SpaceX lanzó su enorme Starship hacia la órbita por primera vez el lunes, con el objetivo de completar seis vueltas completas alrededor de la Tierra para demostrar que está listo para el programa lunar Artemis de la NASA.
La empresa recalcó que todo debía estar funcionando correctamente antes de dar el crucial “visto bueno” para entrar en órbita. Abortar la misión pondría fin al vuelo de forma rápida y prematura en el océano Índico.
El cohete insignia del fundador Elon Musk —el más grande y potente jamás construido— transportó 26 de los satélites Starlink más recientes y avanzados para sumarse a los 11.000 modelos más antiguos que ya prestan servicio de internet.
Fue el 14º lanzamiento a escala real de Starship desde el extremo sur de Texas en tres años. Los vuelos de prueba anteriores no fueron más allá del océano Índico, a mitad de camino alrededor del mundo, y a menudo se estrellaron envueltos en llamas tras rozar brevemente el espacio.
Esta vez, SpaceX estaba decidida a dar la vuelta al planeta desde una altitud de 275 kilómetros (170 millas), no solo una vez, sino seis veces a lo largo de casi 10 horas, para terminar con un amerizaje en el Pacífico cerca de Chile.
Tampoco estaba previsto que el propulsor de la primera etapa regresara al sitio de lanzamiento de Starbase; en su lugar, caería en el golfo de México a los pocos minutos del despegue matutino.
SpaceX quiere asegurarse de que todo funcione antes de hacer volar Starship de regreso a Starbase. Si la nave se desintegra sobre tierra y deja caer escombros sobre la gente, “nuestra popularidad disminuiría muy rápidamente”, manifestó Musk en una cumbre empresarial a principios de este mes. “Por eso estamos siendo extremadamente cautelosos aquí”.
Si todo sale bien en este debut orbital, el próximo Starship regresará a la plataforma de lanzamiento, donde unos brazos mecánicos gigantes atraparán la nave mientras se mantiene suspendida. Si la captura funciona SpaceX volverá a volar la nave antes de fin de año o a comienzos del próximo.
El cohete de 124 metros (407 pies) fue diseñado desde el inicio para ser totalmente reutilizable, una clave para reducir los costos de lanzamiento. SpaceX logró recuperar el último Starship del océano Índico en julio. Los ingenieros modificaron el escudo térmico del Starship recién lanzado basándose en inspecciones directas de la nave recuperada, que está siendo remolcada de vuelta a Starbase.
SpaceX está presionando con fuerza para certificar Starship para vuelos orbitales, un paso vital hacia los viajes a la Luna y Marte.
La misión Artemis III de la NASA podría realizarse tan pronto como el próximo verano: un ejercicio de acoplamiento en órbita alrededor de la Tierra que implicará tres lanzamientos entre una cápsula Orion llena de astronautas y módulos de alunizaje rivales. Blue Moon, de Jeff Bezos, despegará primero; luego lo hará Orion —que se acercará para enlazarse— y después Starship, de Musk, para acoplarse con Orion una vez que Blue Moon se separe.
La siguiente misión —Artemis IV, prevista no antes de 2028— haría que los astronautas alunizaran en Blue Moon o en Starship, según cuál esté listo primero. Los posteriores viajes a la Luna alternarán entre los módulos de alunizaje de ambos multimillonarios.
Musk desarrolló originalmente Starship para Marte, con la intención de lanzar decenas de estas naves con los primeros colonos del planeta rojo.
Por ahora, planea centrarse en la Luna y usar Starship para transportar satélites a la órbita por miles, eliminando gradualmente el más frágil cohete Falcon 9 de la empresa en el plazo de varios años.
Un segundo sitio de lanzamiento de Starship está cerca de completarse en el Centro Espacial Kennedy en Florida, y se planea un tercero en Luisiana.

