«Son decisiones que asustan, aunque no sorprenden»: EEUU retira facilidad bancaria a privados cubanos
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«Son decisiones que asustan, aunque no sorprenden»: EEUU retira facilidad bancaria a privados cubanos

Para acceder a esos recursos se necesita una licencia específica de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC). El nuevo paquete de sanciones comprende, además, la eliminación del permiso para procesar ciertas transferencias que comienzan y terminan fuera de EEUU, pero pasan por su sistema bancario.La Casa Blanca ha manifestado su deseo de fomentar una empresa privada independiente del Gobierno cubano, sin embargo, al suprimir una de las facilidades diseñadas para ella, reduce el margen práctico de un actor que necesita pagos internacionales, proveedores y clientes externos para su crecimiento. La actual decisión revoca un permiso presentado en 2024 por el propio Departamento del Tesoro.Impacto sobre el sector no estatalEn diálogo con Sputnik, el economista y consultor Daniel Torralbas consideró que el cambio posee un significado político particular. A su juicio, resulta «la primera medida específicamente contra el sector privado de Cuba», dentro de la actual ofensiva de restricciones impulsada por Washington.No obstante, reconoció que esas disposiciones han tenido un impacto indirecto sobre los actores privados. «Las mipymes que tienen contratos o algún tipo de relación económico-comercial con la economía estatal cubana se ven afectadas, también el bloqueo como mecanismo de sanciones incide sobre el sector privado y su acceso al sistema financiero internacional».Para remarcar la diferencia entre la actual política y la que hasta el momento había asumido la Casa Blanca recordó que cuando EE.UU impuso el bloqueo petrolero en enero último emitió una exención al mes siguiente para que los empresarios privados de la isla pudieran comprar petróleo en el mercado estadounidense.¿Incidencia en abastecimiento y precios?Torralbas distinguió dos posibles niveles de afectación. El primero corresponde a quienes tenían cuentas abiertas bajo la autorización eliminada, pues sus fondos quedan sujetos a bloqueo, aunque no existe una cifra pública de titulares que permita realmente calcular cuántos negocios afrontan hoy esa situación.El segundo, potencialmente más amplio, concierne a operaciones con terceros países que se cursaban por bancos estadounidenses y no estaban sujetas a penalización. Si esas transferencias dejan de procesarse, advirtió, algunas compras podrían demorar, encarecer su costo o requerir nuevas rutas de pago.Difícil acceso al financiamientoLa empresaria Yulieta Hernández aseguró a Sputnik que esta medida no le afecta. «No tengo cuentas en los Estados Unidos y no conozco a empresarios privados que las tengan», por tanto, «no creo que afecte (directamente) a los negocios privados», afirmó.En este sentido, consideró prematuro pronosticar una disminución general de la comercialización de productos o servicios como consecuencia de esta medida específica. No obstante, reconoció que el acceso al financiamiento no resulta un proceso sencillo.»Uno de los principales problemas que tenemos los empresarios privados cubanos es que la banca interna no es confiable y la extranjera no se abre para nosotros; por tanto, nos vemos imposibilitados de cerrar ciclos financieros lo que trae muchísimos gastos que obviamente se reflejan en el precio de productos y servicios».Para Hernández siempre han existido riesgos en el comercio internacional con y desde Cuba. «Desde 2021 he explorado la posibilidad de abrir cuentas en bancos extranjeros y siempre las exploraciones han sido negativas, aun cuando Biden flexibilizó este tema justo antes de terminar su mandato. Los bancos optan por no asumir esos riesgos, pero no se trata de algo nuevo».En la opinión de la entrevistada, la política de Washington hacia la isla siempre ha estado marcada por el tipo de administración. En este sentido, «cuando (Barack) Obama hubo un marcado interés de apertura, sobre todo, de los negocios privados, pero aquí no se aprovechó suficientemente esa oportunidad y siguieron las restricciones».¿Un cambio de estrategia?Para Fabio Fernández, profesor de la Universidad de La Habana, el grupo de empresarios que aprovechó las cuentas bancarias fue reducido, sin embargo, calificó la actual decisión como «un muy mal signo» porque «está hablando claramente de que la Administración de Washington incluye al emprendimiento cubano también como un objetivo de su política».En declaraciones a Sputnik, el académico valoró que el sector privado se ha convertido en «un mecanismo de resiliencia del país frente a las sanciones». Por ello percibe en esta revocación un desplazamiento respecto a la distinción que la Casa Blanca hacía entre el Estado y los empresarios del sector no estatal.A su juicio, la actual determinación desnuda de forma clara los propósitos de la Casa Blanca, relacionados con «rendir a la isla por hambre y generar condiciones de insostenibilidad que deriven en la configuración de un escenario de crisis humanitaria que lleve a la quiebra del Estado o a la creación de circunstancias para validar una intervención».

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