En el corazón de Artemisa, donde debería latir el pulso creativo de la comunidad, hay mucho de silencio y desidia. La Galería de arte Angerona, un espacio que alguna vez fue sinónimo de exposiciones y encuentros, lleva alrededor de dos años cerrada al público.
No es una clausura por remodelación estética, sino un cierre forzoso ante el riesgo inminente de derrumbe. Pero la galería no es un caso aislado; es el síntoma más visible de una enfermedad que corroe la infraestructura cultural del municipio: el olvido institucional.
Dayana Hidalgo Cárdenas, directora municipal de Cultura, explicó que actualmente el inmueble presenta grietas, filtraciones, así como puertas y ventanas dañadas, algunas de madera antigua que requieren un cuidado especializado. “La estructura no solo está en malas condiciones, sino que es peligrosa”, sentenció.
Sin embargo, durante dos años –según la directora municipal– la solicitud de mantenimiento no ha tenido respuestas. Mientras eso sucede y no reciben una aprobación de presupuesto, desde la Dirección Municipal nada pueden hacer.
“El año pasado se pidió y no lo aprobaron. En su lugar, los recursos se destinaron a la Casa de Cultura. Una decisión que, si bien mantiene a flote el sistema, deja a la galería y a otros espacios a la deriva.
“Este año no solo se insertó la galería en el plan de mantenimiento; también el cine de Las Cañas, que se encuentra en muy mal estado y la propia comunidad alzó la voz para intentar recuperarlo”, aseveró.
Hidalgo Cárdenas comentó que en un recorrido realizado por las máximas autoridades de la provincia, prometieron agilizar la aprobación debido al deterioro del inmueble. Sin embargo, aunque mantienen la esperanza, no han recibido respuestas.
Ante la inacción, la Dirección de Cultura se reinventó. La actividad no se detiene, pero se desplaza. “Como alternativa, las exposiciones ahora se encuentran en el lobby del cine Juárez para, de alguna manera, no perder la cultura”, explicó.
Mientras, los artesanos del grupo Angerona, piezas clave de la tradición local, han sido reubicados en el portal de la galería, de lunes a domingo, en un intento por mantener un objeto social.
La galería carece de una imagen directiva propia. “En estos momentos, el propio colectivo de Cultura Municipal es quien asume la atención directa del espacio”, agregó Hidalgo.
La incertidumbre se cierne sobre el futuro. La directora municipal espera que el presupuesto del próximo año traiga consigo la ansiada reparación.
Sin embargo, mientras la Dirección Municipal de Cultura insiste en que el inmueble pertenece también a Patrimonio, desde otra instancia Ana María Contreras García, directora provincial de Patrimonio, asegura que la galería no tiene declaración patrimonial. Esta contradicción evidencia una descoordinación institucional visible.

Un cine que intenta no desaparecer
Nelson Aramís Seoane Larrinaga, director del cine teatro Juárez, conoce cada rincón del inmueble. Desde hace cinco meses asume la dirección, pero ha vivido cada etapa que ha atravesado la institución en los últimos años.
Su relato no es el de un simple directivo, sino el de alguien que ha visto cómo la situación actual que enfrenta el país, ha apagado poco a poco el espacio.
Según el director, el cine cerró sus puertas a partir de la gran afectación que sufrió por el paso del huracán Rafael, en noviembre de 2024.
“Las máquinas de los aires del salón central estaban en el último piso, encima de los camerinos. Eran inmensas. se afectaron completamente; una hasta cayó hacia el primer piso.
“Hubo que desmontarlas, se revisaron y recibieron un proceso de mantenimiento. Cuando los técnicos comprobaron la situación en la que se encontraban decidieron que realmente era más económico y menos engorroso montar otro sistema de aire, que reparar y reubicar este”, explicó.
Seoane Larrinaga manifestó que entre los planes para el futuro del inmueble está, como alternativa, implementar un sistema de aire más simple. “Tentativamente serán entre 10 y 12 distribuidos por todo el salón. Ya se hizo la gestión, solo falta que el gobernador apruebe el presupuesto”, agregó.
Un mantenimiento por esfuerzo propio
A raíz de la situación electroenergética actual y el poco uso del cine, sus propios trabajadores optaron por hacer un mantenimiento.
“Ya solicitamos un grupo de recursos, entre ellos la pintura para el interior del cine. Los compañeros del Fondo Cubano de Bienes Culturales son los encargados del cortinaje. La meta es que, cuando esté listo el clima en el salón, al menos comencemos a proyectar películas. Así brindamos también espacios de calidad para los artemiseños”, aseveró el director.
El ciclón no solo afectó el sistema de aire, también el de luces. Aseguró Seoane que tienen dificultad con el dimmer (equipo que distribuye la corriente a todo el sistema). Este también lo deben sustituir completamente por uno en óptimas condiciones.
La situación actual de los diferentes inmuebles culturales del territorio, no es solo un problema de infraestructura; es también una crisis de identidad y prioridades. Mientras pasa el tiempo, la comunidad pierde sus espacios, los artistas sus escenarios, y la memoria colectiva se agrieta.
El arte, como la cultura en general, no puede sobrevivir en el limbo. Necesita un techo firme y un sitio propio y fuerte. De lo contrario, próximamente no serán lugares en riesgo, sino espacios en ruinas donde antes hubo talento.
The post Salvar la cultura es salvar la identidad appeared first on Artemisa Diario.


