«Son pasos que había que dar»: avanza en Cuba el plan para flexibilizar la economía nacional
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«Son pasos que había que dar»: avanza en Cuba el plan para flexibilizar la economía nacional

En junio, la mayor de las Antillas anunció 176 transformaciones económicas y sociales agrupadas en 23 ejes; no obstante, la pregunta que se impone ahora es cuánto tardarán estas nuevas facultades en convertirse en alimentos disponibles, precios más bajos para los insumos de primera necesidad o mejores ingresos.A mediados de este mes de septiembre, 155 de esos cambios contaban con normas jurídicas para su implementación. Días después, durante la emisión inaugural de su nuevo programa de radio, denominado Criterio Compartido, el presidente cubano Miguel Díaz-Canel afirmó que existían procedimientos normativos y jurídicos encaminados a la aplicación de más de 158.Recientemente, el primer ministro Manuel Marrero aseguró que tres meses después de aprobadas las transformaciones ya se aprecian cambios que podrían impulsar la producción y ampliar la oferta. Durante un encuentro con directivos empresariales, afirmó que ese proceso debería contribuir gradualmente a bajar los precios y contener la inflación.Destacó la mayor autonomía de la empresa estatal y pidió el aprovechamiento de las asociaciones con actores privados, reguladas por el Decreto-Ley 114, para la producción de bienes y servicios, la sustitución de importaciones y la generación de empleos, y aclaró que convertir a las empresas estatales en sociedades mercantiles por acciones o participantes no es sinónimo de privatización.Cambios palpablesEn diálogo con Sputnik, Carlos Miguel Pérez Reyes, diputado de la Asamblea Nacional del Poder Popular (Parlamento) y director ejecutivo de la mipyme Dofleini Software, afirmó que algunos de esos cambios ya son perceptibles. «Vemos empresas que se dedican al sector financiero, una cosa nueva, y ya tenemos la primera casa de cambio privada».Igualmente, reconoció la existencia de una veintena de negocios privados con la autorización para importar y exportar de forma directa, empresas con más de 100 trabajadores, la aprobación de más de 3.000 en muy corto periodo de tiempo y la posibilidad de utilizar criptomonedas y cuentas en el exterior.El ingeniero en Ciencias Informáticas afirmó que, en un contexto de sanciones económicas y cerco petrolero estadounidense sobre la isla, «es difícil prever que en el corto plazo nosotros veamos los resultados esperados o un cambio económico favorable para el país, pero, sin dudas, estos son pasos que había que dar».»Esta mixtura estatal-privada es la que todavía está un poco más lejos de realizarse. Lo veo por las diferencias entre los dos sectores. El estatal tiene una tasa de cambio de 24 y el privado trabaja con una tasa de cambio flotante que está hoy en alrededor de 700 pesos cubanos por dólar. Ese contraste marca una gran brecha entre las relaciones comerciales», refirió.»El paquete está muy completo, pero siempre nos queda el sinsabor de que les falta un poco más. La voluntad política de hacer transformaciones profundas en esta dirección es lo que marcará el próximo semestre. Hace falta trabajar más en temas económicos, hablar de estabilización macroeconómica y buscar la manera de flexibilizar aún más la empresa estatal socialista. Hace falta cambiar lo que debe ser cambiado», señaló.¿Un cambio de modelo?La economista y profesora cubana Ileana Díaz consideró como positiva la propuesta de sustituir gradualmente la asignación centralizada de recursos por una planificación financiera que dé mayor peso a las señales del mercado: «No es algo de ahora para luego, pero sí es un elemento necesario porque las empresas estatales necesitan funcionar como tal».En diálogo con este medio, la académica recordó que el sector privado de algún modo ya funciona como empresa: «Viven en una condición de mercado, con todas las limitaciones que han tenido hasta el momento; sin embargo, no se ha logrado que las dos puedan realmente alinearse en función del crecimiento económico; por tanto, el cambio de modelo es extremadamente importante».Díaz también valoró la posibilidad de crear empresas privadas de mayor tamaño, la participación en más de un negocio y la asociación con el capital extranjero. No obstante, advirtió que el financiamiento será determinante. En ese sentido, detalló que los inversores necesitan seguridad jurídica y algunas actividades que dejaron de estar prohibidas siguen sujetas a aprobaciones.»Tampoco es cuestión de hacerlo de la noche a la mañana, porque eso puede descontrolar aún más la inflación. Todos los sectores necesitan recursos y ahí se tropieza con una serie de limitaciones. El país no ingresa casi divisas, porque no tiene prácticamente turismo y las exportaciones son muy limitadas», detalló.En su opinión, el paquete de 176 medidas «es interesante, importante e involucra una transformación que no tiene igual hasta el momento, disposiciones que abarcan muchas áreas del país y la economía, pero hay que reconocer que no están articuladas, no se presentan como un programa de reformas con objetivos, plazos y hoja de ruta».Advirtió que otorgar a las empresas libertades para fijar los precios debe hacerse de manera gradual, porque un aumento desmedido de los mismos afectaría aún más a la población. Frente al incremento de algunos insumos como el aceite, subrayó, las autoridades locales han establecido topes.Asimismo, consideró que la principal incertidumbre está en cómo se aplicarán las transformaciones: con qué objetivos, en qué plazos y bajo cuáles mecanismos de seguimiento. Según Díaz, sin una implementación coherente y un monitoreo de sus efectos, podrían quedar solo en una sucesión de disposiciones, en un contexto económico y social adverso.Un contexto geopolítico adversoPor su parte, Ricardo González, profesor de Economía de la Universidad de La Habana, afirmó que, a diferencia de planes económicos presentados en el país anteriormente, «este es muy bueno porque identifica las verdaderas causas de numerosos de los problemas estructurales». Al respecto, señaló que «las reformas no funcionan en el aire, lo hacen en contextos específicos».En tercer lugar, el experto puntualizó que la inversión extranjera «está saliendo» y, sumado a ello, hay serias afectaciones en las cadenas logísticas y de transporte. Sin embargo, reconoció que las 176 medidas recogen una flexibilización significativa en el sector privado: «Se desregularizan muchos de los códigos que por años impidieron la expansión de ese actor económico».»La gran duda que me genera es que definitivamente a nivel agregado los recursos y los factores de producción con los cuales cuenta Cuba están disminuyendo y, cuando uno examina esa situación, uno piensa que, de alguna forma, puede expresarse en unos desequilibrios excesivos que el país no sea capaz de administrar a corto plazo», analizó.Asimismo, González indicó que, si algún beneficio produce esta reforma, será perceptible a largo plazo. Este paquete «apunta a problemas estructurales que, en un ambiente internacional diferente, tendrían el potencial para poner a esta economía a crecer a dos dígitos, pero en este contexto específico yo no creo que esa sea una posibilidad».Agregó que en el corto plazo no será posible ver una disminución de los precios, aumento de salarios reales o mayor inversión. Ahora, «se podrían mejorar y acelerar ciertos cambios institucionales necesarios para el tránsito lo más rápido posible del sistema de transferencias universales a un esquema en el cual la política social se concentre en aquellos sectores más vulnerables».

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