El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a amenazar a Cuba con una operación militar similar a la ejecutada en Venezuela el 3 de enero.
En una entrevista con Axios, Trump respondió que una acción en Cuba era posible a la pregunta de si puede repetirse un escenario parecido al venezolano. El republicano presentó la cercanía geográfica de Cuba como un factor operativo favorable para Estados Unidos. Además, dijo que el secretario de Estado, Marco Rubio, está involucrado en los planes hacia la isla.
Rubio se ha convertido en una de las figuras clave de la ofensiva de Washington contra La Habana, con una estrategia que combina sanciones, presión diplomática y discurso de cambio político en el Caribe.
Aunque Trump no confirmó una invasión ni estableció un calendario, sus palabras vuelven a colocar sobre la mesa una política exterior basada en la presión, la amenaza y el desconocimiento de la soberanía cubana.
El mandatario también contrastó a Cuba con Irán, al señalar que la distancia y la capacidad militar hacen más complejo cualquier escenario en Asia Occidental.
Europa se alínea
Por otro lado, el Parlamento Europeo aprobó una resolución que pide sanciones contra el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, y plantea suspender el acuerdo bilateral entre la Unión Europea y la isla La resolución fue aprobada con 283 votos a favor, 199 en contra y 85 abstenciones, según reportes internacionales. El documento pide sanciones individuales contra Díaz-Canel y otros dirigentes cubanos, además de revisar el Acuerdo de Diálogo Político y Cooperación entre la Unión Europea y Cuba, vigente como marco institucional para abordar diferencias y temas de interés común.
La Habana acusó a sectores de derecha del bloque europeo de alinearse con la narrativa de Estados Unidos, en medio de una nueva etapa de presión política, económica y diplomática contra el país caribeño.
El canciller cubano, Bruno Rodríguez, dijo que la resolución reproduce argumentos impulsados desde Washington para justificar el cerco económico y energético contra Cuba. También cuestionó que el Parlamento Europeo no mencionó el reglamento comunitario que protege a empresas y ciudadanos europeos frente a sanciones extraterritoriales de terceros países. Para Cuba, esa omisión confirma que una parte de Europa actúa bajo presión de Estados Unidos, aun cuando esas medidas también afectan intereses comerciales y diplomáticos del propio bloque europeo.
El gobierno cubano defendió la continuidad del acuerdo con la Unión Europea como una vía para mantener el diálogo sobre bases de igualdad, reciprocidad y respeto mutuo, e insistió en que las diferencias deben abordarse por canales diplomáticos, no mediante sanciones que profundicen el aislamiento ni refuercen la estrategia de asfixia económica promovida desde Washington.
El nuevo choque ocurre después de que Estados Unidos endureció sus sanciones contra Díaz-Canel, su entorno familiar y entidades cubanas. La resolución europea se suma así a una ofensiva internacional contra Cuba, mientras el gobierno de la isla sostiene que seguirá defendiendo su soberanía frente al bloqueo, la presión externa y los intentos de intervención política.
Con información de El Ciudadano México

