Foto: Cáritas Cuba
Texto: Fede Gayardo
Los primeros módulos de ayuda humanitaria enviados por Estados Unidos comenzaron a llegar esta semana a las familias cubanas en situación de vulnerabilidad, revelando el contenido de los paquetes de alimentos e higiene que forman parte del programa de asistencia de 100 millones de dólares anunciado por la Administración de Donald Trump.
La distribución se inició este miércoles en los municipios de Alquízar, en Artemisa, y Bejucal, en Mayabeque, a través de Cáritas Cuba, las parroquias católicas y voluntarios de las comunidades, sin participación de funcionarios del Gobierno cubano.
Según explicó Cáritas Cuba en un comunicado, cada módulo alimentario fue diseñado para cubrir almuerzos familiares durante un período aproximado de 10 días. La organización aclaró que la ayuda constituye un apoyo de emergencia y no pretende sustituir la alimentación habitual de los beneficiarios.
De acuerdo con la información divulgada por medios no estatales, cada paquete incluye 10 libras de arroz blanco de grano largo, 10 libras de frijoles negros, un galón de aceite vegetal, tres libras de espaguetis, una libra de azúcar morena, una libra de sal yodada, seis latas de sardinas en salsa de tomate de 120 gramos y cinco latas de atún en agua o aceite de 142 gramos.
Además de los alimentos, las familias reciben un segundo módulo con artículos básicos de higiene y saneamiento. Este contiene una lámpara solar, un paquete de tabletas para potabilizar agua, un recipiente con tapa de 20 litros para almacenar agua, un cubo plástico rígido de 10 litros con tapa y asa, seis barras de jabón, un kilogramo de detergente para lavar ropa, cuatro cepillos dentales, dos tubos de pasta de dientes y un paquete de toallas sanitarias.
La inclusión de una lámpara solar y de equipos para almacenar y potabilizar agua responde a las condiciones que enfrentan miles de hogares cubanos, afectados por prolongados apagones y problemas recurrentes con el suministro de agua potable, una situación que se ha agravado durante los últimos años por la crisis energética y el deterioro de la infraestructura.
El primer envío de esta iniciativa salió desde Miami y aterrizó en el Aeropuerto Internacional “José Martí” de La Habana con un total de 700 módulos de alimentos y otros 700 kits de higiene y artículos de primera necesidad. La carga fue transportada por una aeronave de la compañía 7Air y permitirá asistir inicialmente a unas 700 familias.
Cada caja puede identificarse fácilmente por llevar impresa la bandera de Estados Unidos, el logotipo de Cáritas Cuba y el lema “La Caridad Nos Une”. Asimismo, aparece la inscripción “Donación del pueblo de los Estados Unidos de América a los ciudadanos de Cuba”.
Dentro de los paquetes también se incluyó un folleto informativo en el que se explica el alcance nutricional de la ayuda. El documento señala que la canasta alimentaria de mayor tamaño aporta aproximadamente el 48 % de las calorías necesarias para una familia integrada por cuatro personas, lo que equivale a unas 2.182 kilocalorías por cada miembro del hogar durante el período estimado.
Sin embargo, el propio material aclara que estos alimentos no cubren completamente las necesidades nutricionales de una familia y recomienda complementar la dieta con otros productos.
Los productos distribuidos pertenecen, además, a reconocidas marcas estadounidenses. La empresa Iberia suministró el arroz, los frijoles, las sardinas y los espaguetis; Bumble Bee aportó las latas de atún, mientras que Sysco figura como proveedor del aceite vegetal y del azúcar incluidos en los módulos.
El programa humanitario tiene como objetivo beneficiar a más de 196.000 hogares en distintas provincias del país. Del presupuesto total de 100 millones de dólares aprobado por Washington, 60 millones serán administrados por la Iglesia católica a través de Cáritas Cuba, mientras que los 40 millones restantes se distribuirán mediante otras organizaciones independientes.
La Administración estadounidense ha insistido en que la ayuda llegará directamente a la población sin pasar por instituciones del Estado cubano. Como parte de ese mecanismo, Washington estableció que los recursos no podrán ser administrados por el Gobierno de la Isla ni por el conglomerado militar GAESA.
La distribución se realiza mediante Catholic Relief Services (CRS), en coordinación con Cáritas Cuba y las parroquias católicas, con el propósito de garantizar que los módulos lleguen directamente a las familias seleccionadas por criterios de vulnerabilidad.


