Presidente de Cuba: «Peligrosamente radicales son la derecha imperial y sus acólitos»
Miguel Díaz-Canel define alianza de la ultraderecha promovida por EE.UU. como una regresión al macartismo, así como un intento por ocultar los crímenes del imperialismo y crear la justificación para perpetrar mayores agresiones
El jefe de Estado cubano afirmó que «el verdadero peligro para la humanidad es la filosofía del despojo que dicta las acciones de guerra de la ultraderecha transnacional». Foto: EFE
17 de julio de 2026 Hora: 12:53
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El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, denunció este viernes que EE.UU. promueve una alianza de ultraderecha para arremeter contra una supuesta «izquierda radical» global —a la que responsabiliza de actos violentos contra Occidente—, y que para ello la Casa Blanca apela a una narrativa engañosa, que oculta sus crímenes y sentaría la justificación para perpetrar nuevos atropellos y mayores agresiones contra los pueblos.
A través de sus redes, el jefe de Estado aseveró que «el verdadero peligro para la humanidad es la filosofía del despojo que dicta las acciones de guerra de la ultraderecha transnacional«. Agregó que la alianza de ultraderecha supone «una nueva y más peligrosa versión del macartismo» y recuerda «al fascismo hitleriano o la tenebrosa Operación Cóndor«.
Aludía de este modo al discurso pronunciado el miércoles por el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, quien catalogó a la izquierda radical como una amenaza a la civilización, la acusó de promover el terrorismo y la declaró uno de los principales objetivos de la política de seguridad de la Administración Trump, todo un acto de cinismo viniendo del país que encarna la principal fuente de terrorismo de Estado en el hemisferio occidental.
El Presidente cubano recordó que la derecha imperial y sus acólitos son «peligrosamente radicales» y responsables de numerosos crímenes, entre ellos el genocidio en Gaza, los asesinatos extrajudiciales —como las ejecuciones en alta mar de presuntos narcotraficantes, cuyas vidas EE.UU. no ha respetado—, la cacería, tortura y asesinato de migrantes en ese país, el bloqueo contra el pueblo cubano y el bombardeo contra un colegio de niñas en la ciudad iraní de Minab, con saldo de 168 menores de edad y 12 adultos, entre maestros y familiares, asesinados.
Solo en la Franja de Gaza, con la complicidad de EE.UU. y la anuencia de Gobiernos de derecha como el de Argentina y el entrante en Colombia, el Estado sionista israelí asesinó desde el 7 de octubre de 2023 a 73.250 palestinos y causó heridas a otros 173.751. Bajo los escombros quedan miles de civiles desaparecidos.
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En su intervención, Rubio intentó ocultar que su país es el mayor promotor de actos terroristas y agresiones contra otros. Un total de 3.478 cubanos han muerto y 2.099 quedaron lesionados con discapacidad a causa de actos terroristas y de agresión organizados o financiados desde territorio de EE.UU.
Acusó a Gobiernos, centros de pensamiento, universidades y medios de minimizar la presunta amenaza de la izquierda radical. Llamó la atención su mención a actores que han sido críticos con el autoritarismo, el intervencionismo y el uso de la fuerza que caracterizan a la Administración Trump, por lo que el lanzamiento de esta alianza podría configurar un intento de silenciarlos.
Sin presentar evidencia, en un intento por vincular a la izquierda global con la violencia y la crispación en su país, Rubio dijo que en EE.UU. los ataques y complots atribuidos a grupos de izquierda han alcanzado niveles no vistos en décadas.
Entre otras falsedades, refirió que las distintas expresiones de la izquierda radical —»anticapitalista, antiimperialista, comunista, anarquista o marxista», dijo— comparten una misma naturaleza, que describió como «un resentimiento venenoso disfrazado con el lenguaje de la igualdad, la justicia y la liberación». Añadió que el comunismo no se mueve por ideales de justicia, sino por el odio y la incapacidad.
El discurso de Rubio siguió un patrón conocido: crear una amenaza existencial para que la opinión pública se enfoque en ella y que la Administración Trump no rinda cuenta por exabruptos como la agresión contra Irán —con saldo de más de 3.500 iraníes mártires desde el 28 de febrero a la fecha— o la represión contra migrantes, así como el desgaste político de su gestión.
Meses atrás el propio Trump arremetió contra el Partido Demócrata, al que calificó como principal enemigo del país, y ahora su Administración carga contra la izquierda o contra otros Gobiernos, como ocurre con las acusaciones a Rusia y China por presunta interferencia en las elecciones de 2020, que ganó Joe Biden. Trump nunca pudo probar que en esa ocasión se cometió fraude electoral, pero persiste en la narrativa de que fue despojado de la Presidencia y que hubo irregularidades, pese a que no lo demostró en las cortes ni tampoco lo sustentan los informes de las agencias de inteligencia domésticas.
Pese al déficit argumentativo, inflamó a parte de sus seguidores e incitó a un autogolpe de Estado a través del asalto al Capitolio, el 6 de enero de 2021. Ahora, esta vez contra la izquierda global, repite mentiras para intentar convertirlas en verdad.
Autor: teleSUR- JDO
Fuente: Presidencia de Cuba

