
@IdaliaVzquez
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A 66 años de la constitución de los Comités de Defensa de la Revolución, una santaclareña sigue los pasos de la organización de masas más numerosa de Cuba, fundada por el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz el 28 de septiembre de 1960, con el propósito de defender la naciente Revolución, y que se convirtió en un sistema de vigilancia colectivo frente a las campañas agresivas del imperialismo.
Se trata de Rosaida Campillo Bombino, quien fue delegada del Poder Popular durante cuatro mandatos, y ahora retoma su condición de coordinadora de los CDR y orientadora política de la Zona 87 de la Subplanta, perteneciente a la circunscripción 45 del consejo popular Camacho-Libertad, de Santa Clara, al que se incorporaron recientemente tres circunscripciones de la barriada Abel Santamaría.

En la actual encomienda, que cambió temporalmente para atender las tareas del Poder Popular, acompaña al presidente del consejo popular y los factores del barrio, como miembro del grupo de trabajo comunitario integrado, en tareas dirigidas a solucionar problemáticas sociales.
Rosaida también forma parte del movimiento popular Mi barrio por la Patria en ese espacio de la capital provincial que ha crecido en los últimos años, donde conviven familias y personas en situación de vulnerabilidad.
En entrevista para Vanguardia, la incansable mujer relató algunos momentos de su vida. Al cumplir el servicio social en el municipio de Encrucijada como técnico medio en Cultura Física y entrenadora de judo, fue convocada a integrar el contingente Las Marianas en los años difíciles del período especial, con el objetivo de producir alimentos para el pueblo. Entonces, no lo pensó dos veces, y se fue al surco para sacarle frutos a la tierra.
Recuerda con orgullo su encuentro con el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, cuando el 30 de septiembre de 1996 el líder histórico de la Revolución cubana visitó el organopónico donde laboraban.
«Aquel día develamos el busto de José Martí. No olvido su cara de asombro al ver tantas muchachas dedicadas a la siembra de hortalizas y vegetales», expresó.
Rosaida se queda pensativa y tararea la frase que coreaba entonces, cuando montada en un camión irrumpía en las calles de Santa Clara con productos del agro, de gran aceptación entre los santaclareños.
También vienen a su memoria las constantes visitas de Lázaro Expósito Canto, quien en aquel momento se desempeñaba como primer secretario del Partido en el municipio de Santa Clara.
«Fue él quien encontró en mí las cualidades necesarias para ingresar en las filas del Partido y asumir tareas en los CDR».
En el actual contexto que vive el país, ante las restricciones con el combustible y los molestos apagones por déficit de generación eléctrica, como consecuencia del recrudecimiento del bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por el gobierno de los EE.UU. a Cuba, confía en que las medidas aprobadas en el país contribuyan a transformar el actual escenario, donde los CDR mantienen su protagonismo en el barrio.
Asimismo, insta a las empresas estatales situadas en ese entorno a cumplir con su encargo social. Sobresale la Empresa Productora y Comercializadora de Semillas, con la entrega de alimentos a personas vulnerables, y la elaboración de caldosas y caldos para la venta en el barrio a precios módicos.

En esa zona donde conviven muchas personas de la tercera edad, también pretende comprometer a trabajadores por cuenta propia y mipymes situados en su demarcación, para que procedan al pago de jubilados y de esta forma evitar que tengan que acudir a las sucursales bancarias para recibir sus pensiones.
«No podemos cansarnos en la búsqueda de soluciones con la participación de la comunidad, ayudar a los más necesitados, y trabajar con los jóvenes desvinculados del estudio y el trabajo, para reincorporarlos a la sociedad».
Como otros cederistas fundadores o con un destacado desempeño, Rosaida fue condecorada con la Distinción 28 de Septiembre durante el acto provincial por la efeméride celebrado en el municipio de Sagua la Grande.
Al preguntarle por qué recibió ahora y no antes el máximo distintivo, con la modestia que la caracteriza expresó que no sería prudente adelantarse a otros que cuentan con un mayor historial y también merecen ser reconocidos.
El alto estímulo la incita a continuar su labor en las filas de la organización desde la Subplanta, un barrio humilde, servicial y comprometido, donde los CDR mantienen su protagonismo.


