La discusión en la Asamblea General de las Naciones Unidas tiene una larga trayectoria. Desde 1992, La Habana presenta ante ese organismo una resolución que reclama el fin del bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por EEUU. Su examen ha mantenido en la agenda multilateral una política vigente desde 1962 y cuestionada de manera reiterada por una amplia mayoría de naciones.La sesión de este año estuvo precedida por denuncias de La Habana sobre presiones estadounidenses para modificar la decisión de otros Estados. El Gobierno cubano aseguró que Washington buscaba promover votos contrarios, abstenciones o ausencias durante el examen del documento.Las tres últimas votaciones de la ONU muestran que el rechazo al bloqueo continúa siendo mayoritario, aunque con una reducción del respaldo: en 2024, la resolución obtuvo 187 votos a favor, dos en contra y una abstención; en 2025, registró 165 apoyos, siete votos contrarios y 12 abstenciones, y este 28 de octubre consiguió 130 votos favorables, 17 negativos y 25 abstenciones.Las presiones como factorPara Hassan Pérez Casabona, doctor en Ciencias Históricas, el resultado debe analizarse a partir de las circunstancias en que se produjo. Su valoración sitúa en primer plano las presiones de Washington sobre otros gobiernos y sostiene que el alcance del pronunciamiento no puede medirse exclusivamente por la cantidad de votos.El académico considera que la aprobación de la resolución por trigésima cuarta ocasión confirma la persistencia de un rechazo internacional al bloqueo, pese a los esfuerzos por reducirlo. Desde su perspectiva, el descenso de los apoyos no anula ese significado, sino que obliga a examinar el contexto diplomático en el que los gobiernos adoptaron sus decisiones.Por su parte, la presidenta de la Asociación Cubana de las Naciones Unidas, Norma Goicochea, sitúa los efectos del bloqueo en la vida cotidiana y, especialmente, en las dificultades para sostener los cuidados y satisfacer necesidades básicas. Su valoración pone el énfasis en que los indicadores deben leerse a partir de las personas afectadas.Entre las consecuencias más dolorosas menciona la interrupción de tratamientos oncológicos y la espera de procedimientos cardiovasculares. «Las que tienen cáncer de mama y necesitan tratamientos por cinco años después de las cirugías y no los reciben», señaló, al referirse a mujeres que requieren atención continuada.Castigo económico sobre la islaMartín Rodríguez Espinosa, comunicador costarricense y coordinador del Frente Unitario por la Justicia Social, Solidaridad y la Paz (Frepas) manifestó en declaraciones a Sputnik que ningún país tiene derecho a imponerles a otro su voluntad mediante el «castigo económico».A su juicio, el respaldo a La Habana en Naciones Unidas demuestra que el rechazo al bloqueo no es una posición exclusiva de quienes simpatizan con la isla, constituye una postura que, durante décadas, ha reunido a países con sistemas políticos, económicos e ideológicos muy diferentes.Subrayó que, si bien existe un amplio consenso internacional contrario a esa «política criminal», también demuestra las limitaciones de un sistema internacional donde las resoluciones de la mayoría no necesariamente modifican las decisiones de Washington.


