Revive la Guayabita del Pinar
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Revive la Guayabita del Pinar

Maceradas en alcohol y otros secretos, dos o tres de los diminutos frutos se ven a través del cristal de las botellas; la producción de este licor es rescatada en Pinar del Río


Cuando René Rodríguez García se jubiló y llegó a su casa, luego de trabajar unos 33 años en la fábrica, sintió un vacío. Nunca fue capaz de confesarlo a la familia, pero todos lo sabían.

Pasaron unos meses de relativo sosiego e, incapaz de resistirse, regresó al lugar donde el aroma a guayaba mezclada con alcohol, empalagaba los pulmones.

Ahora el operario tiene 67 años y al reincorporarse a la industria, cada mañana va desde el reparto Oriente, donde vive, hasta el centro de la ciudad de Pinar del Río: allí, junto a otros obreros, mueve palancas, chequea enormes tanques metálicos y entre artilugios y experiencia, van llenando poco a poco las botellas de licor. Luego son etiquetadas y selladas. En el emblema resaltan las palabras: La Occidental, Guayabita del Pinar, fundada en 1892.

Historia o leyenda

René Rodríguez García, trabajó 33 años en la industria y ahora se reincorporó a su puesto. / RRGR

Esa fecha es considerada oficialmente el momento de institucionalización de la bebida. Fue entonces cuando el español Lucio Garay Zabala corrigió fórmulas, valoró méritos, estableció proporciones y patentó el resultado.

Empleó el capital obtenido de la sociedad con su hermano Fulgencio en negocios similares, a partir de experiencias en el arte de la vinatería, aprendidas de la familia en el país ibérico.

Supo enrumbar una práctica doméstica de los vegueros, quienes acostumbraban a mezclar una pequeña fruta silvestre, oriunda de la zona, con aguardiente, y así bebían un alcohol de sabor distintivo antes de irse a las vegas en los meses fríos, cuando nacían los semilleros de tabaco.

La bebida tiene como componente peculiar guayabitas colocadas dentro de la propia botella, en un proceso de maceración. Es única de su tipo en el mundo y forma parte del Patrimonio Industrial Intangible del territorio.

En la fachada de la industria donde la elaboran, y en un peculiar escudo de madera dentro del inmueble, está plasmada la fecha de 1892, año fundacional.

Esplendor, decadencia, resurrección

Comenta el veterano René Rodríguez que en la década de los 90, del pasado siglo, envasaban de 400 a 500 cajas en una jornada de ocho horas. Eran momentos buenos, cuando iban y venían camiones cargados para luego distribuir en todos los mercados del país. Era alta la demanda de los turistas.

Oviamna Martínez Barrera, directora provincial de la Industria Alimentaria en Pinar del Río. / RRGR

Luego vinieron tiempos difíciles, explica Oviamna Martínez Barrera, directora provincial de la Industria Alimentaria en Pinar del Río.

“La manufactura tuvo intermitencia en la producción, debido al déficit de alcohol en el país en la última etapa.

“Rescatamos la obtención de esta línea en el 2025 y continuamos en el 2026, gracias a un encadenamiento con una micro pequeña y mediana empresa (mipyme), encargada del suministro del alcohol y de envases de este surtido, comercializado por ellos.

“De esa forma pudimos destinar la bebida a las tiendas recaudadoras de divisas y entramos en el mercado internacional.

“A mediados del actual año comenzamos a expedir a través del polo de la empresa La Conchita de este territorio. Ellos tienen mercado seguro, facilidad de transportación y distribución”, argumenta nuestra interlocutora.

Oviamna es corpulenta, de pelo largo. Cuando pedimos tomarle una foto, prefirió hacerlo al lado del emblemático arbusto que da nombre al licor y crece en el portal de la fábrica.

Manos diestras operan la línea productiva. / RRGR

Con soltura ella habló de gestiones realizadas, de cómo lograron superar escollos, del resultado de la aplicación de parte de las 176 medidas aprobadas para dinamizar la economía y evadir obstáculos, consecuencia del bloqueo económico, financiero, comercial y energético impuesto por Estados Unidos. “De manera particular las nuevas normas amplían las posibilidades de gestión de la empresa estatal”, apuntó.

