Unos 55 millones de personas en África Occidental y Central están al borde de la hambruna, alertó la ONU en un informe.
‘Cerca de 55 millones de personas corren el riesgo de caer en la hambruna, de las cuales 3,1 millones ya se encuentran en situación de emergencia, mientras la ventana para evitar una catástrofe humanitaria se está cerrando’, advierte la ONU.
La Organización de la ONU para la Alimentación y la Agricultura (FAO), advierte de que el peligro ya no se limita a un incremento de las necesidades, sino que apunta a un derrumbe generalizado de los hogares, los mercados, los sistemas sanitarios y los mecanismos de respuesta en la región.
El conflicto en Oriente Medio ha disparado los precios de los combustibles (hasta un 85% en algunos países) y de los fertilizantes (un 86%), amenazando la próxima campaña agrícola.
Según las proyecciones, si el conflicto se prolonga, unos 10 millones de personas más podrían caer en la inseguridad alimentaria aguda.
A esta presión se suma el resurgimiento del virus Ébola en la República Democrática del Congo y Uganda, que podría perturbar el comercio y los medios de vida, debilitar los ingresos de los hogares y limitar el acceso a los servicios esenciales.
La crisis se agrava por el déficit de financiación humanitaria. En el Sahel, solo se ha movilizado entre el 21% y el 23% de los fondos necesarios, mientras que 11,3 millones de niños menores de cinco años podrían sufrir malnutrición aguda.
Sin una movilización rápida, casi la mitad de esos niños corren el riesgo de no recibir los cuidados indispensables.
Las agencias de la ONU insisten en que la seguridad alimentaria ya no es una consecuencia de las crisis, sino su punto de convergencia, y piden más financiación humanitaria flexible, previsible y plurianual para preservar las intervenciones vitales.
