Cuando uno habla de René Quirós Valdés (Premio Nacional de Cultura Comunitaria) y el proyecto Reparador de Sueños, reflexiona sobre 35 años dedicados a formar generaciones de niños, adolescentes y jóvenes.
Hace algún tiempo, Quirós presentó en la Sala White, en una actividad homenaje, el espectáculo El Zoo de René (Fernández), un hermoso viaje por instantes del proyecto, con la participación de varias generaciones de “reparadores”, y con una inmersión en textos de los dramaturgos René Fernández, Jesús del Castillo, entre otros.
Este espectáculo se ha presentado en otros espacios, como el Centro Comunitario Abraham Lincoln, sede del proyecto, y la emblemática Sala Papalote. Quirós es una de esas figuras imprescindibles de la cultura matancera, y un colaborador constante de eventos, espacios y proyectos socioculturales.

Siempre activo, siempre uniendo, como un joven “reparado”, que se levanta con fuerzas para caminar las calles de la ciudad y crear.
El espectáculo sintetiza la trayectoria de Reparadores de Sueños, la simbiosis musical, teatral y danzaria, el uso de las técnicas titiriteras como recursos expresivos, la interacción con la comunidad, el respeto y promoción de la dramaturgia cubana para niños, el trabajo con la identidad matancera y cubana, la adaptabilidad a los diferentes espacios.
Es recurrente en Reparadores de Sueños el constante interés en la formación mediante talleres, cursos e intercambios, para alcanzar nuevos resultados en espectáculos, en los que los niños y las niñas son protagonistas.
Ver en escena, como ocurre en El Zoo de René, algunas de las escenas más relevantes del trabajo de René Fernández Santana, dramaturgo inspirador de la ASSITEJ internacional, con muñecos construidos por los infantes, con materiales de desecho recuperados, demuestra otra faceta de Reparadores de Sueños desde su creación, los talleres de atrezzo, y de animación titiritera que los ha caracterizado desde siempre.
Se trata de un proyecto social comunitario de los más antiguos y sistemáticos de la ciudad que ha contribuido con su liderazgo a la creación de otros, los cuales tienen en su simiente los rasgos de esos procesos artísticos comunitarios aprendidos en la escuela de Quirós.
Ver al octogenario René Quirós intercambiar con niños y niñas, interpretando personajes, revela las características de lo lúdico, lo pedagógico, la perspectiva social, artística y comunitaria trazadas en 35 años de experiencia por un hombre que ha entregado su vida como instructor de arte, con un liderazgo muy particular, el de un padre que funda, repara y sueña. (Edición web: Miguel Márquez Díaz)
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