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Respuesta a una cubana o un cubano como yo: Seguiré apostando por Cuba – OnCubaNews

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Alguien de forma anónima ha puesto a circular por las redes, en particular por WhatsApp, un mensaje que aparece como “reenviado muchas veces” y que es una respuesta a mi más reciente artículo publicado en OnCuba. [Al final del texto se puede leer.]

Me ha interesado mucho su contenido y a continuación quiero dejar aquí también mi respuesta para esta cubana o cubano que se ha tomado el tiempo de entablar este debate y para quienes han compartido el mensaje. Necesitamos muchas conversaciones de este tipo, respetuosas y constructivas, sin que tengamos que aspirar a la unanimidad.

Respuesta a una cubana o un cubano como yo: Seguiré apostando por Cuba 

Agradezco sinceramente su respuesta a tenor de mi artículo.

La leí completa y con respeto, porque creo que este es exactamente el tipo de debate que Cuba necesita tener.

Permítame comenzar por algo importante: yo no estoy en desacuerdo con usted en todo.

Llevo más de 35 años defendiendo públicamente el levantamiento del embargo. Lo he hecho lo mismo en entrevistas televisivas y de diarios, en artículos escritos por mí, que en reuniones y en conversaciones privadas, con muy diversos interlocutores y en tiempos en que muchos preferían no tocar el tema para no buscarse problemas, por temor o por falta de convicción. Siempre he creído que el embargo le ha hecho daño al pueblo cubano y sigo creyéndolo hoy.

Por eso me sorprende que algunos interpreten mis planteamientos como si estuviera ignorando el impacto de la política de Estados Unidos hacia Cuba. Nada más lejos de la verdad.

Ahora bien, reconocer una realidad no obliga a ignorar otra.

Usted me pregunta dónde están mis garantías. Mi respuesta es sencilla: precisamente porque he invertido, trabajado y asumido riesgos en Cuba durante años, conozco muy bien las oportunidades que existen, pero también las limitaciones que todavía debemos superar.

Hugo Cancio en el plató de America TV (Miami) con el periodista Juan Manuel Cao.

Cuando hablo de construir confianza, no estoy hablando de mí. Yo seguiré apostando por Cuba.

Estoy hablando de los miles de cubanos dentro y fuera de la isla que podrían invertir, crear empresas, generar empleos y contribuir al desarrollo del país, pero que todavía tienen dudas legítimas sobre las reglas del juego.

La pregunta no es si Hugo Cancio invierte, sino cómo logramos que miles más lo hagan.

Y para eso hacen falta garantías. No porque Cuba sea peor que otros países. Es que así funciona la inversión en cualquier parte del mundo.

También creo que existe un error cuando se plantea este debate como una elección entre embargo o reformas.

Yo quiero el fin del embargo, y también quiero más reformas.

Más apertura económica.

Más oportunidades para los emprendedores.

Más espacio para el sector privado.

Más participación de la diáspora.

Más inversión.

Y quiero que todo esto traiga más prosperidad para los cubanos.

No veo contradicción alguna entre esas posiciones.

Al contrario, creo que se complementan.

En algo sí coincido plenamente con usted: Cuba necesita inversión comprometida con el país.

Pero también creo que la mejor manera de atraerla es creando confianza, y esta no nace de los discursos, sino de reglas claras, estabilidad y seguridad jurídica.

Las medidas anunciadas recientemente me parecen positivas. Lo dije en mi último artículo y lo repito ahora.

De hecho, quienes han seguido mis escritos durante los últimos meses saben que he venido defendiendo muchas de estas ideas desde hace tiempo: una mayor participación de la diáspora, más espacio para la iniciativa privada, más apertura económica y más confianza para atraer capital.

Si hoy algunas de esas ideas comienzan a abrirse camino dentro del debate nacional, me parece una buena noticia para Cuba.

Porque al final esto no se trata de quién tuvo razón, se trata de que al país le vaya bien.

Yo no escribo pensando en ganar discusiones.

Escribo pensando en cómo ayudar a construir una Cuba más próspera, más fuerte y con más oportunidades para todos los cubanos. Y en eso, estoy convencido de que tenemos mucho más en común de lo que nos separa.

Respuesta a Hugo Cancio: La confianza se construye desde la coherencia

Estimado Hugo:

He leído con atención tus reflexiones sobre las recientes medidas económicas. Reconozco tu derecho, como empresario cubano en el exterior, a plantear preguntas legítimas sobre garantías jurídicas y seguridad para la inversión. Sin embargo, desde esta orilla, tu análisis resulta incompleto y, en varios pasajes, francamente contradictorio.

