Régimen cubano: control, organización y ausencia de alternativas políticas bajo gran represión, analiza académico español

La estabilidad del régimen cubano no descansa en el carisma de Fidel Castro, excepcionalismo ideológico o en factores externos como el embargo estadounidense, sino en la cohesión de una élite gobernante altamente institucionalizada. Esa es la tesis central del análisis publicado el 15 de julio en CubaxCuba por Francisco Sánchez López, profesor titular y director del Instituto de Iberoamérica de la Universidad de Salamanca, bajo el título «Élites, continuidad y cambio político en Cuba».
El académico español parte de una constatación que considera insuficientemente explicada: el sistema político cubano ha sobrevivido al relevo generacional, a reformas constitucionales, a crisis económicas profundas y a la desaparición física de su liderazgo histórico sin que ninguno de esos factores haya alterado el núcleo efectivo del poder.
Para Sánchez López, la pregunta clave no es por qué Fidel Castro se mantuvo tanto tiempo, sino una más reveladora: «La pregunta políticamente relevante no es por qué Fidel logró mantenerse tanto tiempo, sino por qué el sistema sobrevivió a Fidel».
La respuesta remite a tres pilares estructurales: el Partido Comunista de Cuba, las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) y una burocracia tecnocrática que reemplazó a la vieja guardia revolucionaria sin producir fracturas internas.
El partido va mucho más allá de ser una organización ideológica. «Pertenecer al entorno político organizado alrededor del partido no constituye únicamente una adscripción ideológica. También representa acceso a oportunidades, carrera administrativa, reconocimiento institucional y movilidad dentro del aparato estatal», señala el análisis. Esa función de canal de movilidad social lo convierte en un mecanismo de lealtad extraordinariamente eficaz.
Las FAR, por su parte, no son simplemente un aparato coercitivo. Su papel en la economía cubana es determinante: «No se trata simplemente de control militar sobre el aparato coercitivo, sino de una articulación entre seguridad, economía y política que incrementa la capacidad adaptativa del sistema». El conglomerado empresarial militar GAESA controla entre el 40% y el 70% del PIB cubano y el 95% de las transacciones en divisas del país.
El tercer pilar es la burocracia tecnocrática. Sánchez López describe cómo el régimen transitó desde una élite de combatientes revolucionarios hacia cuadros formados dentro del propio aparato estatal, con «trayectorias previsibles de ascenso y mecanismos de selección que combinan competencia técnica y confiabilidad política». Esa renovación generacional se produjo sin apertura política ni fractura interna.
Esta arquitectura explica también por qué las reformas anunciadas por el régimen no implican apertura real. «No se trata de ausencia de cambio, sino de cambio controlado», escribe Sánchez López: en regímenes altamente institucionalizados, las reformas pueden reforzar el control y redistribuir responsabilidades sin alterar las jerarquías esenciales. Las 176 medidas económicas presentadas por Miguel Díaz-Canel en junio de 2026 responden, según analistas, a esa misma lógica.
El análisis también aborda la transformación de la legitimidad del régimen. La narrativa revolucionaria y el antiimperialismo que cohesionaron a generaciones anteriores se han erosionado, especialmente entre quienes no vivieron 1959. Pero esa erosión no ha desestabilizado el sistema porque su base ya no es carismática: «No es una legitimidad carismática, es una legitimidad burocrática», concluye el investigador.
En ese marco, la represión aparece como un componente estructural. El régimen, señala Sánchez López, «ha sobrevivido con niveles reducidos de adhesión activa gracias al control institucional, la capacidad organizativa y la ausencia de alternativas políticas efectivas, esto último conseguido con altos niveles de represión». Los datos respaldan esa lectura: al cierre de junio de 2026, Cuba registra un récord histórico de 1.306 presos políticos según Prisoners Defenders, incluyendo 40 menores de edad y 338 personas encarceladas directamente por las protestas del 11 de julio de 2021.
«Los sistemas políticos no cambian necesariamente cuando cambian sus rostros visibles. Cambian cuando se fracturan las estructuras que sostienen el poder», concluye Sánchez López, quien advierte, no obstante, que «es muy fácil equivocarse al hablar de Cuba por la falta de información y transparencia propias de las dictaduras».
Preguntas frecuentes sobre el control del régimen cubano y el papel de GAESA
CiberCuba te lo explica:
¿Cuáles son los pilares que sostienen el régimen cubano según el análisis de Francisco Sánchez López?
Los tres pilares fundamentales que sostienen el régimen cubano son el Partido Comunista de Cuba, las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) y una burocracia tecnocrática. Estos pilares aseguran la cohesión y el control político del sistema, permitiendo su continuidad a pesar de los desafíos económicos y sociales.
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¿Qué papel juega GAESA en la economía de Cuba?
GAESA es un conglomerado empresarial militar que controla entre el 40% y el 70% del PIB cubano. Este grupo maneja sectores estratégicos de la economía, como el turismo, las remesas y el comercio exterior, y es crucial para el sostenimiento económico del régimen cubano. Su control financiero y económico lo convierte en un pilar fundamental del poder en Cuba.
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¿Por qué las reformas económicas en Cuba no conducen a una apertura política real?
Las reformas económicas en Cuba son controladas y no afectan las jerarquías del poder. Según Francisco Sánchez López, estas reformas están diseñadas para reforzar el control del régimen y redistribuir responsabilidades sin alterar la estructura política esencial. La ausencia de reformas políticas significativas mantiene el sistema autoritario intacto.
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¿Cómo afecta la represión a la estabilidad del régimen cubano?
La represión es un componente estructural del régimen cubano. Según el análisis de Sánchez López, el régimen ha logrado sobrevivir gracias al control institucional y la represión, eliminando alternativas políticas efectivas. En junio de 2026, se registró un récord de 1.306 presos políticos, lo que refleja los altos niveles de represión para mantener la estabilidad del sistema.
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¿Qué implicaciones tiene el control de GAESA para una posible transición política en Cuba?
El control de GAESA es un obstáculo significativo para una transición política en Cuba. Muchos analistas sostienen que cualquier intento de transformación en la isla debe abordar el papel de este conglomerado, ya que su poder económico y su vinculación con el aparato militar son cruciales para el sostenimiento del régimen actual. Sin cambios en esta estructura, es difícil lograr una democratización efectiva en Cuba.
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