Revelan colaboración secreta de Canadá con EE.UU. en Cuba durante el «síndrome de La Habana»: ¿Qué se sabe?

Una investigación exclusiva de The Globe and Mail publicada este sábado revela que diplomáticos canadienses recopilaron inteligencia para agentes estadounidenses en Cuba entre 2016 y 2018, precisamente cuando funcionarios de ambos países comenzaron a experimentar los misteriosos síntomas conocidos como «síndrome de La Habana».
La revelación se basa en dos fuentes anónimas que podrían enfrentar cargos bajo la Ley de Interferencia Extranjera y Seguridad de la Información de Canadá, y nunca había sido reportada antes.
Espionaje encubierto en La Habana
Según el diario canadiense, un diplomático adscrito al Programa Global de Informes de Seguridad (GSRP) de la embajada en La Habana recopilaba inteligencia humana y en ocasiones la transmitía directamente a agentes de la CIA en la embajada estadounidense.
«En ocasiones se les podía pedir que entregaran la información directamente» a un agente de la CIA, describió una de las fuentes.
La inteligencia también era remitida al Ministerio de Exteriores canadiense, al Servicio Canadiense de Inteligencia de Seguridad (CSIS) y al resto de los socios de la alianza Five Eyes: Reino Unido, Australia y Nueva Zelanda.
Una segunda fuente reveló que EE.UU. introdujo equipos satelitales en Cuba de forma clandestina, ocultándolos en contenedores diplomáticos que la Convención de Viena prohíbe inspeccionar.
Esos equipos habrían sido instalados en el techo de la embajada canadiense y en residencias de ciertos diplomáticos.
«Los satélites podían usarse para cualquier cosa. Para internet. Para lo que quisieras», señaló la fuente.
La ventaja estratégica de Canadá en Cuba
La colaboración tenía una lógica geopolítica clara: Ottawa nunca rompió relaciones con La Habana después de1959, lo que otorgaba a sus diplomáticos acceso privilegiado a funcionarios cubanos y la posibilidad de viajar fuera de la capital, algo vedado a los estadounidenses, que en ese período solo contaban con un encargado de negocios en la isla.
Esta misma ventaja habría convertido a los canadienses en blanco.
El exasesor de seguridad nacional de Donald Trump, John Bolton, declaró en 2023 que los diplomáticos canadienses fueron atacados por sectores de «línea dura» cubana «con la cooperación» de otro país no identificado, porque esos sectores no «apreciaban la participación canadiense en la normalización de relaciones entre EE.UU. y Cuba».
Ottawa niega, pero su propio organismo de control la contradice
Global Affairs Canada rechazó las revelaciones: sus diplomáticos «realizan actividades diplomáticas de forma abierta, legal y en cumplimiento de la Convención de Viena» y el GSRP «no es un programa de recopilación de inteligencia», sostuvo el ministerio.
Sin embargo, el organismo canadiense de supervisión de seguridad nacional (NSIRA) concluyó en 2023 que ese programa operaba en una «zona claramente gris» entre diplomacia e inteligencia, con controles insuficientes, y que algunos de sus integrantes mantenían contactos con agencias extranjeras de inteligencia.
El proceso judicial que Ottawa quiere silenciar
Las revelaciones sacuden una demanda multimillonaria de diplomáticos canadienses contra el gobierno, presentada en 2019 por diez funcionarios y sus familias.
Para 2021, los demandantes eran 18 y reclamaban 28 millones de dólares, alegando que Ottawa les negó atención médica, ocultó información y minimizó la gravedad de las lesiones cerebrales sufridas.
En 2025, el gobierno invocó la Sección 38 de la Ley de Evidencia de Canadá —disposición raramente utilizada, típicamente reservada para casos de terrorismo— para impedir que ciertos detalles del proceso se hicieran públicos.
El Departamento de Justicia confirmó este sábado haber recurrido a esa norma.
Paul Miller, abogado principal de los diplomáticos, calificó la maniobra sin rodeos: «Es una gran táctica dilatoria».
Sus clientes observan con frustración cómo EE.UU. ya realizó los primeros pagos bajo la Ley HAVANA en julio de 2026, desembolsando casi 3 millones de dólares en compensaciones, mientras Ottawa se niega a llegar a un acuerdo.
La causa del síndrome, aún sin resolver
Los síntomas reportados por diplomáticos canadienses y estadounidenses entre 2016 y 2018 incluían hemorragias nasales, mareos, dolores de cabeza, visión borrosa y pérdida de memoria.
Canadá concluyó oficialmente en 2024 que no había pruebas de un acto malicioso de una potencia extranjera.
Sin embargo, nuevos reportes de inteligencia de marzo de 2026 volvieron a señalar a la Unidad 29155 del GRU ruso como posible responsable, vinculando los ataques a un arma de microondas miniaturizada.
La pregunta que ahora planea sobre el caso es si la colaboración de inteligencia entre Canadá y EE.UU. en suelo cubano fue precisamente lo que convirtió a los diplomáticos canadienses en objetivos, y si Ottawa lleva años usando la seguridad nacional como escudo para ocultar su propia responsabilidad.
Preguntas frecuentes sobre la colaboración secreta de Canadá y EE.UU. en Cuba
CiberCuba te lo explica:
¿En qué consistió la colaboración secreta entre Canadá y EE.UU. en Cuba?
La colaboración secreta implicó que diplomáticos canadienses recopilaran inteligencia para agentes estadounidenses en Cuba entre 2016 y 2018. Estos diplomáticos transmitían información a la CIA y otras agencias de inteligencia de la alianza Five Eyes, aprovechando la ventaja diplomática de Canadá en Cuba.
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¿Qué es el síndrome de La Habana y quiénes se vieron afectados?
El síndrome de La Habana es un conjunto de síntomas misteriosos que incluyen dolores de cabeza, mareos y pérdida de memoria, reportados por diplomáticos estadounidenses y canadienses en Cuba entre 2016 y 2018. Aunque se han hecho pagos compensatorios a víctimas estadounidenses, la causa sigue sin resolverse, con algunas investigaciones apuntando a la participación de Rusia.
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¿Cómo reaccionó el gobierno canadiense ante las acusaciones de espionaje en Cuba?
El gobierno canadiense negó las acusaciones de espionaje, afirmando que sus diplomáticos actuaron de manera legal y en cumplimiento de la Convención de Viena. Sin embargo, el organismo canadiense de supervisión de seguridad nacional concluyó que el programa involucrado operaba en una «zona gris» entre diplomacia e inteligencia.
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¿Por qué Canadá tenía una ventaja estratégica en Cuba?
Canadá nunca rompió relaciones diplomáticas con Cuba tras la revolución de 1959, lo que permitió a sus diplomáticos tener un acceso privilegiado a funcionarios cubanos y la posibilidad de viajar libremente fuera de La Habana, algo limitado para los estadounidenses.
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¿Cuál es la posición de Estados Unidos respecto a la situación en Cuba?
Estados Unidos considera que Cuba representa una amenaza para su seguridad nacional debido a la presencia de instalaciones de inteligencia chinas y rusas en la isla. La administración de Donald Trump ha endurecido su política hacia Cuba, reinstaurando su designación como Estado patrocinador del terrorismo y aplicando numerosas sanciones.
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