
La Jornada
«Hay un canal, ha habido encuentros, ha habido intercambios, pero no ha habido un progreso significativo». Así definió este martes la vicecanciller cubana, Josefina Vidal, el estado de las conversaciones entre Washington y La Habana. En una entrevista concedida a La Jornada durante su visita a México, la diplomática confirmó que se trata de un diálogo directo entre representantes de ambos gobiernos.
«Hay países que se han ofrecido como mediadores y se lo hemos agradecido, pero no ha sido necesario», dijo Vidal, luego de que Panamá se brindara a mediar en días recientes y ofreciera su territorio como espacio neutral para sostener conversaciones. Sin embargo, la funcionaria cubana resaltó que «para conversar directamente siempre hemos hallado la manera de hacerlo cara a cara», aunque reconoció la existencia de «algunos interlocutores como mensajeros».
Vidal subrayó que el régimen no ha apreciado que «EEUU se haya despojado de su aspiración histórica de querer imponer su dictado sobre cómo debe ser Cuba». En tal sentido, se quejó de que «se ha dado el caso en que nos sentamos a conversar y, unos días después, llega una nueva sanción«.
«Eso nos genera dudas de cuán seria y responsablemente EEUU está viendo esta conversación, que del lado de Cuba la vemos con absoluta formalidad», sostuvo.
Además, como parte de la retórica habitual de La Habana, en la que a veces pone líneas rojas más altas y otras las rebaja, Vidal detalló que «estamos dispuestos a hablar de todo y a poner sobre la mesa absolutamente todo, con una única excepción: ningún asunto relacionado con la independencia, la soberanía, la autodeterminación de Cuba y el ordenamiento interno del país». No obstante, compañeros suyos en la Cancillería han declarado anteriormente que «no hay ningún tema tabú».
Como parte de la misma narrativa, la diplomática reiteró que la posibilidad de una acción armada de EEUU en Cuba «se mantiene latente y permanente». «No podemos ser ingenuos: a la vez que conversamos, nos estamos preparando para ejercer nuestro derecho a la legítima defensa«, recalcó.
Repitiendo la doctrina ideológica del castrismo, Vidal se quejó de que «hay una gran maquinaria propagandística tratando de trasladar la responsabilidad de lo que ocurre en Cuba al Gobierno cubano, cuando está muy claro que hay un agresor que es EEUU».
Asimismo, negó que el paquete de 176 reformas que el régimen anunció la semana pasada, y vendió como la transformación económica más amplia en décadas, sea un cambio respecto al carácter socialista del Estado cubano. «Lo que se incorpora son cambios en la gestión, pero la propiedad seguirá en manos del pueblo de Cuba», dijo, lo que ratifica que la apertura es, en sí, una «cortina de humo», como la calificó Washington, toda vez que el control real seguirá en manos del castrismo.
Dijo, además, que el régimen viene «reflexionando sobre estas transformaciones desde 2020 y 2021», pero no las había aplicado por diversos factores externos e internos. «Decidimos que ya no había manera de seguir postergándolo», enfatizó.
Sus declaraciones llegan el mismo día en que la Administración Trump impuso sanciones al Banco Financiero Internacional (BFI), la empresa logística Almacenes Universales S.A., la empresa de exportación minera Geominera S.A., la firma de inversiones Rafin S.A. y el bastión siderúrgico de La Habana, la Empresa Siderúrgica José Martí (Antillana de Acero). Las cinco entidades son parte del conglomerado militar GAESA, que «sigue operando como el organismo financiero detrás del aparato de seguridad represivo del régimen cubano», denunció el Departamento de Estado.
En este contexto, al anunciar las nuevas sanciones, el secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio, sostuvo que «la situación en Cuba se está deteriorando mientras el régimen comunista corrupto, brutal y antiestadounidense de la Isla continúa priorizando su control total sobre la libertad, las oportunidades y el bienestar básico del pueblo cubano».
Necesitamos tu ayuda: apoya a DIARIO DE CUBA






Necesita crear una cuenta de usuario o iniciar sesión para comentar.