Además de su capacidad como orador y analista, Fidel Castro era una persona de gran bondad, subraya Randy Alonso.»Un hombre excepcional, un estadista de altura, un político sin duda sui generis y también un ser humano extraordinario. No solo era un gran orador, un agudo observador, avezado político, sino que también era un ser humano bueno», recuerda.Castro marcó el final del siglo XX y el inicio del XXI para Cuba, América Latina y buena parte del mundo, apunta.La faceta más humana de Fidel Castro estuvo marcada por su capacidad de escuchar, analizar y comprender a los demás, agrega.»Casi siempre se habla de Fidel Orador, el hombre que era capaz de dar discursos de siete horas. Pero pocas veces se habla de Fidel que sabía escuchar a los demás. Que era capaz de preguntar y preguntar para saciar no solo su curiosidad, sino su capacidad de analizar los fenómenos y de encontrar las mejores soluciones», comparte Randy Alonso.El lado más tierno de Fidel CastroEl respeto por las personas, agrega, también se veía en la forma en que Fidel se relacionaba con los niños y los jóvenes.»Estaba horas con los niños, hablándoles con la profundidad con la que él siempre hablaba, llegando al corazón de esos niños, disfrutando sus anécdotas, disfrutando también su alegría», añade.Del mismo modo, el comunicador cubano evoca la confianza que Fidel depositaba en las nuevas generaciones.»Con los jóvenes tenía un tratamiento especial, en el sentido de que siempre nos decía que a él le gustaba trabajar con los jóvenes, porque los jóvenes tenían ese don de no tener un compromiso, de decir la verdad, de afrontar las consecuencias de sus actos y que siempre le gustó trabajar mucho con los jóvenes», explica Randy Alonso.»Fidel nunca dejó abandonada a una persona»»Lo siento vivo porque para mí Fidel no ha muerto. Está en cada uno de los que lo conocimos, en cada uno de los que aprendimos de su sabiduría política, pero también de su estatura como ser humano», expresa.La cercanía con las personas era una de las principales características de Castro, quien siempre fue fiel a sus compañeros y a quienes confiaban en él, destaca el comunicador cubano.»Fidel nunca dejó abandonado a un combatiente, nunca dejó abandonada a una persona», apunta.Para Randy Alonso, la capacidad de combinar una visión amplia con la atención a los detalles también definía su forma de actuar y tomar decisiones.Nacido el 13 de agosto de 1926, el líder de la Revolución Cubana encabezó la lucha que culminó con el derrocamiento de la dictadura de Fulgencio Batista y el triunfo revolucionario de 1959, consolidándose como una de las figuras más destacadas de la política internacional del siglo XX.



