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Este 30 de septiembre no solo se conmemora un aniversario más de la emblemática orquesta Aragón, sino que inicia una jornada de celebración por el Centenario del nacimiento de quien fuese el artífice del sonido Aragón: Rafael Felipe Lay Apesteguía y que culminará el 17 de agosto de 2027.
De procedencia humilde, Lay Apesteguía nació en Cienfuegos, Las Villas, en 1927. Su padre Felipe era tabaquero y su madre Esperanza costurera. Hijo único, desde pequeño sus padres se esforzaron para que alcanzara una carrera.
Sus estudios de música los inicia con unos familiares de José (Pepito) Palma y a los nueve años, su madre le regala su primer violín. Continuó sus estudios con la profesora Sara Torres López la que le enseñaba no solo el instrumento (violín) sino la base teórica de la música en asignaturas como: Teoría y Solfeo. Lay se ve precisado a interrumpir sus estudios por la difícil situación económica familiar; pero la profesora había identificado las indiscutibles condiciones musicales del niño y continuó con sus clases.
Aprendió también el oficio de mecánico dental, con el cual se ganó la vida durante sus años juveniles, porque “de la música no se podía vivir”.
Agustín Sánchez Planas (1860-1950), director de la Banda de Música de Cienfuegos, al crear su propia orquesta propuso que Rafaelito fuese su primer violín. En 1940 entra a formar parte de la orquesta Aragón, con solo 13 años de edad y reemplaza al segundo violín José René González, quien decidió seguir su carrera como beisbolista. Poco después se gradúa de profesor de violín en 1945 y comenzó a impartir clases de este instrumento y solfeo a los 19 años. Lay pasa en la orquesta a primer violín por demostrar sus capacidades interpretativas, musicales y a su vez de líder. Con 21 años de edad comienza a dirigir la orquesta, luego del retiro de Orestes Aragón en 1948 por una afección pulmonar.
En 1951 Rafael Lay inicia sus relaciones con Enrique Jorrín quien le permite que copie varios de los números compuestos por él para enriquecer el repertorio de la orquesta Aragón. En 1952 selecciona las primeras piezas y dirige la orquesta en sus primeras grabaciones no comerciales con la disquera Sonovox. Un año después al iniciar sus grabaciones comerciales con la firma discográfica RCA Víctor, Lay arregla temas que compondrán los éxitos iniciales de la orquesta Aragón, además de dar a conocer para estas grabaciones sus primeros números musicales.
En 1955 se trasladó con la orquesta a La Habana. En 1962 se matriculó y se graduó en el conservatorio Alejandro García Caturla de Marianao donde recibió clases de los profesores Dolores Torres, Félix Guerrero, Alfredo Diez Nieto, entre otros. En la Aragón se destacaba por su versatilidad al asumir diferentes roles como: violinista, director, compositor, arreglista y apoyaba también en los coros. En 1967 dirigió la orquesta Popular de Conciertos Gonzalo Roig, presentando el Concierto N. 1 para piano de Mendelssohn y la Octava Sinfonía de Beethoven. Formó y dirigió la orquesta de Cuerdas Brindis de Salas y, en ocasiones, asesoró grupos y orquestas, tanto de aficionados como de profesionales de distintas partes de la Isla. Impartió clases de Armonía en la Escuela de Formación y Superación Profesional de Música Ignacio Cervantes por varios años, inicialmente de forma voluntaria, sin remuneración, y posteriormente por contratos.
Fue miembro del cuerpo de asesoría del Ministerio de Cultura y de la Comisión Nacional de Evaluación de orquestas Populares. En 1981 le fue otorgada la Orden por la Cultura Nacional. Además, formó parte de la sección de música de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac).
Lay logró poner en el raíl del éxito a la orquesta Aragón y la llevó a tener una sonoridad de orquesta de cámara, pero con un componente sonero muy peculiar. De noble personalidad, riguroso en el trabajo, estudioso, y sobre todo disciplinado. Se casó con Rosa Bravo y tuvo cuatro hijos: Mercedes, Myriam, Rosita y Rafaelito, estos últimos gemelos.
La orquesta Aragón bajo su guía, alcanzó el sonido Aragón o “sonido Lay”.

Conquista la popularidad por su nivel interpretativo, elegancia escénica y por sobre todas las cosas por la modestia que siempre lo caracterizó. Obtuvo innumerables reconocimientos tanto nacionales como internacionales.
Representó a su país con la orquesta Aragón en los centros musicales más exigentes del mundo: Teatro Amadeo Roldán, La Habana; Teatro Blanquita, Ciudad México, –donde alterna, entre otros, con Dámaso Pérez Prado–; el Avery Fisher Hall del Lincoln Center, Nueva York; Conservatorio Chaikovsky de Moscú; Teatro Olympia de París; Expo’70, Osaka, Japón; Palacio del Pueblo, Conakry. Bajo su dirección la orquesta Aragón recorrió todos los continentes. Entre otros países, actuaron en Panamá, Venezuela, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Chile, México, Guyana, Estados Unidos, Francia, España, Polonia, República Democrática Alemana, Unión Soviética, Bulgaria, Rumania, Hungría, Checoslovaquia, Japón, Congo (Brazzaville), Guinea, Egipto, Argelia, Tanzania, Mali, Sierra Leona y Angola.
El 13 de agosto de 1982 muere Rafael Lay Apesteguía en un accidente de tránsito en la carretera Trinidad-Cienfuegos. Lo sustituye en la dirección de la orquesta Richard Egües hasta su retiro en 1984. A finales de ese año asume la dirección de la Aragón, Rafael Lay Bravo, hijo de quien llevó al éxito a la orquesta Aragón.
Si destacada fue la labor de Lay Apesteguía como director de la orquesta Aragón y como violinista virtuoso, no menos destacada es su obra como arreglista y compositor. Son famosos arreglos suyos como el de Nosotros, de Pedro Junco, y Noche azul, de Ernesto Lecuona. Una gran parte de los éxitos musicales de la orquesta Aragón se deben a su inspiración. De buen gusto y de una sensibilidad especial, cultivó los más variados géneros de la música popular cubana. Muchas de sus obras fueron éxito en la interpretación de la orquesta Aragón. Es autor de boleros, danzones, chachachás, mambos, congas, himnos y pachangas. Lo caracterizó la fusión, en una misma pieza musical, de géneros y ritmos diferentes.
Entre sus obras se encuentran: Injusticia de amor; Lo sé bien; Mi amor ideal; No eres comprensible; Qué poco he sido para ti; Vida, te adoro; Canción Juramento a Cuba; Cero codazos, cero cabezazos; Chachachá instrumental; Chachachá navideño; Guido postalita; Los Rítmicos de Palma; Sabrosona (coautor Richard Egües); Mi charlestón-chá; A nadie más; Mario, Nick y Humberto; Nuestro mundo; Qué bien estamos; Sin envidia; Chachachá del satélite (coautor Richard Egües); Muanga; Himno a la Escuela Ignacio Cervantes; Mambo inspiración y La pachanga de Dalia.
Sirvan estos apuntes biográficos para rememorar e iniciar la celebración de su Centenario.
*Doctora en Ciencias Históricas. Especial para 5 de Septiembre.
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