Me impactó cuando vi la publicidad en la camiseta de Industriales para esta Serie Nacional de Béisbol (SNB).
De alguna manera estaba mentalmente preparado para que llegara el momento, pero pensé que se mantendría la tónica de años recientes en las que los uniformes no sufrían variación alguna y la publicidad se limitaba a los estadios y recintos deportivos.
Siendo del todo sincero, soy bastante tradicional en ese sentido y para mí los uniformes son para mostrar el nombre de los equipos y el apellido de los peloteros, pero una publicidad no es tampoco para tanto.
Evidentemente se trata de algo imprescindible en el mundo moderno, porque gracias a esas marcas se pueden mejorar las condiciones de los estadios, los terrenos, la transportación de los deportistas, las instalaciones destinadas al descanso, la alimentación de los atletas, la adquisición de implementos deportivos y hasta garantizar salarios dignos, para que no parezcan una mera propina dejada sobre la mesa.
En realidad llevamos años de atraso en ese sentido, y en realidad mi única “queja” en ese sentido es que no se afee el espectáculo.
Entiendo perfectamente todo lo que hay detrás, pero para ser honesto, no soporto esos uniformes que parecen una quincalla, como los de la Liga mexicana de béisbol, por ejemplo, donde hay que tener vista de águila para saber quién está bateando o corriendo las bases porque se pierde el apellido del pelotero entre tanta publicidad.
Sí me parece necesario que se divulguen los detalles económicos porque así todos los interesados en patrocinar a un equipo están claros de lo que pueden aportar, e incluso pueden hacer alianzas y buscar otras alternativas, porque nadie entrega dinero por amor al deporte.
En un tema en el cual estamos en pañales y por eso abrir camino es importante, pero con el boca a boca de siglos atrás no vamos a conseguir los resultados que pide a gritos el pelotero para sentirse motivado a saltar a un terreno cuando el sol está más bravo.
Cuando comenzamos en estos trajines la Federación Cubana de Béisbol divulgó los primeros paquetes de patrocinio: Patrocinador Bronce, con un costo de poco más de 13 millones de pesos; Patrocinador Plata (24 millones); Patrocinador Oro (56 millones) y Patrocinador Diamante (71 millones), pero han pasado bastantes meses y es necesario actualizar todo, además de brindar otros detalles como los beneficios asociados más allá de exponer la marca (palcos preferenciales, tiempo para publicidad en los medios de comunicación, etc).
Es imperativo que nuestros equipos viajen en autobuses cómodos, se hospedan en hoteles decentes y los terrenos no tengan baches, y para eso hace falta más transparencia.
Solo quisiera que esto no se convirtiera en un carnaval que termine afeando el espectáculo en nombre de la visibilidad de este o aquel patrocinador. Repito que de momento luce bien, pero trato de poner el parche antes porque somos exagerados y lo que siento es que el apellido y el número del jugador no pueden ser un invitado de última hora, para que no terminemos viendo un anuncio muy largo… con un partido accidental en el fondo.