“Ahora enviamos 112 cajas hacia Europa. Ese comprador fue quien adquirió 100 cajas en el 2025, mediante una entidad exportadora del Ministerio de la Industria Alimentaria”.

–¿En este 2026 cuáles son los resultados destinados al consumo interno?

–La mypime ha comercializado en moneda nacional, usando un envase plástico, logrado en una máquina sopladora de pomos. Así intentamos responder de manera limitada a demandas de la población local. El licor dirigido al mercado exterior, va en la botella original.

–¿Cómo van los ingresos salariales de los trabajadores?

–Tuvimos tiempo paralizados. Sin embargo, los sueldos van mejorando, a partir del aumento de niveles productivos.

Cada arbusto pare diminutos frutos. / RRGR

“Mientras estuvimos interruptos, hicimos dos renglones nuevos, el ron guayabero y el vino de guayabita, también con alta aceptación por los pinareños”.

Puedes estar acostumbrado a desandar los campos, sin embargo, es difícil encontrarse con un arbusto de esa especie. Crecen de forma enana, abren ramas, proliferan las flores y luego nacen los bulbos.

–¿Cómo obtienen el fruto?

–Tenemos cinco campesinos vinculados a nosotros. Son personas mayores, con experiencia en el cultivo. Ellos nos hablaron acerca de los buenos rendimientos en este año.

“Estamos haciendo un trabajo intensivo con las nuevas generaciones para así llegar a unos 15 colectores, como teníamos antes”.

El aposento donde llenan los envases en la fábrica es mediano. Apenas caben las máquinas, dos operarios y unas cinco mujeres, encargadas de sellar y ubicar las etiquetas.

Las manos se mueven de forma diestra. Cubren los rostros con mascarillas y gorros.

Encadenamiento efectivo

Osmel Hernández Cejas es joven. Tiene 22 años. Es el director de operaciones de la mypime Veneris, cuyas misiones fundamentales son la elaboración de envases plásticos e importación de alcoholes.

“Iniciamos nuestra gestión a partir de vínculos con la Empresa de Bebidas y Refrescos, luego incorporamos a la Industria Alimentaria.

“Nos dimos a la labor de recuperar la obtención de la bebida que nos identifica. Acordamos encargarnos de la comercialización en moneda nacional y el socio del mercado exterior.

“Para lograr estos pasos, contactamos con proveedores en Panamá, España y la República Popular China. Desde allí hacemos las importaciones, aunque ahora estamos muy afectados por las sanciones de Estados Unidos a las navieras. Ello provoca intermitencia en los resultados”.

Foto. / RRGR

–Ustedes se encargan del mercado nacional, pero la presencia del renglón ha decrecido grandemente en todas las provincias, ¿cuáles son las proyecciones?

–La idea es priorizar las tiendas de Pinar del Río. Una vez logrados otros niveles productivos, estaremos en condiciones de llegar a otras regiones del país, declaró.

En este emprendimiento muestran capacidad y entusiasmo. Esos dos factores son elementales en cualquier gestión empresarial y comercial.

Así dan respuesta al delirio de expertos como René Rodríguez García, quien fue incapaz de soportar el descanso hogareño, sin respirar cada día la fragancia dulzona reinante en esos viejos aposentos.

La vida pone trabas, pero la fuerza y el talento siempre buscan pericias capaces de desatar cadenas, mucho más cuando se trata de rescatar aportes a tradiciones de los pueblos.

Sea así, por el bien de un rito, a la memoria de aquellos vegueros quienes mezclaban aguardiente con diminutas guayabas para repeler el frío de las jornadas mañaneras en los semilleros de tabaco.

O como reminiscencia a Lucio Garay Zabala. Él llegó de España con 15 años en 1885 junto a su hermano Fulgencio y andaba sin rumbo por las calles de La Habana, hasta encontrar refugio entre licores en Vueltabajo.

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