Turismo: Ceiba Investments se enreda en sus operaciones financieras en Cuba – 14yMedio
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Turismo: Ceiba Investments se enreda en sus operaciones financieras en Cuba – 14yMedio

Los edificios, las piscinas y las habitaciones siguen ahí, pero 34 hoteles cubanos perdieron este viernes algo mucho más difícil de reemplazar: el nombre, los canales de venta y la maquinaria comercial de Meliá. La retirada definitiva de la cadena española coincide con un nuevo obstáculo para cinco de estos establecimientos que pertenecen al Estado cubano en asociación con el fondo británico Ceiba Investments.  El Departamento de Estado incluyó este jueves a esta compañía registrada en la isla de Guernsey en la lista de Nacionales Especialmente Designados y Personas Bloqueadas. Washington sostiene que la empresa opera o ha operado en el sector de servicios financieros de la economía cubana, una de las actividades sancionables bajo la Orden Ejecutiva 14404. El golpe llega cuando Ceiba debe desmontar los contratos de gestión de Meliá, decidir cómo mantendrá operativos cinco hoteles y encontrar una cadena dispuesta a sustituir a la firma mallorquina. La compañía reconoció que todavía analiza cómo reorganizar la administración y comercialización de esos establecimientos y no identificó a un operador alternativo. Ceiba Investments cotiza en la Bolsa de Londres y concentra casi todos sus negocios en hoteles y otros activos inmobiliarios en Cuba. Tiene su sede en un paraíso fiscal –en el Canal de la Mancha, entre Inglaterra y Francia–, que asumió la “propiedad total” de la financiera Orbit luego de que Gaesa fuera sancionada, el pasado 7 de mayo. Mediante varias sociedades, participa en empresas mixtas con entidades estatales como Cubanacán, propietarias de establecimientos administrados y comercializados hasta ahora por Meliá. La compañía solicitó la suspensión temporal de la negociación de sus acciones en la Bolsa de Londres mientras evalúa las consecuencias de la medida estadounidense Cinco accionistas concentran cerca del 60% de su capital. El mayor es Northview Investments, con el 27,43%, seguido por POP Investments, propiedad del financiero británico Andrew Pegge, y Ursus Capital, vinculada al inversor Colin Kingsnorth, ambas con alrededor del 10%. También figuran una sociedad de la gestora británica Aberdeen y Citco Global Custody. Esta última actúa como custodio financiero, por lo que puede aparecer formalmente como titular de acciones que mantiene por cuenta de terceros cuya identidad no figura necesariamente en la relación pública de accionistas. Los ejecutivos Sebastiaan Berger y Cameron Young, residentes en Cuba desde finales de los años noventa, controlan juntos alrededor del 6,2% del fondo y gestionan sus inversiones en la Isla desde 2002. La compañía solicitó la suspensión temporal de la negociación de sus acciones en la Bolsa de Londres mientras evalúa las consecuencias de la medida estadounidense. Ceiba anunció también que tratará de conseguir que Washington la retire de la lista de entidades sancionadas.  Según explicó Ceiba a la Bolsa de Londres, Washington considera que la empresa intentó proteger de las sanciones activos y fuentes de ingresos de Gaesa mediante la compra del 51% de Inmobiliaria Monte Barreto a Inmobiliaria Lares, una filial indirecta del conglomerado militar. Monte Barreto es propietaria del Miramar Trade Center, un amplio complejo de oficinas en La Habana. Tres miembros extranjeros del consejo de administración, Simeon Goddard, el británico Robin Haake Smith y el empresario canario Enrique Martinón García, presentaron su renuncia con efecto inmediato Ceiba rechaza esa interpretación. Asegura que las negociaciones comenzaron en 2017, que el acuerdo vinculante fue firmado el 22 de abril –antes de que Gaesa fuera incluida en la lista de sancionados– y que la operación se completó el 4 de junio dentro del plazo concedido para desmontar los vínculos con el grupo militar. La compañía sostiene además que no pagó divisas a Gaesa, sino que utilizó reservas, dividendos pendientes y otros fondos depositados en Cuba pertenecientes a Monte Barreto. La designación provocó además una sacudida inmediata en la cúpula del fondo. Tres miembros extranjeros del consejo de administración, Simeon Goddard, el británico Robin Haake Smith y el empresario canario Enrique Martinón García, presentaron su renuncia con efecto inmediato. Ceiba no explicó los motivos de las dimisiones, pero su simultaneidad con la inclusión de la empresa en la lista de sancionados refleja la gravedad del golpe y los riesgos que supone para directivos, bancos y proveedores mantener vínculos con una entidad sancionada por Estados Unidos. Sobre los cinco hoteles, Ceiba informó que eliminarán provisionalmente las referencias comerciales a la cadena española. El Meliá Habana pasará a llamarse Hotel Habana; el Meliá Las Américas será Hotel Las Américas; el Meliá Varadero quedará como Hotel Varadero; Sol Palmeras perderá el “Sol” y se convertirá en Hotel Palmeras, mientras el Meliá Trinidad Península mantendrá únicamente el nombre Hotel Trinidad Península. La nueva nomenclatura tiene más apariencia de solución de emergencia que de estrategia comercial. Este sábado, 14ymedio acudió al Meliá Habana y comprobó que el gran cartel con el nombre de la cadena española continuaba colocado en lo alto del edificio. El hotel permanecía abierto, aunque los pisos superiores estaban parcialmente cubiertos por mallas y parecían encontrarse en reparación. En la instalación informaron de que las ofertas de pasadía en la piscina volverían a estar disponibles el lunes, con precios desde 25 hasta más de 200 dólares. Cuando se preguntó por la permanencia del rótulo de Meliá en la fachada, un empleado evitó ofrecer explicaciones. Al marcharse la firma española, los inmuebles no quedan sin dueño, porque Meliá no era propietaria de ninguno de ellos. Su función consistía en administrarlos, prestarles sus marcas, conectarlos con turoperadores y vender sus habitaciones en los mercados internacionales. Ahora, esas tareas recaen sobre las entidades cubanas, que deberán hacerse cargo de complejos concebidos para operar con los estándares, las plataformas de reserva y los programas de fidelización de una compañía internacional. Hasta este sábado, ninguna empresa extranjera había anunciado que asumiría la cartera abandonada por Meliá. La pérdida del rótulo será apenas la parte visible. Los hoteles dejan también de formar parte del ecosistema comercial de la cadena, que incluye su página de reservas, el programa MeliáRewards, acuerdos con agencias, campañas publicitarias y una red de ventas construida durante décadas. El caso de Ceiba resume el dilema que enfrenta cualquier inversor extranjero que opera en Cuba bajo el nuevo marco de sanciones. Incluso una operación diseñada explícitamente para cumplir con el plazo de desvinculación de Gaesa terminó por convertir a la propia empresa en blanco de la sanción que intentaba evitar. La salida simultánea de Meliá, sumada a la de Iberostar, Barceló y otras cadenas internacionales, deja al sector hotelero cubano no solo sin sus principales operadores, sino sin el andamiaje comercial que sostenía su acceso al turismo internacional, justo cuando la Isla atraviesa su peor crisis de visitantes en más de una década. 

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