
El 16 de octubre de 1961, en medio de la efervescencia revolucionaria y apenas seis meses después de la declaración del carácter socialista de la Revolución, nacía Palante, publicación periódica de corte humorístico y hoy una editora.
Su nombre, tomado de la consigna que coreaba el pueblo en los años 60 del siglo pasado: «Somos socialistas, pa’lante y pa’lante, y al que no le guste que tome purgante», como apuntó el periódico Trabajadores, condensaba el espíritu de una publicación que se convertiría en el periódico de sátira gráfica más antiguo de Cuba y América Latina.
Fundado por el artista venezolano Gabriel Bracho Montiel, quien asumió como primer director, junto a un equipo de creadores cubanos de la talla de Juan Ángel Cardi, Luis Wilson, Antonio Mariño (Ñico), Rafael Díaz (Felo), Francisco Blanco, Miguel González (Miguelito) y Gustavo Prado (Pitín), Palante surgió por la necesidad de «hacer un nuevo tipo de humor» al servicio de la Revolución.
En sus páginas convivieron desde el inicio el costumbrismo, la sátira política y una vocación de crónica permanente de la vida nacional.
Palante, como «permanente cronista de la vida del país», ha acompañado cada momento de la historia nacional e internacional.
Desde los primeros años de la Revolución, con la Agresión por Playa Girón y la Campaña de Alfabetización, ambas en 1961, hasta las luchas actuales contra el bloqueo estadounidense y las distorsiones internas que afectan a la población, la publicación ha mantenido una línea editorial que, según su director, Ismael Lema Águila, se define por «la crítica social y política como un cuestionamiento transformador de la sociedad».
Esa crítica, afirma Lema, «interviene para poner en tela de juicio a quienes con ninguna o mala intención ponen las cosas más difíciles», cumpliendo la función de «denunciar y a su vez sanear a la sociedad de estos malos vicios».
A lo largo de más de seis décadas, Palante ha sido mucho más que una publicación humorística.
Por sus páginas han desfilado personajes icónicos como Las Criolitas de Wilson, Crisanto Buenagente de Val, El mejor amigo de Ñico y Ay, vecino de Blanco, además del popular Pepino, creado por Gerardo Hernández Nordelo, Héroe de la República y hoy coordinador nacional de los Comités de Defensa de la Revolución.
Figuras de la talla de Nicolás Guillén, El Indio Naborí, Adigio Benítez y Chanito Isidrón colaboraron también en sus páginas.
El humor, en Palante, no es evasión sino compromiso con el «proyecto revolucionario» y con la «emancipación del colonialismo y el neocolonialismo».
A decir de su director, el mensaje para este aniversario es sencillo y contundente: «La mayor aspiración de los palanteros y palanteras es mantenernos en la preferencia del público. Que sea la risa, o la sonrisa reflexiva, una vacuna contra el odio y la desidia, una válvula de escape ante las dificultades y la esperanza de que con voluntad y buenos sentimientos no hay obstáculo que nos impida ir hacia delante».


