Nació en Remedios, Villa Clara, el 13 de octubre de 1937, en el mismo pueblo que vio nacer a su padre, el compositor Alejandro García Caturla. Regla Teresa García Rodríguez eligió un apellido que no era el suyo.
Cuando debía presentarse con su nombre de pila, prefirió honrar el legado paterno y se convirtió en Teté Caturla. No fue un regalo: fue una decisión. Y esa decisión la acompañaría toda la vida.
Su primer encuentro con los escenarios fue un desastre de novata.
Debutó como profesional con la orquesta Anacaona, donde quiso demostrar todo lo que sabía de baile y canto sin autorización.
Mientras bailaba, se le rompió el vestido. El director de la orquesta le descontó el costo de su salario de aquella noche. La experiencia la apartó de la música.
Para complacer a su madre, estudió magisterio y se graduó de maestra. Pero al entregarle el título a su progenitora, le dijo: «Esto es suyo, lo mío es la música».
Y cumplió. En 1963 se incorporó al Cuarteto D’Aida como cuarta voz, junto a Omara Portuondo, Xiomara Valdés y Lilita Peñalver, bajo la dirección de Aida Diestro.
Allí encontró su verdadera escuela. Cuando Aida murió en 1973, Teté asumió la dirección del cuarteto junto a su hermano Ramón, y lo llevó por escenarios de Panamá, Granada, México, España, Angola y Finlandia.
En los ochenta formó parte de las Estrellas de Areíto, junto a Tito Gómez, Miguelito Cuní y Pío Leyva. A partir de 1998 se vinculó como solista al proyecto Afro-Cuban All Stars y participó como invitada en grabaciones del Buena Vista Social Club.
En 2003, al cumplir cuarenta años de carrera, lanzó su primer disco en solitario: Llegó Teté, que recibió el Gran Premio Cubadisco un año después.
Murió el 4 de septiembre de 2023, a los 85 años, víctima del cáncer. Aquel vestido roto de su debut fue, sin saberlo, el precio de entrada a una vida entera dedicada al canto.
Foto: Todo Cuba

