Se desploman las aprobaciones de ciudadanía en EE.UU.: oficina de USCIS en Miami aprueba solo el 68 % de las solicitudes

Las aprobaciones de ciudadanía estadounidense se han desplomado a niveles sin precedentes, y el sur de Florida —donde se concentra la mayor comunidad cubana del exilio— registra algunas de las caídas más pronunciadas del país, según datos oficiales del Servicio de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos (USCIS) analizados por Newsweek y VisaVerge.
La oficina de USCIS en Miami aprobó apenas el 68 % de las solicitudes de naturalización (Formulario N-4 00) entre abril y junio de 2026, frente al 87 % que aprobaba en el mismo trimestre del año anterior. En Oakland Park (Broward), la tasa cayó del 84 % al 65 %, con 6,260 casos pendientes y una reducción del 84 % en el total de decisiones tomadas.
A escala nacional, el panorama es igualmente alarmante. Según el análisis de VisaVerge sobre los datos trimestrales de USCIS, las aprobaciones de N-400 cayeron un 76 % entre abril y junio de 2026: de 241,326 en el mismo período de 2025 a apenas 57,697. La tasa de aprobación nacional bajó del 91.2 % al 81.8 %, mientras las solicitudes pendientes crecieron un 40 % hasta superar las 742,138.
El desplome en las aprobaciones de naturalización es solo una parte de los cambios que afectan a los inmigrantes en Estados Unidos. Sigue de cerca todas las novedades sobre visas, USCIS y trámites migratorios en nuestra sección de Inmigración en EE.UU.
Los datos mensuales de agosto, citados por el portal especializado immigration-analytics.com, muestran que USCIS aprobó solo 15,349 solicitudes ese mes, con un atraso acumulado de 813,453 casos y un tiempo medio de procesamiento de 12.7 meses. En agosto, la agencia recibió 54,492 nuevas solicitudes, aproximadamente 3.5 veces las que logró resolver.
Las caídas más drásticas se registraron en oficinas de grandes ciudades con alta densidad de inmigrantes. San José (California) redujo sus decisiones un 96 %; Baltimore y San Francisco, un 93 %; Seattle, un 87 %; y Chicago, un 86 %.
Dos factores estructurales explican el colapso. El 27 de abril pasado, USCIS activó el sistema de verificación de antecedentes Next Generation Identification (NGI) del FBI, que obliga a reenviar las huellas dactilares archivadas de millones de solicitantes, paralizando temporalmente la adjudicación de casos.
A eso se suma el endurecimiento de los criterios de naturalización bajo la administración Trump: reimplantación del examen cívico de 2020 (128 preguntas, con un mínimo de 12 correctas de 20); requisitos de inglés más estrictos, revisión de redes sociales en busca de «actividades antiamericanas» y, desde el 25 de agosto, entrevistas a vecinos, empleadores y compañeros de trabajo para evaluar el carácter moral del solicitante.
El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) defendió las medidas ante Newsweek: «La naturalización es un privilegio, no un derecho. No debería ser fácil de obtener, y desde luego no la vamos a regalar», afirmó un portavoz.
También declaró a la publicación que están trabajando para revertir una política de «aprobación automática de las solicitudes de naturalización» implementada bajo la administración Biden.
La organización National Partnership for New Americans (NPNA) rechazó esa justificación. Su directora ejecutiva, Nicole Melaku, acusó a la administración de actuar con una estrategia deliberada: «Cuando analizo los datos, solo veo una negación o anulación rápida del procesamiento de solicitudes, y podemos concluir que es parte de una estrategia para limitar el acceso a la naturalización y, por tanto, a la participación cívica».
Con las elecciones de medio término del 3 de noviembre a días de distancia, miles de residentes permanentes cubanos en Miami-Dade y Broward que tenían solicitudes N-400 en trámite no podrán votar: el plazo de registro electoral en Miami-Dade venció el 5 de octubre. Según el Centro de Investigaciones Pew, el 55 % de los votantes naturalizados de EE.UU. viven en Florida, Texas, California y Nueva York.
Para la comunidad cubana, el momento es especialmente crítico. Miles de cubanos que obtuvieron residencia por la Ley de Ajuste Cubano están alcanzando ahora los cinco años de residencia permanente requeridos para solicitar la ciudadanía, y la ven como el escudo definitivo frente al endurecimiento migratorio.
Adam Klein, ex alto funcionario de DHS, advirtió a Newsweek que los retrasos tienen el mismo efecto práctico que una negación: «USCIS no necesita denegar la ciudadanía para afectar la capacidad de voto de alguien. Retrasar la naturalización de un solicitante elegible hasta después de una elección puede tener el mismo efecto práctico».
Si el ritmo de agosto se mantiene, el atraso nacional superaría las 900,000 solicitudes pendientes antes de que termine noviembre.
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