1. Sobre la confianza y las garantías reales

Dices que la palabra clave es “confianza” y que el capital necesita “garantías”. Tienes razón en la teoría. Pero permíteme preguntarte: ¿dónde están tus garantías hoy, Hugo? No me refiero a las que exiges, sino a las que ya tienes.

Tú tienes negocios en Cuba. Has invertido, has operado y has obtenido beneficios en un país bloqueado durante más de seis décadas. Esa experiencia no es menor. Si el gobierno cubano hubiera sido tan “poco confiable” como insinúas, ¿cómo es posible que tus inversiones hayan sobrevivido y, según se sabe, prosperado bajo estas condiciones?

El verdadero peligro para tus activos no ha venido de La Habana, sino de Washington. Las medidas de asfixia financiera, las amenazas de sanciones a empresas que comercian con Cuba, los cambios arbitrarios de política según quién ocupe la Casa Blanca… eso sí es inestabilidad. Eso sí es falta de garantías. Y sin embargo, contra todo pronóstico, el Estado cubano ha mantenido las reglas claras contigo y con otros inversionistas que han apostado por el país.

Entonces, ¿por qué tus preguntas se centran únicamente en lo que Cuba debe hacer, y silencias lo que el gobierno de Estados Unidos nunca podrá ofrecerte: una política estable, predecible y respetuosa hacia tu patria?

2. Sobre el “reconocimiento tardío” y el contexto histórico

Aseguras que estas medidas son un reconocimiento implícito a realidades que muchos señalaron durante años y que fueron ignoradas. Esa afirmación, desde mi punto de vista, es un acto de profunda desmemoria histórica.

Cuba no es una economía de mercado. Cuba es un país socialista que ha sido sometido al bloqueo más extenso y cruel que haya conocido nación alguna. Las transformaciones económicas no se improvisan. Se adaptan, se discuten y se implementan en medio de una guerra económica que no cesa.

Lo que hoy llamas “apertura” es, en esencia, la respuesta inteligente y necesaria a una situación límite. Es el gobierno cubano, una vez más, haciendo lo que ha hecho siempre: resistir, buscar alternativas y salvar la Revolución y al pueblo, aunque sea dando tumbos esquivando el bloqueo. Acusar de cinismo o hipocresía este proceso es ignorar que cada medida se anuncia cuando las condiciones internas y externas lo permiten, no cuando lo dicta un manual de economía de manual.

3. Sobre la responsabilidad del inversionista y el beneficio común

Tus preguntas sobre protección jurídica, repatriación de utilidades o mecanismos de veto son pertinentes. Son temas que merecen debate y claridad.

Pero yo te pregunto: ¿qué ofreces tú a cambio, Hugo? Exiges un marco estable, pero ¿vienes con la conciencia clara de que estás invirtiendo en un país socialista y bloqueado? ¿O pretendes que Cuba se convierta en un paraíso fiscal para inversionistas sin compromiso social?

Necesitamos inversión, sí. Pero necesitamos inversión que beneficie a todo el pueblo. Que cree empleos, que transfiera tecnología, que respete nuestras leyes y que entienda que el beneficio económico aquí no puede estar divorciado del beneficio colectivo.

La verdadera garantía para un inversionista inteligente no es solo un contrato, sino saber que su proyecto es útil para la nación. Porque cuando un proyecto beneficia al pueblo, el pueblo y su gobierno lo protegen. Cuando solo beneficia a unos pocos, cualquier sistema, en cualquier país del mundo, lo pone en cuestión.

Conclusión

Hugo, necesitamos tu inversión. Necesitamos el talento y el capital de la diáspora. Pero los necesitamos con la conciencia clara de que Cuba es un país en resistencia, no un mercado más.

Tienes razón en que necesitamos reglas claras y confianza. Pero la confianza, como bien dices, no se decreta: se construye. Y en esa construcción, tienes una responsabilidad ineludible: exigirle a Estados Unidos garantías estables y respeto hacia Cuba con la misma energía con la que le exiges al gobierno cubano seguridad jurídica.

La pregunta que te hago, y que define el fondo de este debate, es: ¿Le tienes miedo al gobierno de Estados Unidos? Porque si no eres capaz de presionar por el fin del bloqueo y por una política predecible hacia Cuba, tus exigencias de garantías sonarán siempre como un lamento egoísta, desprovisto de la solidaridad y el sentido de patria que necesita este momento histórico.

Aquí, en Cuba, estamos acostumbrados a dar tumbos esquivando el bloqueo. Pero nunca hemos renunciado a nuestra soberanía ni a nuestros principios. Si vienes a invertir, bienvenido seas. Pero ven con la conciencia de que el verdadero desafío no está en las leyes cubanas, sino en las políticas de Washington que las condicionan.

Esa es la garantía que nadie te puede dar allá, y que aquí, pese a todo, seguimos defendiendo.

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