Alrededor de 30 dirigentes sindicales de las regiones hispanohablantes protagonizaron un encuentro virtual que reafirmó con certeza que Cuba no está ni estará nunca sola.

El diálogo, convocado por el Instituto Obrero Internacional y al que asistieron representantes de la Federación Sindical Mundial de América del Sur, Centroamérica, el Caribe y España, así como de la CTC, trató dos temas fundamentales: la denuncia ante el recrudecimiento del bloqueo del Gobierno estadounidense hacia el país caribeño y el avance de la campaña solidaria Mi firma por Cuba, que ya suma más de 120 mil rúbricas y se extenderá hasta el próximo 26 de julio.
El encuentro es parte de una serie de intercambios que continuarán con otras regiones, ampliando el alcance de la solidaridad internacional. En su intervención, Osnay Miguel Colina Rodríguez, miembro del Comité Central del Partido y presidente de la Comisión Organizadora del 22 Congreso de la CTC, puso el acento en la escalada agresiva de EE. UU. Calificó el cerco energético como un ataque de carácter criminal y genocida.
Expresó el rechazo total al incremento de las hostilidades imperialistas “para poner de rodillas” al pueblo cubano, justo en el Año del Centenario del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz. Insistió en que Cuba no es un Estado fallido y que, pese a la política de máxima presión que obstaculiza el acceso a recursos básicos, se defiende el principal derecho humano: la vida.
Colina Rodríguez enfatizó que la respuesta cubana frente a la ofensiva no ha sido la claudicación, sino la resistencia creativa. Al respecto, abundó sobre las nuevas propuestas de transformación aprobadas por el Gobierno que incluyen un programa de soberanía energética con parques solares y sistemas fotovoltaicos para viviendas. “Estas no son concesiones al imperio —afirmó—, sino la búsqueda de soluciones propias para preservar las conquistas de la Revolución”.
Por su parte, Ricardo Maldonado, presidente de la Central Autónoma de Trabajadores y Trabajadoras de Chile, definió a la Mayor de las Antillas como “un paradigma de la solidaridad”. Los participantes coincidieron en que defenderla es también defender la soberanía y la paz de nuestra América, pues la gran amenaza a la estabilidad de la región es la que ejerce el imperialismo. Esa convicción se tradujo en el agradecimiento de los cubanos a la solidaridad militante y permanente de los sindicatos de México, Uruguay y otras naciones, que han unido esfuerzos y alzado su voz en foros internacionales.
Pese a los apagones y el castigo colectivo del bloqueo, los sindicalistas cubanos reafirmaron que seguirán construyendo el proyecto socialista, aferrados a su historia y con la certeza de que la unidad de los trabajadores del mundo es el camino hacia la victoria.
Al cierre, Colina evocó la idea del Líder Histórico de la Revolución, de que “un mundo mejor es posible” y abogó por la unidad antimperialista y en defensa del multilateralismo. La consigna final resumió el espíritu de la jornada: La patria se defiende.


