Sobre la estrategia de supervivencia climática de Tuvalu indaga Marcos Alfonso, de Isla de la Juventud
Imagina que tu país, el lugar donde nacieron tus antepasados y creciste, y cuyas tierras albergan toda tu historia, estuviera condenado a desaparecer. No por una guerra ni por una catástrofe, acaso por un enemigo silencioso e implacable como el aumento constante del nivel del mar. Esta es la dura y desesperada realidad a la que se enfrenta Tuvalu, un pequeño archipiélago situado en el corazón del océano Pacífico, a mitad de camino entre Hawái y Australia. Ante la amenaza inminente de quedar completamente sumergido bajo el agua en las próximas décadas, esta nación ha tomado la decisión sin precedentes en la historia de la humanidad de mudarse al metaverso para convertirse en la primera nación digital del mundo.
Con una población que apenas supera los 11 000 habitantes y un territorio sumamente plano, cuyo punto más alto se eleva a escasos metros sobre el nivel del mar, Tuvalu es uno de los lugares más vulnerables del planeta frente al cambio climático. Las mareas altas ya inundan con frecuencia las calles principales, el agua salada ha arruinado cultivos tradicionales y las tormentas se vuelven cada vez más destructivas.
Lejos de resignarse, el gobierno tuvaluano puso en marcha el ambicioso Future Now Project, una estrategia de supervivencia dividida en tres frentes: reclamar una acción climática internacional real, garantizar por ley la soberanía permanente del Estado aunque el territorio físico desaparezca, y crear una copia digital exacta del país en el ciberespacio.
El proyecto comenzó a tomar forma cuando el ministro de Asuntos Exteriores de Tuvalu pronunció un discurso para la Cumbre Climática de la ONU apareciendo de pie, con el agua a las rodillas, desde un islote, metros más adelante, rebelado como un gemelo digital renderizado hiperrealistamente en el metaverso. Mediante escaneos tridimensionales por láser, registros fotográficos minuciosos y tecnología de motores gráficos de última generación, se está construyendo una réplica virtual de cada isla, atolón y rincón del archipiélago. El objetivo es crear un museo interactivo que sea un espacio vivo donde se preserve la cultura mediante el archivo de danzas, cantos ancestrales y la lengua local; en el que funcione la administración pública y los servicios gubernamentales, y se mantenga la soberanía jurídica para proteger los derechos marítimos y económicos del Estado sobre el océano.
La mudanza de Tuvalu al metaverso es, al mismo tiempo, un acto de profunda resistencia cultural y un grito de auxilio desesperado. Ningún ciudadano tuvaluano desea abandonar sus islas reales, porque el hogar físico es irremplazable. Sin embargo, frente a los desafíos climáticos, el metaverso se ha convertido en el último refugio, el lugar en el cual la memoria, la identidad y la bandera de Tuvalu se niegan rotundamente a ser borradas por las mareas.
La entrada Tuvalu: una nación mudada al metaverso se publicó primero en Revista Bohemia.
