El espacio Sábado Cubano del Libro acogió hoy la presentación de la quinta edición impresa de «El Telescopio de la Hormiga», el estudio más completo sobre la vida y obra del poeta Jesús Orta Ruiz, el Indio Naborí (1922-2005), de la autoría de su hijo, Fidel Antonio Orta Pérez.
Dicho volumen, publicado por la Editorial José Martí, constituye un exhaustivo ensayo que se propone desentrañar los periodos creativos del célebre poeta, y reflexiona sobre el artista, el ciudadano, el padre de familia y el hombre comprometido con su tiempo.

Orta Pérez recordó que «El Telescopio de la Hormiga» era una deuda que tenía conmigo mismo, y confesó que no sabía lo que era a ciencia cierta la tristeza, hasta que la muerte de su padre se la puso en el rostro; luego dijo adiós a las lágrimas y sollozos, porque a él hay que recordarlo desde la poesía.
Durante su intervención, el autor confesó que la escritura no le resultó nada fácil; en primer lugar, fue muy complejo asimilar que debía llamar Indio Naborí a su propio progenitor, por lo que recurrió a una fórmula de distanciamiento emocional: entraba el ensayista y salía el hijo, entraba el hijo y salía el ensayista.

Casi al terminar su intervención, utilizó el diálogo nuevamente para preguntarse a sí mismo lo que los demás quieren saber: «¿seré siempre el hijo del Indio Naborí? ¿Solo el hijo?», para acto seguido responder al auditorio: «Bienvenido el título honorífico, corran los tiempos que corran lo llevaré con mucho orgullo».
Waldo Leyva, poeta y Premio Nacional de Literatura, presente en la actividad, celebró que la jornada se dedicara a un excelente libro y a un autor que se lo ha ganado por mérito propio.

Sobre Naborí, explicó que cumplirá sus primeros 104 años de nacido; enfatizando en «cumplirá» porque «el nombre y la vida de poetas como él son imposibles de conjugar con verbos en pasado», añadió.
Leyva destacó que se trata de un libro de obligada referencia sobre la vida y la obra de Ruiz, e insistió en la indestructible y palpable unidad que Fidel Orta consigue entre la vida y la obra, pues la una no sería posible sin la otra: la vida de un hombre que respiraba poesía.

Elogió, asimismo, la vasta periodización de la obra, su rigor investigativo y una prosa limpia, impecable y entrañable en la que el autor, más que un ensayista, parece un maestro explicándoles a los jóvenes los fundamentos de un hecho.
Asistieron a la presentación, entre otros, Alpidio Alonso Grau, ministro de Cultura; Juan Rodríguez Cabrera, presidente del Instituto Cubano del Libro; y Natalia del Río Bolívar, directora de la Editorial José Martí.
