Verano sin chapuzón (+fotos)
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Verano sin chapuzón (+fotos)

Cuando casi estaba a punto de iniciarse la etapa estival muchos espirituanos comentaban que en Sancti Spíritus se trabajaba para dividir una parte del circuito 119, entre la zona de La Rotonda y El Chambelón, a fin de garantizar el servicio eléctrico una buena parte del día y, de esta forma, permitir que las personas pudieran acceder hasta los centros recreativos donde están enclavadas las piscinas.

La expectativa se mantuvo hasta que comenzó a transitar el mes de julio y, aunque en determinado momento se vio a varios obreros de la Empresa Eléctrica trabajando en el área de la Carretera Central cerca de la subestación, el milagro nunca sucedió.

Entonces la opinión pública, que casi nunca se equivoca, apuntó hacia otras aristas: que si no se realizaron las coordinaciones pertinentes para beneficiar esa zona turística de la ciudad, o si a nadie le importa que no haya un sitio adonde llevar a los niños o al resto de la familia en medio de un verano con tanta calor; incluso, algunos pensaron que con la tan anunciada reapertura de pasadías en la villa Rancho Hatuey podrían disfrutar, al menos, de un momento de esparcimiento, pero esa opción tampoco fructificó del todo.

La villa Rancho Hatuey hizo algunos pasadías, pero no con la sistematicidad que el pueblo demanda.

Escambray busca respuestas en las propias instalaciones con piscinas y llega hasta el motel La Cabaña, perteneciente, al igual que Brisas del Norte, a la Empresa Provincial de Alojamiento; allí pudo constatar que, aunque se hizo un intento por prestar servicios, hasta hoy nada se ha podido materializar.

Así lo reconoce Julio César Chávez Moreno, director de la Unidad Empresarial de Base: “Nuestro colectivo trabajó con sus propios medios para reanimar toda el área recreativa, incluida la cafetería, el ranchón y la parrillada, pero sin electricidad se hace difícil bombear el agua; no obstante, hicimos un intento y con mucho esfuerzo llenamos la piscina, pero prestamos servicio para una actividad, aunque otros problemas nos aquejan.

“Se trata de la falta de cloro y demás productos —aclara Chávez— que deben tenerse en el centro para garantizar la limpieza y purificación del líquido, a lo que se suma el nivel de suciedad con que está llegando el agua, y no se trata solo de la turbiedad, sino de que viene con fauna acompañante: algas, peces pequeños…, lo que nos obliga a colocar filtros en las entradas de las tuberías y, aun así, se van. Es por ello que, sin productos como cloro, cloruro de alúmina o alguicidas, era imposible asegurar la limpieza. La falta de electricidad también nos afecta hasta para el mantenimiento en frío de los alimentos con que aseguramos las elaboraciones en la cafetería”.

La realidad del motel Brisas del Norte, antigua villa del Minaz,  no es diferente; a pesar de contar con una de las mejores piscinas del área, hoy está subutilizada y las instalaciones aledañas carecen de una buena reanimación, lo que indica que no se prepararon para la etapa de verano, aunque desde hace meses se sabía que estas eran las opciones recreativas más factibles para los espirituanos, porque no todos cuentan con transporte ni combustible y, mucho menos, economía, para acudir a las playas del territorio.

La imagen desolada de la piscina de La Cabaña deja mucho que desear.

LA REALIDAD DE ISLAZUL

A raíz de las publicaciones recientes de Rancho Hatuey en redes sociales, parecía que al menos este centro tendría mejor suerte en esta etapa estival; pero al acudir en busca de información al Buró de Reservaciones, donde se promovía la venta de pasadías por valor de 2 500 pesos por persona con almuerzo incluido, la respuesta fue que, momentáneamente, se paralizó el servicio porque estaba deficitario el cloro para la piscina.

Resulta lamentable si se tiene en cuenta que las pocas veces que funcionó hubo presencia de público, que llegaba hasta ese sitio en motorinas y otros medios de transportación para refrescarse en medio del sofocante calor.

La realidad en Los Laureles es mucho más compleja. No se trata de que la piscina esté en reparación, como algunos aseguraban, sino de que sin electricidad resulta imposible completar el llenado de la misma y tampoco pueden asegurar la recirculación del agua en aras de mantener la limpieza porque, aunque disponen de un nivel de productos para la higienización, si no se logra estabilizarla se pueden perder y las reservas no alcanzan para tanto, según aseguró la administración del centro.

El caso es que ya el verano transita, y las familias que no tienen otras opciones de esparcimiento en sus vacaciones, y contaban con poder disfrutar de las piscinas, la música y las ofertas gastronómicas de estas áreas recreativas, deben conformarse con escuchar solo los reclamos.           

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