En momentos muy difíciles, dos instituciones culturales aúnan esfuerzos para insuflar nueva savia a las agrupaciones de conciertos en tierras del Yayabo
Un bálsamo en la tarde calurosa es escuchar, en el gran salón de la Biblioteca Provincial Rubén Martínez Villena, frente al parque central de Sancti Spíritus, a las muchachas del cuarteto Nébula, quienes interpretan música de cámara, con instrumentos de cuerda frotada. Son alumnas de tercer año de nivel medio, el cual se cursa en Santa Clara. Su repertorio incluye composiciones cubanas, como las Contradanzas, de Saumell; y Pensamiento, de Teofilito, un tema de la trova tradicional espirituana.
Antes que ellas, se presentaron dos niñas, estudiantes de clarinete; además, un dúo de adolescentes (de noveno grado), quienes tocan el tres y la guitarra. Su participación en el breve concierto, ofrecido durante el coloquio historiográfico Voces de la República, forma parte de las acciones concebidas por el sistema de enseñanza artística en la ciudad del Yayabo, para incentivar y adiestrar a su alumnado.
Al respecto conversamos con Dailín Meneses Díaz, jefa del Departamento de Música de la Escuela Elemental de Arte Ernesto Lecuona Casado, directora del Centro Provincial de la Música y del quinteto Alisio.
Entre las principales estrategias desarrolladas con el propósito de que los muchachos continúen y culminen la carrera se encuentra “enamorarlos del instrumento y motivarlos mediante la realización de actividades de pequeño formato. Por ejemplo, aquí mismo, en la Biblioteca Provincial, todos los primeros miércoles de cada mes hacemos una peña llamada Música del Alma”.

–¿Cuál es la contribución del Centro que usted dirige?
–Los estudiantes se gradúan como instrumentistas y se insertan en nuestras agrupaciones. Pero en estos momentos tenemos un déficit de profesionales. Una muestra es que en algunas bandas de conciertos con 35 plazas nada más están cubiertas 19 o 20.
“Dentro de esas bandas hemos creado ‘escuelitas’. Intentamos atraer a los jóvenes interesados en aprender y tocar flauta, clarinete, trombón, trompeta… Pueden ser alumnos de secundaria o preuniversitario, quienes por determinadas circunstancias no entraron a la escuela de música; o egresados de la enseñanza elemental que no lograron pasar de nivel. Una vez formados, preparamos la documentación y la mandamos a La Habana; si es aprobada, ellos permanecen en las agrupaciones”.
–No parece tarea fácil este empeño de ustedes, en su contra están los salarios, la existencia de otras ofertas de empleo, en establecimientos particulares. ¿Realmente es posible contrarrestar esa competencia?
–Es muy bueno aprender todo tipo de géneros, insertarte en cuanto puedas. Sin embargo, en nuestra profesión no se trata solo de trabajar por un salario, sino por lo que amas.

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