Una misión peliaguda
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Una misión peliaguda

Un conglomerado humano del Sur Global en camino de ser importante actor mundial. Rusia y China, decisivos en ese objetivo a largo plazo


La Organización de Cooperación de Shanghái (OCS) es un coloso en ciernes que anda dando los primeros 25 años, por fundarse el 15 de junio de 2001; en su núcleo central estuvieron China, Rusia, Kazajistán, Kirguistán, Tayikistán y Uzbekistán. Hoy en día se encuentran en su membresía Bielorrusia, Pakistán, India e Irán.

Hablamos de una coalición importantísima en el orbe, con el 40 por ciento de la población mundial, el 25 por ciento de su riqueza y un 80 por ciento de extensión en Eurasia. Sin duda, esas cifras denotan a las claras la relevancia actual. Sin embargo, el verdadero pulso está en sus intereses vitales en pos de un desarrollo alejado del egocéntrico paradigma occidental. Resaltan aquí los pesos pesados de Irán, India; pero, sobre todo, Rusia y China.

De la preeminencia de estos dos últimos trata este texto, pues cada vez que los colosos geoestratégicos proponen iniciativas o hacen declaraciones, la comunidad internacional presta atención: Este 1º de septiembre de 2026, en una nueva cita del grupo, el presidente chino, Xi Jinping, llamó a la OCS a “promover una globalización económica universalmente beneficiosa e inclusiva, consolidar la cooperación en áreas tradicionales como el comercio y la inversión, la conectividad, la energía y los recursos, y ampliar la cooperación en ámbitos emergentes; entre ellos, la inteligencia artificial, la economía digital, la industria ecológica y la minería sostenible”. Xi manifestó voluntad de cooperación y de gran involucramiento personal.

En otro momento de la alocución, exhortó Xi Jinping a los integrantes de la OCS a contribuir a que haya un entorno de “seguridad universal” que impida la intromisión de las “fuerzas externas” en “los asuntos internos de los países de la región”.  

El presidente chino, Xi Jinping, pidió a los países de la OCS combatir las “tres fuerzas del mal”; a saber, terro-rismo, extremismo y separatismo. / actualidad-rt.com

El mandatario ruso, Vladímir Putin, por su parte, instó a la OCS al máximo esfuerzo para evitar caer en provocaciones para evitar así en el mundo, más conflictos armados. “Me gustaría recordarles, queridos amigos, que hoy es 1º de septiembre, el día en que comenzó la Segunda Guerra Mundial”. Con esa advertencia los presentes debatieron sobre el candente escenario planetario.

Las citas anteriores dan fe de los empeños de ambos dignatarios de velar por la paz mundial, algo en apariencia contradictorio de tomarse en consideración la Operación militar especial de Rusia en Ucrania, la cual, no obstante, es imposible separar de la nazificación de la sociedad ucraniana y de la abierta hostilidad hacia los rusoparlantes en ese territorio. Moscú lleva años asegurando que es falsa la supuesta pretensión de querer hacer la guerra contra Europa Occidental.

Ahora, en el marco de una nueva cumbre de la OCS, realizada en Bishkek, la capital kirguís, Xi Jinping se reunió con su homólogo Vladímir Putin, encuentro bilateral pasado por alto desde una gran prensa habituada a desvirtuar los sucesos cuando estos colocan en primer lugar al Sur Global. Según Rusia Today, la reunión transcurrió fluidamente, como suelen hacerlo dos grandes amigos: en un ambiente “constructivo y cordial”.

Ya Xi y Putin habían dialogado en mayo de 2026 y en esta oportunidad volvieron a analizar asuntos bilaterales. Al término de este “tú a tú”, el estadista ruso se congratuló de la cooperación entre Moscú y Beijing, la que se desarrolla con éxito “en todos los ámbitos, incluido el económico”: “estamos implementando importantes proyectos en energía, industria, espacio, transporte y logística”, recalcó.

También deberá fortalecerse la tradicional cooperación entre las Fuerzas Armadas de ambos países, se profundizará la confianza mutua en el ámbito militar, se perfeccionarán los mecanismos de cooperación, y ampliará la práctica de ejercicios conjuntos. Es preciso aquí recalcar cómo Rusia y China se decantan por la paz y ello puede verse, por ejemplo, en la postura con respecto a la guerra en Asia Occidental, la cual los mantiene alerta debido a un probable escalamiento de la misma si EE.UU. e Israel decidieran seguir con los ataques a Irán. 

No por gusto Xi Jinping, al intervenir en Bishkek, instó a la OCS a ser insomnes guardianes de la “seguridad universal” y Vladímir Putin a hacer todo lo posible por no caer en provocaciones. La tarea es ardua.

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