en el sector El Cementerio de la parroquia Santa Rosalía, municipio Libertador de Caracas, donde constató el accionar de hombres y mujeres cubanos, junto a venezolanos, que ejercen lo que mejor saben hacer: atender al pueblo.
