Solo el 0,2% de las publicaciones defiende el bloqueo a Cuba
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Solo el 0,2% de las publicaciones defiende el bloqueo a Cuba

A una semana de que la Asamblea General de Naciones Unidas vuelva a votar la resolución que pide poner fin al bloqueo estadounidense contra Cuba, un análisis de la conversación digital internacional arroja un dato llamativo: la política de Washington casi no encuentra quien la defienda públicamente.

El estudio, realizado por el Observatorio de Medios de Cubadebate, examinó 57.299 publicaciones en español e inglés difundidas entre el 20 de septiembre y el 19 de octubre, además de 1.818 publicaciones de 280 cuentas de referencia de medios, instituciones y periodistas de América Latina, Estados Unidos, Europa y Asia.

De ese total, 41.334 publicaciones, el 72,1%, denuncian el bloqueo o reproducen la posición cubana. Un 23% son contenidos informativos sin toma de posición y apenas el 4,3% se opone a los planteamientos de La Habana.

El dato dentro del dato

Al desagregar ese 4,3% aparece el hallazgo principal. De los 2.480 mensajes contrarios, solo 99 en todo el mes, equivalentes al 0,2% del total analizado, defienden abiertamente las medidas estadounidenses.

Posición en la conversación                         Publicaciones     %
Reproduce o respalda la denuncia cubana     41.334           72,1
Informa sin tomar posición                              13.184           23,0
Cuestiona la denuncia                                      1.254             2,2
Critica al Gobierno sin hablar del bloqueo       1.127             2,0
Respalda explícitamente las medidas                  99             0,2
Ambigua o no clasificable                                   301             0,5

La mitad de los mensajes contrarios discute la denuncia sosteniendo que el bloqueo «es una excusa» o directamente «no existe», y casi la otra mitad critica al Gobierno cubano sin mencionar la política estadounidense.

El canciller cubano, Bruno Rodríguez Parrilla, destacó esos resultados en sus redes sociales.

   En la conversación pública, el bloqueo de Estados Unidos contra Cuba casi no tiene quien lo defienda, un reflejo claro de la falta de argumentos de una política agresiva diseñada para lastimar a nuestro pueblo y repudiada por la abrumadora mayoría de la comunidad internacional.

Una denuncia que excede lo cubano

Uno de los aspectos más significativos del estudio es quiénes sostienen esa posición. El 63,5% de las reproducciones de mensajes contra el bloqueo amplifica voces ajenas a las instituciones cubanas: usuarios de todo el mundo, periodistas, académicos, gobiernos de otros países y legisladores estadounidenses.

   Voz más reproducida: El canciller cubano, con 3.344 reproducciones en 77 países, seguido por la Cancillería con 2.223.
   Tercera voz: El congresista estadounidense Jim McGovern, cuyo mensaje del 8 de octubre se reprodujo 1.866 veces en 68 países: «Un bloqueo naval es un acto de guerra. Provocar la hambruna de una población civil es un crimen de guerra».
   Mayor alcance: La intervención de la dirigente española Irene Montero, difundida el 13 de octubre, alcanzó 53.443 interacciones y fue la publicación más comentada y compartida del período.
   Respaldo estatal: La posición de China en la Asamblea General, que reclamó levantar «de inmediato» el bloqueo, sumó 38.549 interacciones. También pesaron las intervenciones de Lula da Silva y Yamandú Orsi.

En inglés el fenómeno es todavía más marcado: el 71% de los mensajes en ese idioma denuncia el bloqueo, y solo el 12% de sus reproducciones proviene de fuentes institucionales cubanas. La sostienen principalmente legisladores, periodistas, organizaciones pacifistas y usuarios estadounidenses.

Washington marca la agenda pero no el relato

Las medidas estadounidenses ocuparon buena parte de la conversación: entre el 1 y el 12 de octubre concentraron el 28% del total. En ese lapso entraron en vigor nuevas sanciones financieras, se anunció la interceptación de buques con combustible, se retuvieron 90 cargas de biodiésel, se suspendieron los envíos de la petrolera mexicana y se sancionó a una entidad bancaria cubana.

Sin embargo, la voz oficial estadounidense prácticamente no circula. Sus cuentas institucionales aparecen como emisoras en apenas cuatro publicaciones del mes, y sus declaraciones se difunden sobre todo como objeto de crítica: el 77% de las menciones al secretario de Estado aparece en mensajes que denuncian el bloqueo, y el 81% de las menciones a Cuba como «estado fallido» figura en publicaciones que refutan esa caracterización.

El día de mayor actividad fue el 8 de octubre, con 3.924 mensajes de denuncia. Ese día circuló una declaración oficial estadounidense que aseguraba que su país «nunca violaría la soberanía de ningún país», pronunciada mientras se interceptaban buques en aguas internacionales. El contraste se publicó 1.324 veces en inglés y 152 en español.

Lo que el propio estudio reconoce como tarea pendiente

El análisis no se limita a celebrar los resultados. Distingue entre la capacidad de hacer circular un mensaje y la de que otros lo hagan propio, y ahí encuentra un desequilibrio: el 70% de los mensajes de denuncia son reproducciones de textos ajenos, mientras que el 76% de los contrarios son contenidos originales escritos por unos pocos autores.

Esa diferencia se nota en un terreno concreto: la vida cotidiana. Los mensajes contrarios abordan apagones, agua y comida con el doble de frecuencia que los de denuncia, un 32% frente a un 16%. El estudio lo plantea sin eufemismos: el apagón y la escasez los sufre todo el pueblo, y lo que se disputa es a quién se atribuye la responsabilidad.

Aun así, el documento aporta un dato que matiza ese escenario. En las páginas de Facebook de medios anticubanos con sede en Florida y otros puntos del exterior, los comentarios de lectores que denuncian el bloqueo duplican a los que lo niegan, 32% frente a 16%, sobre una muestra de 5.802 comentarios.

La conclusión del observatorio apunta a fortalecer la comunicación en primera persona, con testimonios de quienes viven los apagones y las dificultades para acceder a medicamentos, datos verificables sobre las consecuencias concretas de las sanciones y las voces internacionales que ya sostienen la denuncia.

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